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Aguaviva y la vida del intocable Bergantes

El pueblo se resistió a los planes de embalsar su cuenca, que entre otras consecuencias habrían supuesto el fin del paraje de Cananillas

Con Cananillas y Aguaviva se certifica una sensación curiosamente habitual cuando se llega a un sitio bonito con alguien del lugar como guía. Hay que fijarse en la expresión del que está a punto de quitar el velo de los ojos foráneos: si el entusiasmo es excesivo, quizá lo que va a aparecer no es tan impresionante. Si el rictus es de satisfacción convencida, de guardés o ama de llaves de un tesoro, el pasmo de los buenos está garantizado. Maite Ciprés y Miguel Ángel Marcelí son del segundo grupo, y hablan de la belleza de su joya natural con suficiencia y sonrisa serena. Maite y su marido llevan el taller mecánico de la localidad; por su parte, Miguel Ángel es teniente de alcalde de Aguaviva desde el año pasado, y también milita en la Asociación ‘El Bergantes no se toca’.

“El puente –explica Miguel Ángel– se lo llevó una riada hace 20 años; quedaron apenas el arco central y el de la izquierda en pie. Gracias a un taller de empleo, 12 personas que pasaron un año entero trabajando duro, está de nuevo en pie, e impecable. Es del siglo XVII construido sobre una base medieval”. Se dice, además, que el paso original era calzada romana entre Aragón y Valencia; se ha reconstruido muchas veces por las avenidas de agua. Y la maravilla va más allá del puente: la zona es idónea para el baño y la excursión, con las ‘reparades’ o pequeñas presas pétreas de factura natural como lugar favorito de juegos infantiles. El Bergantes es un río pequeño, que nace castellonense en los Puertos de Morella y discurre apenas 60 kilómetros hasta desembocar en el Guadalope al sur del embalse de Calanda. Cada riada cambia la forma de las pozas y su profundidad.

El pueblo ha peleado duro contra los planes de construcción de una presa en su río, con la asociación ‘El Bergantes no se toca’ como abanderada. “Finalmente –explica Miguel Ángel– el proyecto se echó para atrás. Toda esta zona quedaba anegada, el nivel del agua superaba en 14 metros la altura del puente. Una extensión de cinco kilómetros desaparecía por completo, y decían que no había otra solución. Fundamos la asociación hace unos siete años, y pronto llegaron los apoyos técnicos y jurídicos desde Coagret, Nueva Cultura del Agua… incluso de otros puntos de Europa. Se demostró que había alternativas, y ahí quedó la cosa”.

Aguaviva salvó el puente de Cananillas y su entorno

En la zona de baño de Cananillas se ha limitado este año el estacionamiento de vehículos. “Lo hemos dejado en 15, aparcados en batería, para que no se masificara en un momento como éste; una lata, porque a veces se llena de gente de fuera y los de casa ya no pueden acudir, pero había que hacerlo. Es un paseo hasta aquí, cuatro kilómetros desde el pueblo. La zona, por cierto, es Lugar de Interés Geológico (LIG) y la proyectada presa de laminación lo hubiera borrado del mapa”.

En 2017, el Gobierno adjudicó un estudio de soluciones para la mejora de la seguridad hidrológica de la presa de Calanda, construida en 1982 con materiales sueltos y escasa capacidad de desagüe. También se dispuso la ampliación del embalse de Santolea, obra que este verano ya superó el 50% de ejecución. A pesar de los problemas de lodos, que perjudicaron al suministro de agua de boca de la zona, ambos emprendimientos parecen alejar futuros planes para embalsar el Bergantes en Aguaviva.

Investigación en Santa Bárbara: aterriza la zoología mecánica

Algo misterioso y excitante se cuece en la antigua ermita de Santa Bárbara, desacralizada y destinada a usos culturales en el municipio. El piso de arriba del edificio ha pasado a ser territorio de investigación gracias a tres jóvenes ingenieros, involucrados en proyectos de las cooperativas Silvestrina y Biocore, englobadas en una firma matriz, Zoocánica. Sergio (ingeniero industrial), Manuel (agrícola) y Magda (química). Actualmente preparan las instalaciones para desarrollar proyectos fascinantes.

“Empezamos con dos líneas de investigación –explica Sergio, cuyos abuelos provienen de Aguaviva– en este espacio. Manuel, aguavivano como Magda, lleva la primera, que ahonda en el desarrollo materiales biosostenibles a través de un micelio, la raíz de un hongo. Generamos un medio de cultivo, el micelio se alimenta de él y se expande hasta la frontera que le ponemos: un molde, por ejemplo. Cuando el micelio cubre el espacio deseado, se aplica calor a 60 grados y el micelio muere; desmoldas y obtienes una pieza de gran versatilidad, desde un ladrillo a un panel acústico, otro de aislamiento térmico… lo que busquemos. Sus propiedades mecánicas pueden ir del ‘packaging’ a la construcción”.

La otra línea trabaja la madera densificada. “Se toma la madera, se le quita la lignina con un proceso químico y se compacta en caliente, con una presa. De ahí sale la madera densificada, que puede ofrecer unas propiedades mecánicas mejores que una aleación de acero, dependiendo de las variables introducidas en el proceso”.

Claudia Costa evoluciona en otro terreno: el turismo rural. Lleva la casa rural El Gaiter desde hace un lustro, y es residente aguavivana desde el arranque de este siglo. “Tenemos clientela muy diversa: familias, parejas, también moteros… son seis habitaciones dobles y una individual, un gran salón, jardín y bodegas con mesitas.

‘Chapurriar’ a gusto y cuidar de los símbolos patrimoniales

El Parlar d’Aiguaviva (o chapurriau: aquí no ofende el calificativo, como sí pasa en otros puntos de la provincia lindantes con Cataluña o Valencia) nunca se perdió en el pueblo, aunque Maite Ciprés recuerda que “de pequeños no nos dejaban hablarlo en el colegio. En casa siempre se habló. Hace nada murieron Martín y Amalia, ya centenarios, que nos seguían enseñando palabras que nadie recordaba ya”. Desde hace unos años, los nombres de las calles también plasman ese guiño lingüístico a la raíz local.

En Aguaviva se cuidan los símbolos patrimoniales, ya sean de ende cultural, arquitectónico o laboral. El Molí d’Olí mantiene sus piedras centenarias y el proceso de prensado en frío. Desde este verano, la almazara tiene depósitos, decantadores, más una cinta transportadora para subir las olivas al granero. El aceite se destina a consumo personal del agricultor, no se comercializa.

AGUAVIVA

Comarca. Bajo Aragón.

Cómo llegar. Desde Teruel, su capital de provincia, hay 133 kilómetros por la N-420 hasta Alcorisa y la A-225 hasta destino.

Dónde comer y dormir. Se cuenta con un albergue municipal nuevo, que se acaba de equipar. En cuanto a las casas rurales, hay que nombrar a La Gaiter y San Gregorio. El hotel y restaurante Altabella es un clásico, y en el capítulo de bares está La Venta, el del Polideportivo y el Amistad (hogar del jubilado).

Las alfombras de serrín. La celebración del Santísimo Misterio tiene lugar en Aguaviva cada 28 de agosto. Esta colorista iniciativa está coordinada por la asociación Caliu desde 1989 y es Fiesta de Interés Turístico de Aragón; se dispone un kilómetro de figuras de serrín multicolor.

Molino harinero. Un taller de empleo está recuperando esta edificación del siglo XVIII (la anterior corporación ya arregló el tejado) que se quiere orientar al turismo rural, con habitaciones en el nivel superior; también fue minicentral hidroeléctrica.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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