Voces inolvidables de la radio musical española: Ángel Álvarez

Hace unas semanas, se celebraba el Día de la Radio y recuerdo las semblanzas y recuerdos que en algunas emisoras se realizaron de veteranos locutores. Todo muy bonito y afectivo. Pero, lamentablemente, no oí ni una sola palabra de las grandes voces de la radio musical que España tuvo en décadas pasadas, especialmente la del pionero, la del gran Ángel Álvarez. Me prometí que tenía que evocarlo en el blog, y aunque un poco distanciado ya del pasado Día de la Radio, y tras leer en la web de la revista Rolling Stone varias entrevistas a diversas voces de la radio, hoy me animo a meterle el diente sin más dilaciones. Se echan tanto de menos gentes tan honestas y tan sabias en la radio de hoy que estos vacíos aún engrandecen más a los grandes del pasado.

La voz cálida y serena de Ángel Álvarez se alzó en medio de la España de la pandereta y la copla para mostrar los tesoros de la música americana. Fue una voz insustituible de la radio musical española. Murió en 2004, a los 87 años, tras haber certificado 44 de ellos ante el micrófono. Prefiero reproducir el texto que escribí en Heraldo tras su muerte que rehacerlo, para que no pierda la calidez que en su momento creo que tenía. Así que ahí va. Más adelante me ocuparé de otras voces como las de Raúl Matas, Iñigo, Sotillos, el Mariscal Romero y tantos otros.

Recuerdos, grandes recuerdos, es todo lo que nos queda de aquel beatle especial, el más serio y espiritual personaje de aquel cuarteto de Liverpool que cambió para siempre el rumbo de la música de los jóvenes, y del que hoy ya solamente quedan dos de sus miembros… desde ‘Vuelo 605’  te habla… Ángel Álvarez…” Para las generaciones más jóvenes este nombre y este vuelo quizá no signifique nada, pero para quienes ya calzamos una cierta edad es un nostálgico revolcón a la memoria, una proyección en la pantalla del presente de un dorado trozo del pasado. Ángel Álvarez, que, en diciembre de 2002, abría su programa aniversario de homenaje a George Harrison con las palabras entrecomilladas anteriormente, fue la voz y la elegancia del pop transportado desde Estados Unidos a España, un auténtico pionero de la radio, piloto profesional y piloto musical que condujo a miles de españoles al pop americano y a sus grandes estrellas cuando aquí reinaba la copla y la pandereta. Un inductor cómplice y de mucha confianza al sano vicio de las canciones ya antañonas pero sin caducidad. Un maestro.

En los últimos tiempos aún seguía siendo una delicia sintonizarle. En medio de la “radio-barraca” y la música-basura” que propagan las radio-fórmulas, el locutor asturiano era un oasis de paz, la sabiduría, la calidez, el sentido común, el buen gusto…, todo lo que un buen aficionado puede pedirle a un programa musical de radio. Se nos fue con 87 años hace unos días y puede decirse que con él se han apagado definitivamente las grande voces de la radio musical española de todos los tiempos.

Empezó a ejercer como “pinchadiscos” en el mismo inicio de los sesenta, en una España, ya se sabe, dominada por el nacional-franquismo y la música de rancio abolengo folclórico, cerrada a cal y canto a cualquier extravagancia venida de fuera. Un contexto difícil para abrirse camino, pero que a él se le allanó porque -desvelemos secretos con carga de ‘enchufismo’ pero no determinantes de su éxito profesional- encontró un padrino de lujo. Ángel era piloto de Iberia destinado en la línea Madrid-Nueva York porque sabía inglés. Eso le permitió entrar en contacto con la música americana del segundo lustro de los cincuenta, es decir, con la mismísima eclosión del rock’n’roll, y que se le contagiara como una mala fiebre. En uno de aquellos viajes conoció al fundador de El Corte Inglés y le convenció para que abriera una sección de discos porque, como le aventuró, se avecinaba una gran revolución musical en el mundo juvenil. El dueño de los grandes almacenes le hizo caso y acertó de pleno. Se produjo la revolución anunciada y el establecimiento madrileño se convirtió en el primer punto de venta de discos de la capital. Desde entonces y hasta su última emisión, El Corte Inglés patrocinó siempre sus programas. Fue tal el cariño que le profesaba el propietario de los grandes almacenes que, aseguran, que hasta en su testamento hizo constar la obligación del establecimiento a patrocinarle de por vida. Menudo portón para entrar en cualquier cadena de radio. Pero seguramente que sin este potente padrinazgo Ángel hubiera triunfado y subsistido igualmente ante el micro tantos años como subsistió: su categoría profesional, su estilo personalísimo y su devoción por la música eran avales incuestionables.

