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La misteriosa cueva de Aragón para explorar y hacer yoga a 10 grados

Esta caverna, conocida como la Cueva del Agua o Coveta de L’Aigua, emana espiritualidad de las mismas rocas. 

Interior de la Cueva del Agua en Fuentespalda (Teruel)
Interior de la Cueva del Agua en Fuentespalda (Teruel)
Laura Uranga

La Cueva del Agua de Fuentespalda, enclave también conocido como Coveta de L’Aigua en ese punto del Matarraña, es uno de esos lugares misteriosos de Aragón que van más allá de un simple hoyo en el monte. Hay que andar un poco hacia arriba desde el pueblo para llegar a ella, convergen en su interior varias de las llamadas líneas de ley o fuerzas telúricas y en el interior se mantiene la temperatura fija todo el año en unos 10-11 grados, una sensación que ahora mismo no puede ser más agradable; el placer de ponerse una prenda de abrigo en agosto es parecido al de bañarse en el Caribe en febrero, salvando las distancias. Los pantalones largos también son recomendables, como los calcetines y calzado cerrado con dibujo.

La empresa Turismo Matarraña hace visitas guiadas a un lugar que tiene fama entre aficionados al monte, espeleólogos, estudiosos de la naturaleza en general y también personas relacionadas con la espiritualidad como forma de entender la vida, desde aficionados a lo esotérico hasta profesionales del yoga o la relajación. Hay que reservar en la web turismomatarraña.es o en el teléfono 630 887 559.

Las visitas comienzan en el Mas de la Pau, a dos kilómetros del pueblo que se ha hecho conocido en toda la zona por contar con la tirolina doble más larga de Europa. Hasta ahí se llega en los vehículos particulares, y se aparca en un espacio destinado a ello. Después de una primera cuesta durilla en la que conviene llevar bastones de trekking que en la bajada serán también importantes para mantener más fácilmente el equilibrio, se llega pronto a la entrada de la cueva. El guía tiene bastones para el que no cuente con ellos, por cierto.

Silencio, se medita

La cueva está negra por dentro: se cree que es por un incendio ocurrido en la zona hace casi mil años. En los 80 se cerró al público porque había muchos destrozos y robos de material. Ahora se realizan actividades organizadas de yoga y una iniciativa muy curiosa, llamada fosfenismo, que consiste en una meditación bajo la luz de lámpara de fosfeno. También llega gente a desconectar de verdad, y en la visita guiada se da una muestra de esa actividad, llegando al final de la cueva y apagando las luces de seguridad un par de minutos para que cada cual, quieto en el sitio, experimente ese silencio absoluto en total paz.

En cuanto a estalactitas y estalagmitas, no faltan; hay de todo y en abundancia, parecen bocas de dientes puntiagudos de formas irregulares. La visita se hace con casco, y es algo muy conveniente más allá de que sea la norma, porque es fácil darse algún toque en la cabeza en zonas de techo bajo, en las que agacharse es inevitable. El recorrido interno es de unos 700 metros, y para llegar hasta su puerta desde el Mas de la Pau son otros 800, con un desnivel positivo de 50.

Además de visitar el pueblo de Fuentespalda y atreverse con la tirolina, también es interesante recordar que en su término municipal (a unos seis kilómetros del casco urbano) está el hotel y restaurante La Torre del Visco, uno de los 21 establecimientos españoles que forma parte de la selecta cadena Relais & Chateaux.  

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