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turismo por aragón

La cascada de Calomarde y otros rincones singulares en la sierra de Albarracín

También conocida como Batida o del Molino Viejo es un salto de agua de 20 metros de alto en el transcurso del río Blanco, afluente del Guadalaviar.

Cascada de Calomarde en la Sierra de Albarracin. Foto Antonio Garcia/Bykofoto. 06-05-13 [[[HA ARCHIVO]]]
Cascada de Calomarde en la Sierra de Albarracin.
Antonio Garcia/Bykofoto

La cascada de Calomarde, también conocida como cascada Batida o del Molino Viejo, es un salto de agua de 20 metros de alto en el transcurso del río Blanco, un afluente del Guadalaviar. Es uno de los accidentes hidrográficos más importantes de la Sierra de Albarracín y en invierno impresiona ver el torrente de agua completamente congelado.

El acceso a este singular rincón es muy sencillo, por lo que se puede ir a la cascada con niños sin problema. Hay un aparcamiento junto a la carretera donde se permite estacionar el coche y, desde allí, bajar unos metros por un sendero señalizado. Este llega hasta el pie de la cascada pero antes se puede parar en un mirador superior para contemplar el accidente desde más arriba. En concreto, se encuentra junto a la carretera A-1704, que une Calomarde con Royuela. En la misma vía hay un cartel que indica el aparcamiento.

Gran parte del atractivo de este salto de agua es que para verlo de cerca no es necesario hacer una gran ruta para llegar a un lugar recóndito. En este caso, la cascada de Calomarde está a apenas cinco minutos a pie desde la zona del párking, donde arranca el paseo. Desde Albarracín, catalogado como pueblo más bonito de España y uno de los más turísticos de Aragón, se llega en unos 20 minutos de trayecto en coche. Basta con tomar la citada carretera y coger el desvío hacia Royuela y la Vega del Tajo.

La pequeña ruta desde el aparcamiento hasta la cascada va por un camino natural con barandillas de madera y suelo de tierra. En el mirador hay una zona recreativa con merenderos donde se puede hacer una parada para coger fuerzas si es que se necesitan.

Aprovechando que se está en la zona, visitar el núcleo de Calomarde es casi obligatorio. Es uno de esos pueblos pequeños que se niegan al olvido, con 78 habitantes censados en 2018. Su nombre se puso en honor a Francisco Tadeo Calomarde Arria, ministro de finanzas del rey Fernando VII. En su casco urbano está la iglesia de San Pedro Apóstol, del siglo XVII, que se levantó sobre los restos de un antiguo templo. En las paredes figuran antiguas lápidas romanas.

Vistas de Frías de Albarracín
Vistas de Frías de Albarracín
Laura Uranga

Senderismo por el barranco de la Hoz

Además de acercarse a la cascada, el entorno de Calomarde ofrece otras opciones senderistas. La ruta del barranco de la Hoz es una de las más famosas de la zona ya que cuenta con un entramado de pasarelas para poder atravesar el cañón del río Blanco. La duración del recorrido es de algo más de dos horas y media y se puede hacer tanto circular como de ida y vuelta, entre Calomarde y Frías de Albarracín. Si se va con niños, mascotas o personas mayores es preferible empezar la ruta en este segundo municipio, ya que el primer tramo del otro extremo es algo más complicado.

La actividad se puede hacer durante todo el año y, extremando la precauciones, es apta para todos los públicos. En los meses más fríos (de octubre a febrero), se pueden formar placas de hielo, lo que complica algo más la caminata y, sin duda, las mejores épocas son la primavera, con el deshielo, o el mes de junio, que es cuando más caudal lleva el río.

La zona también se puede recorrer en coche, haciendo la ruta de los barrancos de sal, como se ha bautizado desde la Asociación de Empresarios Turísticos de la Sierra de Albarracín (AETSA). Es un trazado circular con salida y llegada a Royuela, pasando por Calomarde, Frías y Moscardón. Además de la ya citada cascada, otros puntos de interés por lo que se pasa es la sima de Frías, la fuente del río Blanco (entre Frías y Royuela), el arroyo del Castellar (entre Moscardón y Royuela), o el del Algarbe (entre Terriente y Royuela). Son una serie de valles y barrancos por los que transcurre este itinerario que arranca en Royuela hacia Frías de Albarracín.

Foto de Calomarde
Barranco de la Hoz
Laura Uranga

Antes de llegar, a dos kilómetros desde la salida, merece la pena detenerse y acercarse a las salinas que hay recorriendo un tramo de un kilómetros de sendero desde la carretera. Cuando se recupere el recorrido, el viaje se adentra en el barranco del río Blanco. Después de varios kilómetros entre canchales de piedra se llega a la cascada de Calomarde. Desde el municipio, un sendero comunica con Frías, pasando por las entrañas del Cañón de los Arcos hasta la fuente del Berro.

De nuevo en el coche, el siguiente destino por carretera es Frías de Albarracín, donde se puede visitar el casco urbano. Retomando la ruta, una pista forestal asfaltada que sale desde el pueblo lleva a Moscardón, a través de bosques de pinar de importante densidad. De camino, se puede parar en el cuerno de Frías, desde donde se obtienen las mejores vistas; en la fuente de Buey o en el Pino Gordo, un árbol catalogado como monumental cerca de la localidad. La carretera sigue hasta Royuela, pasando por el paraje del Algarbe.

Para quienes no tengan suficiente con estas opciones, la Sierra de Albarracín esconde otros rincones para hacer turismo, como los vestigios de la Guerra Civil de la peña de la Cruz, el campamento maqui o el puesto de observación del Alto de la Laguna de Bezas. También se pueden ver pinturas rupestres en el parque protegido del rodeno, un ecosistema único. Otra excursión accesible para todos es recorrer el sendero fluvial de Albarracín, un paseo por los alrededores de la localidad recorriendo el meandro del río. Otro planes de naturaleza pueden llevar a las dolinas de Bronchales, a recorrer el sabinar más grande de Europa, a subir a la muela de San Juan, a conocer de cerca los ríos de piedra de Orihuela del Tremedal (los más extensos del continente) o a pasar un día en el entorno del nacimiento del Tajo.

Como enclaves de interés, junto con todo el casco urbano de Albarracín, con la catedral y el castillo, en la comarca se sitúa también el castillo de Peracense, la fortaleza roja aragonesa. La construcción destaca por su color rojizo, debido a la arenisca característica de esta zona con la que se construyó.

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