Diluvio otoñal de discos

“Ya no hay discos”, dijo hace unas noches un indocumentado en el programa cultural de La 2 de TVE. ¿Que no hay discos? La crisis ha derrumbado a las multinacionales, ha cambiado el modelo de consumo musical, a la televisión nacional, salvo para enjuagues raros en connivencia con la SGAE, la música pop y la no pop le suena a chino mandarín, no existe, vamos. Todo lo que se quiera, pero uno vuelve con la cantinela de años atrás: pese a esta catástrofe que ha dado la vuelta a la industria musical pero no la ha destruido, ahora se editan más discos que nunca. El diluvio discográfico, no ya en formato digital sino en físico, es decir en CD y vinilo, es tan torrencial que hay que ponerse a buen recaudo o tirarse de los pelos por la imposibilidad de defenderse de él, dicho sea en plata, de la imposibilidad de abarcar todo lo que se publica para desesperación personal. Y es que entre los restos de las multinacionales, las autoproducciones y especialmente el trabajo ingente e imparable de los pequeños sellos independientes el panorama discográfico goza de una salud de hierro. Otra cosa es la calidad, los contenidos, pero ese es otro cantar o tocar.

Así que el otoño va ser tan pródigo como las setas que crecen en esta época. No es mi intención hacer una exhausta revisión de lo que viene o de lo que incluso va a venir, sino simplemente hacer un breve muestreo de los discos en los que uno personalmente piensa detenerse en fechas próximas o en las mismas actuales con los elepés que esperan o los que ya se han publicado en estos primeros días de septiembre. Un diluvio, ya digo.

La división de las viejas glorias sigue tan activa como siempre. Dos esenciales por aquello de su veteranía mayor y sus significancia: Beatles y Rolling. Los primeros tienen de nuevo en el mercado toda su discografía en vinilo, pero en 180 gramos, algo que no está mal, especialmente para las nuevas generaciones. Lo bueno es que se han publicado los discos ordinarios pero también otros extraordinarios que nunca, que uno sepa, y excusas si patino, vieron la luz en vinilo, caso de los ‘Past Masters’, los ‘Anthology’ o los Live de la BBC. Con libretos, se dice, autorizados y enjundiosos, los edita Planeta de Agostini desde el pasado día 8 de este mes a razón de uno por quincena y en quioscos. Las viejas generaciones también tienen donde picar: seguro que alguno se les pasó en su momento. Los Rolling vuelven, es un decir, con la reedición del psicodélico ‘Their Satanic Majesties Request’, en lujosa edición, y con un gran recopilatorio navideño, estando al caer otro nuevo, no se sabe si en la línea bluesera de ‘Blue & Lonsome’, pero sí con el entusiasmo con que hicieron este último disco. Jagger y cía, al parecer, le han vuelto a pillar gusto al estudio.

Neil Young recupera un disco acústico de 1976 con el título de ‘Hitchhiker’, un ‘disco perdido’, con piezas inéditas y otras que salieron en eléctrico en ediciones muy posteriores, caso de la poderosa ‘Powderfinger’. David Gilmour regresa a Pompeya pero sin Pink Floyd, sino en solitario, con su banda actual: allí grabó un DVD que anuncian poderoso. Aunque para poderoso el de Van Morrison, al menos por lo que sugiere la portada, con una escena de boxeo matadora. Su nuevo álbum se llama ‘Roll With The Punches’. Y otras viejas glorias que apuntar en la agenda: Ringo Starr, Gregg Allman, Deep Purple, Duanne Eddy, Sparks, Robert Plant, Cat Stevens o la misma Carol King que se fue a dar un voltio al londinense Hyde Park y, mire por dónde, de camino, ante 60.000 personas, reinterpretó enterito su glorioso ‘Tapestry’. Ah, y que no quede en el tintero el retorno de Flamin’ Groovies a los discos al cabo de 23 años o los mismos Bravos españoles que resucitan internacionalmente, vía RPM, con una extensa recopilación de 60 canciones en doble CD titulada de forma obvia ‘Black Is Black’. Ya se ve cómo de bullicioso está el patio yayo.

Ochenteros al cuadrilátero: Waterboys con un doble de 34 canciones,‘Out Of All This Blue’, en el que Mike Scott mete la pala, ¡glup!, en el funk y ¡hasta en el hip hop y el rap! (renovarse o suicidarse); Dream Syndicate resucita al cabo de una porrada de años con ‘How Did I Find Myself Here?; Orchestral Manoeuvres In The Dark, a la chita callando, siguen activos ante los sintetizadores y grabando: el turno es ahora para ‘The Punishment Of Luxury’. Y, cómo no, los inefables y poderosos U2 que al fin editan el disco que en principio se creía, o eso anunciaron, la segunda parte de ‘Songs Of Innocence’. Se titula ‘Songs Of Experience’, con adelanto ya del single ‘You Are The Best Thing About Me’. Confiemos en que su previsibilidad y hasta su anodina melodía quede superada por el resto de canciones del álbum.

