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Política

El agosto más atípico rompe las típicas vacaciones de los políticos

La mayoría de ellos no podrá desconectar y estará pendiente de acontecimientos en el plano político.

Ángel A. Giménez. Madrid Actualizada 30/07/2016 a las 15:28
El comité de dirección del PP reunido esta semana en Madrid.Efe

El agosto más atípico políticamente hablando ha alterado los típicos planes de vacaciones de los líderes de los partidos, y no tanto porque se reduzcan de modo considerable sus días de descanso, sino porque no saben cuándo podrán tenerlos si es que los tienen.

Es sabido que el presidente en funciones y candidato por encargo del Rey a intentar formar gobierno, Mariano Rajoy, se reunirá el martes y el miércoles próximos con los jefes del PSOE y de Ciudadanos, Pedro Sánchez y Albert Rivera, respectivamente. No se sabe si habrá más reuniones. Nadie sabe tampoco si habrá investidura, y por tanto cuándo se celebrará si finalmente se celebra.

Como el agosto de 2016 se vislumbra como el mes de la incertidumbre, Rajoy, Sánchez y Rivera han anulado sus vacaciones a la espera de acontecimientos, y por extensión, los cuadros altos y medios de las fuerzas políticas.

Las instrucciones del Gobierno y de los partidos son claras: nada de irse fuera de España y nada de dejar el teléfono apagado. Fuentes del Ejecutivo han precisado que, dadas las circunstancias, los ministros no pueden desconectar, y Rajoy el primero. De hecho, está previsto que se celebren consejos de ministros todos los viernes, salvo, quizá, el 12 de agosto, víspera del puente festivo de mediados de mes.

Uno de los miembros del Gobierno más atento a la evolución de los hechos será el de Sanidad, Alfonso Alonso, ya que es también el presidente del PP vasco y el adelanto electoral anunciado este vienes por el lendakari, Íñigo Urkullu, le obliga a tomar pronto la decisión sobre su candidatura en las elecciones autonómicas.

Sánchez, quien en julio ha disfrutado de ocasionales periodos de descanso en Mojácar (Almería), en el Festival de Benicássim (icono de los festivales pop del verano) y en la aldea riojana de Aldeanueva de Cameros, atravesará agosto en su mesa de trabajo, de reunión en reunión y de papel en papel, pues ha dejado claro que acudirá a cuantas reuniones le convoque Rajoy.

Su idea es ir y hablar, pero no negociar y ni mucho menos pactar, algo parecido a lo que por ahora Rivera ha anunciado que hará. Tanto el líder del PSOE como el de Ciudadanos intercalarán escapadas a Mojácar y a Barcelona, respectivamente. El primero para estar unos días con su mujer y sus hijas; el segundo para pasar más tiempo con su pareja y su hija.

El líder del PP, por su parte, decidirá sobre la marcha cuándo y cuántos días podrá (si puede) viajar a Pontevedra para acompañar a su mujer y dedicar las primeras horas de la mañana a caminar. Aunque su papel no se antoja de momento tan decisivo, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, mantendrá las alertas encendidas en la sede de la calle de la Princesa y en su despacho del Congreso, así que su plan estival quedará reducido a efímeras escapadas.

Las sedes de las presidencias autonómicas ofrecen algo más de calma. Al fin y al cabo, sus legislaturas ya están en marcha. Algunas como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha renunciado a las vacaciones, por lo que irá casi a diario a su despacho, y prácticamente lo mismo le pasa al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en su caso por el conflicto abierto a raíz de la aprobación en el Parlament de unas conclusiones que apuntan a la independencia. Fuentes de su equipo indican, sin embargo, que algún día de retiro sí se tomará, sin salir de Cataluña.

Los días sueltos de descanso es lo que le queda, como mucho, al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ya que debe decidir pronto (quizá el lunes que viene) si coloca las próximas elecciones autonómicas en la misma casilla del calendario de las vascas, el 25 de septiembre. También se encomienda a los días sueltos la presidenta de Baleares, Francina Armengol, y el de Cantabria, Miguel Ángel Revilla.

Más relajados estarán los presidentes o presidentas de Murcia, Castilla-La Mancha, Aragón, La Rioja, Andalucía o Comunidad Valenciana, todos ellos con la perspectiva de pasar una semana o dos de asueto en familia, en la playa o por senderos montañosos.
Urkullu aprovechará la canícula y la menor actividad de agosto para recargar las pilas antes de la campaña electoral, y aunque sin elecciones en el horizonte, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, tiene planeado viajar a finales de mes.

La más previsora para huir de la rutina ha sido la presidenta navarra, Uxue Barkos, ya de descanso. Lo contrario le sucede a su homólogo asturiano, Javier Fernández, quien no sabe aún lo que hará. 

El agosto más atípico políticamente hablando está a punto de empezar. Está por ver cómo empezará septiembre.
 







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