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aragón es extraordinario

Valdealgorfa siempre deja el mejor sabor

La producción aceitera local se materializa en las instalaciones de la Cooperativa, con dos divisas de primer orden como Palacio de Andilla y Valdeoro

Su familia trabaja en la agricultura, y lleva la magnífica casa rural Las Bodegas del Gilo, situada frente al ayuntamiento local. Antonio Sancho es el responsable de administración y ventas de la Cooperativa Oleícola Aragonesa de Valdealgorfa (aceitebajoaragon.net), un colectivo fundamental en la economía del pueblo, con reflejos en toda el área circundante. “Aquí hacemos todos un poco de todo, más allá de las funciones específicas asignadas a cada cual; a mí, por ejemplo, me toca el papeleo y los impuestos, pero puedo colaborar en recepción de género. Aquí, en esta tolva de acero inoxidable –señala a un receptáculo gigante– depositan la aceituna de árbol los agricultores. Luego se pasan por una lavadora gigante, con capacidad para 7.000 litros de agua, y se separan separa palos y hojas. De ahí, a la báscula”.

Antonio explica que la primera división del género se produce tras ese paso. “Hay una aceituna de aderezar, de mesa, que se mete en trujales y a los cinco ó seis meses está lista para el consumo; por otro lado, figura la que se destina a aceite. La variedad predilecta es la de nuestros olivos centenarios, la empeltre. La diferencia está en el tamaño: la más gorda va para mesa y la pequeña va a molturar, para el aceite. Se van repartiendo de manera mecánica, con una criba que ejecuta la selección”.

El molino de la cooperativa es espectacular, y muy delicado a pesar de su aparatosa (y ruidosa) operatividad. “Según el tamaño de la criba se rompe más o menos el piñol o hueso, lo que lleva a un aceite más o menos amargo. Con el virgen extra la criba es amplia, y así el piñol se parte en trozos más grandes, con lo que amarga menos”.

La aceituna va luego a la batidora, la centrífuga vertical (máquina que separa los distintos componentes de una mezcla) y el decante. “Se separa el agua del aceite gracias a un sistema de anillado. Una vez completado el proceso, el aceite va por cañerías de acero inoxidable a la bodega, al depósito que también es de acero, y por último se filtra para el envasado”.

Las mejores calidades recolectadas y procesadas a principio de campaña (ahora se está en pleno apogeo de este periodo) se envasan (en virgen extra) con las marcas de la Cooperativa. Palacio de Andilla entra dentro de la Denominación de Origen del Bajo Aragón, por su variedad empeltre, el prensado entre 12 y 24 horas desde recogida y la extracción en frío. “Este año –explica Antonio con orgullo indisimulado– hemos sacado un aceite muy temprano, Palacio de Andilla Premium, muy bien recibido por el público. Con el aceite bajo etiqueta Valdeoro, también de primerísima calidad, se siguen los mismos procesos, pero se trabaja con otras variedades no autóctonas, como la picual o la arbequina. Las siguientes calidades, que siguen estando por encima de la media, se venden a granel. Por último, están los aceites lampantes, hechos de aceituna de suelo (la que se recoge una vez caída), que llegan en enero y febrero; al haber tocado tierra, deben refinarse para el consumo humano”.

La Cooperativa redondea su oferta con botes de aceitunas y un delicioso paté de olivas. Visitarla (físicamente u ‘online’) es garantía de ponerle un mejor sabor a la vida.

Valdealgorfa comparte contigo su pan y aceite

Historias de la bóveda del frío y la luz solar al final del túnel

En un lateral del pueblo, frente al campo de fútbol se yergue con disimulo (casi no se ve desde afuera) la orgullosa representante local de las llamadas ‘bóvedas del frío’ del Bajo Aragón. Es una hermosa nevera restaurada que data del último tercio del XVII, levantada en el entorno de un antiguo depósito comunal de nieve. En 1636 fue cedido a la cofradía local para su explotación, pero el antiguo espacio era muy sencillo, con muros endebles y sin techumbre. Se habilitó un espacio mejor en un viejo bancal sito en la zona del Jugador de la Bola, con bóveda permanente y una entrada más cómoda, y estuvo en funcionamiento al menos siglo y medio; no hay más testimonios explícitos de su utilización a partir de 1832. Para visitarlo no hay que pagar nada: tienen llave en los dos establecimientos hosteleros locales, El Claustro y el Herrero, y dejando en prenda un DNI se presta la llave para la visita libre. Hay locución, que se activa junto a la iluminación básica pulsando un botón en la entrada.