Siempre mantuvo su peculiar forma de transmitir y de poner discos. No hablaba, susurraba, parecía un confidente hablando muy de cerca a sus oyentes. A ello unió su pasión por la música americana y su refinado gusto para seleccionar canciones, amén de la puntillosa información que lanzaba a las ondas. Y creó una escuela única, inimitable, imposible de reeditar una vez desaparecido él. Pero, qué paradojas del oficio, nunca hizo un programa en un estudio de radio… Tenía un piso donde se hizo construir un rudimentario estudio de grabación y donde almacenaba su enorme discoteca y de allí salían las grabaciones con destino a la radio y a sus miles de oyentes.

Eso le provocó más de una disputa con los directivos de las emisoras, pero siempre ganó la batalla. Sandro D’Angeli que fue director suyo durante más de un lustro en M-80 intentó “renovarle” técnicamente, mas fue imposible. “A veces le mandaba técnicos de la misma radio para que le ayudasen y le pusieran los aparatos a punto, pero él se mostraba muy nervioso. No quería saber nada de nuevas tecnologías ni de cambios, y por supuesto se negaba a ir a la radio”. Y es que sabía que, cuando lo sacaran de su micro comprado en los años sesenta y de sus magnetófonos Revox, su voz y su estilo no serían lo mismo. “Entonces me di cuenta que era contraproducente, que Ángel era Ángel y así había que dejarlo”, asegura D’Angeli quien tuvo un trato entrañable con él.

Muy fatigado, se bajó del avión musical unos meses antes de su muerte, pero dejaba registrado todo un récord insólito e inigualado en la radio musical: 44 años ante el micro. Sus 38.000 horas de vuelo en Iberia fueron nada al lado de los miles de horas de discos y radio. Ángel Álvarez era un gran conversador, una persona afable y algo solitaria, siempre en su nube musical. Empezó a volar a Nueva York a mediados de los cincuenta y en pocos años se hizo con una colección de discos que hoy valdrán una millonada. Cuando le dieron pista en la radio, en 1960, comenzó a volar por las ondas y a mostrar aquellos tesoros, siendo el primero en ‘pinchar’ a Elvis y Bob Dylan. Un ejemplo de constancia en un mundo tan efímero como el del pop. Casi un milagro en las ondas. Fue el pionero de la radio musical moderna en España. A su estela, surgieron decenas de voces que marcaron también impronta.

Aquí, un precioso recuerdo a La Voz de la radio española en sus tiempos de ‘Caravana’, el primer programa de Angel Álvarez, al que en el 63 le siguió ‘Vuelo 605’, que duró hasta unos días antes de su muerte, en 2004. En los últimos años se emitió a través de M-80 Radio.

Esta entrada fue publicada en Nacional. Guarda el enlace permanente.

10 respuestas a Voces inolvidables de la radio musical española: Ángel Álvarez

  1. Mr. Abbey Road dijo:

    Magnífica entrada, enhorabuena Matías!!! Una voz única e irrepetible, tan cercana, entrañable, nos acompañará siempre. Desconocía eso de que los programas los hacía en “su” estudio: leyendo tus comentarios sobre su lucha con la tecnología, me he acordado de la entrada de Brand Old Sound en Tablón sobre Neil Young (descontento con los sistemas digitales) y su promoción del reproductor Pono.