También los noventeros asoman la patita. El más insigne: Liam Gallagher. Tiene a punto ‘For What Is Worth’ ya a nombre propio, sin Beady Eye, y parece una simple esquirla de Oasis. Veremos. Weezer también anuncia nuevo material: ‘Pacific Daydream’. Y Foo Fighters acaban de presentar en directo en España su décimo trabajo después de que se derrumbara Nirvana: ‘Concrete And Gold’. No olvido a la exuberante y desafiante Shania Twain y ‘Now’, tras quince años sin material nuevo. Y en otro terreno bien distinto, el historicismo jazzístico del pianista Vijay Iyer, con su quinto álbum, ‘Far From Over’, para ECM y su ejercicio sobre el sonido del Miles Davis de los sesenta o el Herbie Hancock de ‘Mwandishi’.

Entremos en el nuevo milenio. La ex primera dama francesa, Carla Bruni, regresa con su estilo intimista y un curioso disco, ‘French Touch’, de versiones de lo más dispares, desde los Rolling a Depeche Mode, Lou Reed, Abba o AC/DC. Casi nada. Ya le están dando sopapos por todos lados. Lo contrario, tanto del intimismo y los sopapos a la Bruni, de Queens Of The Stone Age, cuyo nuevo disco, ‘Villains’, está recogiendo opiniones muy positivas. Y lo mismo ‘America Dream’, y el ‘dance rock’ de LCD Soundsystem, el peculiar intimismo folk de Iron & Wine o la neopsicodelia de The Oh Sees y su ‘Orc’, aunque para psicodelia rockera atención al debut de Faith Healer con ‘Try’ o al tercer álbum de Beaches, ‘Second Of Spring’.
También atractivo es el nuevo disco de The Pains Of Being Pure, titulado ‘Echo Of Pleasure’, las trece versiones de Dylan que se ha marcado Jon Osborne en ‘Songs Of Dylan’, el consustancial retorcimiento de Tori Amos en ‘Native Invader’ o el enigmático melodismo de The National en ‘Sleep Well Beast’. También la asociación del ex REM Peter Buck con la cantante y guitarrista de Sleater Kinney, Corine Tucker en Filthy Friends y su debut, ‘Invitation’, o la propuesta del cantautor británico Nick Mulvey en ‘Wake Up Now’, uniendo folk, pop, africanismo y hasta raíces hispanas para poner sobre la mesa el gran problema de los refugiados. Mas el gran premio de la temporada, una vez más, al menos en mi devocionario particular, se lo va a llevar The War On Drugs y su ‘A Deeper Understanding’. Sugestivo.

Y finalmente, territorio aragonés aunque con proyección internacional: Bunbury y Amaral. El primero publicará en octubre ‘Expectativas’ del que ya han avanzado dos piezas, una de ellas sorprendente por no decir vampírica. ¿El ‘Rock’n’roll’ de Gary Glitter o el eco de T. Rex? Pues ahí está bien evidente en ‘La actitud correcta’. Por su parte, Amaral grabará a finales de octubre en Madrid un disco en directo que saldrá hacia Navidades. Eva y Juan, con su nueva banda, quieren recoger el sonido ‘cañón’, que dicen haber logrado en su última gira. Y detrás, todo un tropel de autoediciones locales y regionales que la mayoría de las veces se quedan en ‘petit comité’, entre amigos y familiares, pero que ahí están engrosando todo el diluvio de grabaciones que cae sobre el mundo mundial. ¿Qué no hay discos? Este otoño se verá.

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2 respuestas a Diluvio otoñal de discos

  1. Brand Old Sound dijo:

    Bueno, pues ojalá el diluvio sea fértil, más allá de las sempiternas recopilaciones y reediciones, que suelen tener poco o ningún interés. Sobre la Bruni, poco o nada se comenta, ni en negativo ni en positivo por estos lares. Más allá de lo musical, su paso por el sarkozismo y su presencia omnímoda en la prensa rosa durante los últimos años (Louis Bertignac, con sus chorradas, no le ha echado un capote precisamente) la ha dejado con una reputación a la baja, como atestiguan las ventas de su álbum de 2013. Por el momento, solo sabemos esto de su nuevo disco que será un disco de versiones (con todos los problemas que ete tipo de grabaciones conlleva): https://www.youtube.com/watch?v=pm3bPZ6W5fw y la verdad es que, en mi opinión, no aporta nada a la versión original. Estamos lejos del intimismo sincero de “No promises”, la verdad. No creo que remonte el vuelo, quizás aumente sus ventas ligeramente (ese parece el objetivo), pero artísticamenteparece un clavo más en el ataúd.

    • Brand Old Sound dijo:

      Y correlativa a “Enjoy the silence” por aquel “Strange Little Girls”, de otra categoría de peso, la noticia de un nuevo disco de Tori Amos, que suena por el momento bastante bien. La Amos como los vinos.

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