En el entorno del pueblo es muy habitual acercarse al tramo más próximo de la Vía Verde Val de Zafán, que llega hasta Tortosa; este antiguo tramo ferroviario reconvertido está muy concurrido con el buen tiempo. También hay varias rutas senderistas en dirección al Matarraña, el antiguo pozo de la Cadena y, por supuesto, el ya famoso túnel del sol

Un espectáculo equinoccial

El pasado septiembre, apenas dos docenas de habituales de la zona acudieron al túnel de Valdealgorfa, de 2,4 kilómetros de largura, situado bajo la antigua vía del tren. Buscaban vivir uno de los momentos más especiales del año para todos ellos. Este túnel es invadido dos veces al año por el calor más natural de todos: el del sol, que lo recorre a plenitud por espacio de unos minutos.

El hallazgo oficial de tal fenómeno (aunque ya se comentaba desde siempre como algo que ocurría todos los años) fue el agricultor local José Bonfil, aficionado a la fotografía, que registró la imagen inicial del sol bañando las paredes interiores del túnel hace ahora 17 años. La diferencia con anteriores observantes del tema es que José calculó matemáticamente la potencial periodicidad del fenómeno; habiendo oído que ocurría en septiembre, pero sin que nadie pudiese hablarle de fechas concretas, se le ocurrió un curioso sistema de detección: dibujar una línea con yeso en polvo en el centro del túnel, tensar una cuerda y usar una brújula de alta precisión para determinar el grado de inclinación de la línea. Con el dato arrojado en grados (87,5) buscó en la red cuándo salía el sol con esos parámetros, y cercó la búsqueda a los días 15, 16 y 17 de septiembre, todos ellos rayanos con el equinoccio de otoño. El tercer día dijo ¡eureka!, o ¡bingo!, no ha quedado constancia del vocablo.

Seis meses después, en el equinoccio de primavera, se repite la maravilla, que siempre llega a primera hora de la mañana. Hay un grupo en la red social Facebook, Amigos del Túnel del Sol de Valdealgorfa, que reflexiona sobre el asunto y comparte experiencias similares en otros lugares.

El duelo ‘a excelencia’ de panaderías que beneficia a la clientela

El centro del pueblo es un paseo muy agradable, gracias a una arquitectura singular bien cuidada. En materia panadera y dulcera, además, Valdealgorfa atesora dos referencias de primer orden. Guarc es la clásica, ya centenaria, con varias generaciones consagradas a bordar los productos más diversos. Además de su delicioso pan, la familia Guarc (que vino en su día de Peñarroya de Tastavins) borda las brevas de masa madre rellenas de crema, además de las tortas de manzana y las tartas de nata, yema y crema, que personalizan a voluntad del cliente. La panadería de Reyes y Cristina, un esfuerzo muchísimo más bisoño, arrancó con ganas desde el principio y recibe muchos elogios gracias a su pan de ‘pintadera’, los rosconetes, las tortas del alma y de manzana, la variedad de pastas y una especialidad salada con muchos seguidores: la torta de pimiento y tomate.

VALDEALGORFA

Comarca. Bajo Aragón.

Cómo llegar. Desde Teruel, su capital de provincia, hay 160 kilómetros por la N-420.

Dónde dormir. Casa La Virginia, El Corral de Valero o Las Bodegas del Gilo, todas ellas en casas de altos vuelos e impecable reconversión para el negocio. Hay un hotel, Palacio Barón de Andilla, y los excelentes apartamentos La Val del Oro.

Para comer. El bar y restaurante Herrero, el de toda la vida, mezcla en cocina lo tradicional con propuestas innovadoras; El Claustro, enclavado en un antiguo convento de monjas de clausura, ofrece especialidades de primera.

Feria de la Almendra. Esta nueva tradición local se celebra en la primera semana de marzo; este año tuvo lugar justo antes del estado de alarma.

Alex Rins. Con raíces paternas en Valdealgorfa, este piloto de Moto GP ganó esta temporada en Motorland el 18 de octubre, fue segundo a la semana siguiente en el mismo circuito y otra vez segundo el 8 de noviembre en Valencia. Acabó tercero en el Mundial.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

 

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