  2. Megg dijo:

    Merecida y justa entrada, Matías. Leer su historia me ha emocionado. Desconocía sus orígenes y como el azar y tener unas “antenas” especiales para ver lo que se avecinaba musicalmente, acabaron por convertirle en quien fue, una auténtica e inusual leyenda en este nuestro querido país.
    Admirable también que se mantuviera en sus trece y no abandonase su santuario lleno de tesoros -sé de alguien que posee uno parecido- desde donde nos regalaba sesiones deliciosas, como la que escucho mientras escribo ¡qué maravilla, que muestra de sensibilidad! Lástima que le conociera en sus últimos años…

    Qué suerte

  3. Megg dijo:

    …decía, qué suerte haber contado con un profesional como él, un “rara avis”, visionario, gran y peculiar comunicador.

    Repito, bonito y justo homenaje, Matías.

  4. Genial Post. Hacia años que no escuchaba la voz de Angel…me pone los pelos de punta recordar las horas de radio con Angel, mi libreta y mi lapiz para apuntar los temazos que iba descubriendo.

  5. Antonio perez gomez dijo:

    Tengo alrededor de 1000 horas grabadas de vuelo 605 en los antiguos casettes.sabe alguien como digitalizarlas.gracias

    • Jose Carlos Garrido dijo:

      Si aun no las has digitalizado me ofrezco para hacerlo gratis, con la unica condición de quedarme yo con una copia. He sido “viajero” de Caravana desde los primeros tiempos. Tengo el carnet 900. Ángel Álvarez (y su gran colaborador Charlie) ha sido mi maestro al mostrarme la buena música pop y gracias a ello tengo afianzado mi propio criterio musical. Hecho de menos sus programas, aunque tengo algunos grabados también que he pasado de cassette a digital. Tengo hasta una foto de Ángel junto a mi equipo de música, tal es mi admiración. Espero tus comentarios en mi e-mail. Saludos.

      • Natalia dijo:

        Magnífica entrada, gracias.
        Sabeis si existe alguna forma de conseguir los programas? estoy muy ineteresada. Gracias. Un saludo

        • Matías Uribe dijo:

          Busca en YouTube por Angel Alvarez y ahí tienes decenas de programas, tanto del viejo Caravana como de Vuelo 605, incluyendo comentarios de muchísimos de sus seguidores, entre los que obviamente me encuentro. Te señalo un enlace de los muchos que encontrarás en Youtube, esa mina impagable.
          https://www.youtube.com/watch?v=I-P1CnB8fcw
          Que lo disfrutes.

  6. Matías Uribe dijo:

    Con programas de sonido, es fácil. Yo uso uno ya perecido pero excepcional como el Cool Edit Pro. Métete un poco en el asunto informático y si no busca en Internet aparatejos, que resultan baratos y permiten pasar a digital cintas de casete…

  7. Carlos Pereira dijo:

    Vaya! Después de todos estos años después de su muerte, por fin encuentro un merecido homenaje a un hombre de la radio. A uno de los últimos cowboys de la noche musical. La sensación que tengo desde su marcha, fue un enorme vacío, que, con humildad lo afirmo, no recuerdo haber encontrado a nadie que supiera llenarlo con la misma pasión y entrega. Ángel, era, es y será siempre Ángel, y así había y habrá que dejarlo.

    En fin, allá donde esté, supongo que seguirá conectado con sus radioyentes, desde su piso, delante de su micrófono, susurrándonos al oído, historias y anécdotas de las estrellas norteamericanas y obsequiándonos con esas grandes joyas musicales de siempre que nos transportarán a esa América musical que pocos supieron enseñarnos. Eterno Ángel Álvarez! D.E.P.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *