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aragón es extraordinario

Valdeltormo, el oleico por antonomasia

Hay muchos temas interesantes y contingentes en esta localidad del Matarraña, y uno necesario; el aceite de oliva virgen extra de Alcober e Hijos

Aunque actualmente la mascarilla impide apreciarla, a Gabriel Alcober se le adivina la sonrisa bajo la protección. Está actualmente al frente de Alcober e Hijos, la empresa aceitera y olivarera de Valdeltormo que cumple 75 años de trayectoria en este infausto 2020 y, por tanto, no ha podido celebrar la efeméride a conciencia. “1945 es la fecha oficial de inicio de actividad para nuestra almazara. Tenemos aceite y aceitunas, también vino, vermú… con los años hemos ido diversificando, intentando subsistir, pero sin perder el norte. Hacemos el ciclo completo: con la aceituna se trabaja con los agricultores, dejando la de mayor tamaño para mesa y la pequeña para el aceite: tenemos olivar, pero no muy grande. Tras la selección, cada variedad tiene sus particularidades de tratamiento y envasado; la aceituna negra de Aragón es muy sencilla, porque se pone en agua y sal... y a funcionar”.

En Alcober se tira para la tierra con la materia prima. “Aquí trabajamos dos tipos de aceituna para mesa: la empeltre y la Caspe, clásicas de la zona. En cuanto a la distribución, trabajamos con hipermercados a nivel nacional, muy centrados en el triángulo Barcelona-Zaragoza-Valencia; damos servicio también a otros proveedores, y nos exigimos mucho porque una vez llegados a cierto nivel, no puedes descuidarte; no hablo solo de los premios, que tenemos unos cuantos, sino de la confianza de la gente, que es fundamental”.

La variedad muerta llama la atención en los anaqueles de la tienda de Valdeltormo. “Se llama así porque se ha cogido del árbol en este tiempo actual y se ha puesto en un montón con sal,. Así se le baja el ‘fortor’, es una deshidratación. En Zaragoza se le llama arrugada, en Valencia enmarcida... al salir el agua vegetativa arrastra el amargo y ya se puede consumir. Pasa algo curioso: lo ideal es que se hiele en el campo y se seque luego sola, porque así queda completamente dulce. Por una vez, la helada es buena. Hemos comprado una empresa distribuidora en Zaragoza, Aceitunas Aransay, y trabajamos allá con la variedad bolvina, que viene de la zona de Belchite”.

La tienda de Valdeltormo, de entrada humilde a pie de carretera, es parada obligatoria para los viajeros que saben de este reducto extraordinario para mejorar el sabor de cualquier plato. “Este año la pandemia nos ha fastidiado, como a todos, pero para nosotros las compras aquí son muy valiosas; el trato directo, las opiniones... es una ventana abierta a posibles cambios de tendencias, a saber lo que más se busca o por qué repiten… escuchamos con atención, ojalá tener una oreja en cada supermercado de Zaragoza, Fraga o Barcelona para escucharlas, es el mejor estudio de mercado. Este año hemos sacado un aceite de cosecha temprana, sin filtrar, por exigencias de la gente; avisamos de que su vida en plenitud es más corta, pero la gente ya lo sabe y les gusta ese punto más natural. La primera cosecha de octubre y principios de noviembre se envasó sin filtrar bajo la marca Oroaragón; vendemos en Alcampo y Simply y aquí en la web, que este año ha subido mucho, aunque los números no son espectaculares: más bien una gota más en un vaso, que con otras aquí y allá acaba lleno. Hacemos lo de siempre, expandirnos lentamente y no echarnos atrás”.

Asentamientos íberos, rincones con encanto y una cuidada balsa

En Valdeltormo hay rincones muy bonitos; es un paseo sencillo y variado, con la mayoría de las fachadas en un estado impecable, sobre todo en el centro del pueblo. “De cara a la primavera, los vecinos cuidan mucho las flores y los pequeños jardines. Tenemos un parque, bautizado como Parque Marta, donado por un vecino; es público desde hace 20 años, pero este vecino paga el mantenimiento, es una muestra de su gran amor al pueblo”.

Gabriel también apunta que se recuperó una balsa en el centro del pueblo, muy llamativa. “Recoge aguas del tozal y corrientes subterráneas. En tiempos, cuando éramos críos, había hasta tortugas aquí”.

Llegando a Valdeltormo desde la vecina Valjunquera llama la atención una pequeña y hermosa iglesia en el medio de unos campos. Es Mas del Labrador. “Fue la iglesia del pueblo del mismo nombre, muy dañado en la guerra. Solamente quedó el templo en pie. Pertenece a Valjunquera, pero lo gestionó durante un montón de años mosén León; de hecho, muchos fuimos monaguillos allá. Tiene su historia: allá hubo un centro de enseñanza antes de la guerra con un gran nivel. Se trataba de un colegio rectoral, lo llevaba el párroco, y la calidad era tan alta que venía gente de las ciudades a estudiar allá. Las familias de los antiguos alumnos todavía se reúnen una vez al año”.

El yacimiento

La Ruta de los Íberos del Bajo Aragón (aunque Valdeltormo pertenezca administrativamente al Matarraña) tiene una parada muy interesante en este pueblo gracias a la Torre Cremada. Hay 20 yacimientos en esta ruta, y el más cercano está a apenas 500 metros de esta torre: se trata del Tosal Montañés, y la investigación en este terreno continúa en curso.

Las investigaciones arqueológicas en el emplazamiento de Torre Cremada, con José Antonio Benavente a la cabeza, determinaron que en torno al año 100 a. C. se construyó en las actuales tierras de Valdeltomo un torreón de grandes dimensiones, integrado en un recinto fortificado que protegía poblado de la época ibero-romana.

El Sistema de Información de Patrimonio Cultural Aragonés (SIPCA) explica que “este gran torreón se construyó en el momento en que ya los romanos se encontraban en este territorio y aun así conserva claramente en su forma de construcción, elementos indígenas puramente ibéricos”.

En este recinto aún se pueden apreciar varios elementos constructivos, siendo el más llamativo una escalera que llevaba a la primera planta del torreón. La altura total de esta construcción debía rondar los 10 metros (se conservan cinco), lo que facultaba a la edificación como vigía privilegiada del entorno.

“Se cree –explica Gabriel Alcober– que el poblado contiguo a la torre Cremada fue uno de los predilectos de la aristocracia en su tiempo. La huella íbera es profunda aquí;se hecho, hay un museo dedicado a esta ruta debajo del Ayuntamiento y los salones sociales”.

El cura que ‘tatuó’ la clave de sol en los corazones de tres generaciones

Mosén León Andía tiene su busto en un rincón del pueblo, y placa conmemorativa en el local de la tercera edad. El legado que dejó sigue intacto. “Es incalculable –apunta Gabriel– y no siempre supimos valorarlo mientras estuvo. Tres generaciones, desde los nacidos en los 30 hasta los primeros 80, saben solfeo y tocar un instrumento gracias a él: estuvo 56 años en el pueblo, al que llegó en 1940. Era aún más músico que cura, lo llevaba en la sangre”. Su ministerio en el pueblo fue armonioso, sin duda: murió en 2011. “Mucha gente de aquí se ha ganado la vida como músicos, aunque ahora ha bajado un poco el tema. Eso sí, cuando vienen las orquestas a tocar, ojo:no somos críticos, simplemente nos levantamos y nos vamos si tocan mal –ríe, aunque habla en serio– y ya está. Es literal la cosa. Teníamos una prueba: si tocaban bien ‘Los sitios de Zaragoza’ ya les dábamos el aprobado”.

VALDELTORMO

Comarca. Matarraña.

Cómo llegar. Desde Teruel, su capital de provincia, hay 168 kilómetros por la N-211 y la N-420.

Dónde comer. Se cuenta con el bar Foz, a pie de carretera, frente a Alcober e Hijos, y con la Brasería. El local de la Tercera Edad, en el centro del pueblo, sigue existiendo pero está cerrado ahora.

El escudo. Con la presencia del río Matarraña, la Roca del Tormo y tres árboles se forma el escudo, que está en el suelo de la plaza de España, frente al Ayuntamiento.

Fotos antiguas. Los vecinos de La Vall del Tormo han compilado desde 2007 una colección de imágenes, accesible desde valdeltormo.com.

Coral. Formada el año pasado por la maestra de Música Belén Carrere, persigue actualmente su continuidad.

Museo del Pastor. Se trata de una colección privada, situada en una casa muy cercana a la carretera; la ha compilado un pastor, que recolecta desde siempre todo tipo de objetos alusivos al pastoreo. Amado Timoneda lo muestra bajo petición.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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