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Un año del incendio de Ateca y Bubierca: de las llamas y la ceniza al empeño y la esperanza por seguir adelante

El verde se mezcla con los troncos ennegrecidos, recordatorio de las 14.000 hectáreas quemadas en 11 pueblos.

Montes entre Ateca y Bubierca cercanos a la autovía A2, donde la silueta de los pinos quemados se recorta sobre el verde del suelo
Montes entre Ateca y Bubierca cercanos a la autovía A2, donde la silueta de los pinos quemados se recorta sobre el verde del suelo
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Casi un año después de la tragedia que desencadenó la chispa de una pala-excavadora o retro-araña. en la tarde del 18 de julio en los montes de Ateca y Bubierca, aún quedan vestigios de las llamas que arrasaron 14.000 hectáreas de Moros, Villalengua, Alhama, Castejón de las Armas, Cetina, Embid de Ariza, Terrer y Villarroya. Pero igual que en la naturaleza, donde ya surgen brotes de pinos y carrascas, los vecinos ven renacer la esperanza. "Seguimos adelante. No sabemos hacer otra cosa", sentencian Víctor Casado y Fina Martínez, fruticultores con fincas en Moros con 15 hectáreas dañadas, la mitad de regadío.

Manuel Morte, alcalde de Moros: "Fue mucha angustia y miedo. Nadie pensaba que fuera a llegar así"

Lo dicen mientras pisan el suelo calcinado de lo que hoy es una mera explanada, pero que, 12 meses atrás, albergaba el almacén de la SAT Manubles, donde ellos, como otros socios, llevaban, entre otras, manzanas, ciruelas y cerezas, para su conservación y distribución. "Reconstruirla es inviable, porque la mayoría de socios están en una edad que lo hace imposible", recuerda Víctor. Y Fina subraya que "parece que nadie se acuerda de que aquí se generaba trabajo y que hemos tenido que asumir más costes en una campaña muy difícil, y van varias".

Fina Martínez y Víctor Casado fruticultores con 15 hectáreas dañadas y una nave arrasada
Fina Martínez y Víctor Casado fruticultores con 15 hectáreas dañadas y una nave arrasada
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Se refiere a las tormentas de granizo que remataron los pocos árboles sanos y las últimas heladas de principios de 2023. De forma casi inmediata, empezaron a reparar sus infraestructuras de riego y, luego, a arrancar. "Quitamos 9.000 manzanos y hemos puesto 4.500 de ciruelo y melocotón. Con las ayudas de 20.000 euros del Gobierno de Aragón no ha llegado ni para pagar las plantas", apunta Víctor. Y a eso hay que sumar el coste de los trabajos de arranque y colocación, en lo que agradece la donación a la zona de Viveros Verón.

Manuel Morte, alcalde de Moros, dice de sus convecinos que "están hechos de una pasta especial" y valora lo "duro" que es el día a día para los afectados. Sobre cómo vivió el incendio, suspira y mira hacia el monte de las Aceras: "Fue mucha angustia y miedo. Nadie pensaba que fuera a llegar así". El así fueron llamas de más de 20 metros que devoraron el pinar y que acabaron por rodear el pueblo: "Si no es por los bomberos…".

Un remolino de fuego

Jesús Cerdán, de Cetina y agente para la Protección de la Naturaleza durante 37 años, recuerda con precisión esa tarde: "Estábamos con la cuadrilla de retén en Ariza. Cuando llegamos había llamas, pero no era virulento. Se podía trabajar. Y cuando nos quedaba muy poco para cerrarlo, se hizo un remolino de fuego al fondo del río Monegrillo, empezó a rodearnos y tuvimos que abandonar todo y salir campo a través". En esa huida, a Cerdán se le grabó un sonido: "El ruido que hace, parece mentira, es como un motor muy revolucionado, como un tren".

Jesús Cerdán, de Cetina: "El ruido que hace, parece mentira, es como un motor muy revolucionado, como un tren"
David Herrero y Jesús Cerdán, agentes para la protección de la naturaleza
David Herrero y Jesús Cerdán, agentes para la protección de la naturaleza
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Ahí pasó a estar fuera de la capacidad de extinción, arrasando 500 hectáreas el primer día y más de 5.000 el segundo. En las labores intervinieron más de 400 personas, sumados medios aragoneses y de comunidades vecinas, lo que no impidió que desapareciese el trabajo de años. "Era mucho trabajo y de mucha gente. Eran montes muy bien conservados. Les llamábamos el jardín", explica David Herrero, también APN y de Torrijo de la Cañada. En su caso apunta al arduo trabajo en labores de limpieza y para intentar frenar la erosión, con nuevos métodos. "Se ha perdido el trabajo de 60 años", dice Cerdán. Herrero pide paciencia: "A los 2 días había semillas y ahora se están regenerando pinares y carrascas. Hay que dejarle estar en algunas zonas".

Roberto Gracia, vitivinicultor de Ateca que perdió 3.000 cepas, y Gustavo Moreno, responsable del Hotel Balneario Alhama
Roberto Gracia, vitivinicultor de Ateca que perdió 3.000 cepas, y Gustavo Moreno, responsable del Hotel Balneario Alhama
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En el caso de Roberto Gracia, de Ateca, asume que, tras perder 3.000 cepas en 10 hectáreas, tiene de nuevo "ilusión". "Te pegas 6 o 7 horas, pero he recuperado las ganas de seguir luchando", añade. Gustavo Moreno, del hotel Balneario Alhama, calcula unas pérdidas de 50.000 euros y elogia el dispositivo de evacuación. Desde Calatayud, que acogió a parte de los 1.700 evacuados, el teniente de alcalde José Manuel Gimeno destaca "la solidaridad de los bilbilitanos y la rapidez por acoger a nuestros hermanos de la comarca que estaban sufriendo una tragedia".

"Era el infierno"

Los hermanos Carlos y José María Colás, sus primos Joaquín Colás y Tomás Yagüe y su sobrino Borja Yagüe, de Cubel, gestionan 700 hectáreas de cereal de secano y regadío en el paraje de la Torre de los Catalanes, a 50 kilómetros de su casa, entre los términos de Ateca y Moros. Ya habían cosechado allí y habían acabado en su pueblo, cuando les llegaron las primeras noticias del incendio.

"Nos enteramos por la televisión y el teléfono", recuerda José María. Desde el lunes se interesaron por la evolución del fuego y el martes tomaron la decisión: "Era antes de comer. Unos se adelantaron con el coche y el resto cogimos cuatro tractores y los aperos. Bajamos en hora y media. En Ateca no dejaban pasar, pero hablamos con el centro de mando y nos dieron un destino", detalla Tomás.

Joaquín Colás, Carlos Colás, Tomás Yagüe y José María Colás, agricultores
Joaquín Colás, Carlos Colás, Tomás Yagüe y José María Colás, agricultores
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Hicieron cortafuegos para que las llamas no saltasen la carretera entre Moros y Ateca, pero el esfuerzo fue infructuoso: "El aire hizo que las chustas llegasen cerca de las naves y el fuego, que iba más rápido que una persona corriendo, pasó por las alcantarillas. Evitamos que se fuera a Armantes y Cervera", cuenta Carlos. Se unieron amigos de Abanto, Bordalba y Campillo, y sus vecinos se ofrecieron para bajar cubas de agua.

"Aquello era el infierno", sentencia. Joaquín asume: "Sentí miedo. Tragas humo, te agotas… Pero lo hicimos por ayudar". Sí reconocen con cierta frustración que las autoridades les pidieron que se fueran: "Nos negamos. Esto lo compraron nuestros padres", dice Tomás con la voz entrecortada.

Decenas de pinos quemados junto a la autovía A2
Decenas de pinos quemados junto a la autovía A2
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Las diligencias podrían prorrogarse 6 meses

Después de que a principios del pasado agosto el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil presentase ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Calatayud el informe de la investigación sobre el terreno, la responsable del tribunal, Aída Ramírez, abrió el proceso de diligencias que sigue a día de hoy. En la actualidad, sobre la mesa se encuentra la posibilidad de que se conceda una prórroga de seis meses más para seguir el trámite al considerarse que el caso es una causa compleja.

Hasta el momento, además del informe de los agentes de la benemérita que peinaron el lugar de los hechos desde poco después de que comenzasen las llamas, han declarado todos los investigados y los testigos. En total se citaron a cinco personas: el conductor de la retro-araña que provocó la chispa y su encargado, ambos de la empresa ejeana Campos Rey, especializada en estas labores, y tres empleados de Land Life, la compañía encargada del proyecto de reforestación.

Estos últimos días, parte de los afectados han tenido que refrendar sus denuncias de daños, así como el peritaje y cálculo de los mismos. Por otra parte, a mediados de este mes, el propio Juzgado acordó, a petición de la contrata que ejecutaba el ahoyado, que el Gobierno de Aragón remita un organigrama en el que se detallen los integrantes de los departamentos de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente y de Presidencia y Relaciones Institucionales.

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