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Aragón tiene su propia fortaleza roja y está en Peracense

Un imponente castillo del siglo XIII de rodeno rojizo se alza en lo alto de la localidad turolense, en las faldas de la Sierra Menera.

Un imponente castillo del siglo XIII de rodeno rojizo se alza en lo alto de la localidad turolense, en las faldas de la Sierra Menera.
Un imponente castillo del siglo XIII de rodeno rojizo se alza en lo alto de la localidad turolense, en las faldas de la Sierra Menera.
Gobierno de Aragón

Levantado en plena roca en el siglo XIII para defender la frontera aragonesa con Castilla, el castillo de Peracense custodia a esta localidad turolense desde el cerro sobre el que se sitúa. Construido a base de rodeno, una piedra arcillosa propia de la zona, tiene un característico tono rojizo.

Esta particular fortaleza roja de Aragón fue castillo feudal, cárcel y cuartel durante las guerras carlistas. Se construyó en la Edad Media sobre una edificación islámica anterior y, pese al paso del tiempo, el castillo conserva casi todas sus estancias originales.

En cuanto al exterior, el deterioro de los años se ha ido salvando con las inversiones económicas llevadas a cabo para conservar esta singular construcción. Estas labores tomaron una mayor determinación a finales de los 80 y casi se han mantenido hasta la actualidad, con trabajos aquí y allá. Como resultado, el castillo de Peracense es uno de los mejor conservados de España.

Pero ¿qué guarda en el interior de su gran perímetro amurallado esta fortaleza? Ocupando una superficie total de unos 4.000 metros cuadrados, está dividida en tres recintos concéntricos, siendo el más extenso el exterior donde, además de una amplia explanada, se sitúa la tienda de souvenirs (antes las caballerizas).

En el recinto intermedio está la plaza de armas, que ofrece una exposición permanente de armas de asedio a tamaño natural. La muestra la acompañan carteles informativos que permiten al visitante obtener una visión más enriquecida de las piezas si se está visitando el castillo por libre.

Desde este patio se accede, a través de una escalera recientemente rehabilitada para facilitar el paso, al tercer recinto del castillo, el superior. Es quizás el más espectacular de la visita gracias, fundamentalmente, a la vista de 360 grados que se obtiene de toda la fortaleza desde este punto.

La terraza es la parte más alta del castillo y, en tiempos, se cubría con piedras planas de arenisca para recoger el agua de la lluvia y distribuirla con un sistema ideado para ello a los tres aljibes con lo que contaba el recinto. Sus restos, dos en el recinto superior, y el tercero en el intermedio, todavía se conservan.

Las principales estancias del castillo, como el salón principal abovedado que conectaría con la cocina o las dependencias se concentran también en esta parte más elevada.

Visitar la fortaleza es posible durante todo el año y ahora, en temporada alta, está abierta todos los días, de 10.30 a 14 y de 16 a 21. El precio de la entrada para adultos mayores de 14 años es de 3.5 euros y también se pueden contratar visitas guiadas para grupos reducidos con la empresa Acrótera.

Para llegar hasta el castillo se puede ir en coche y estacionarlo en el aparcamiento gratuito exterior. Otra opción es subir andando desde el casco urbano de Peracense, a apenas un kilómetro de distancia. De hecho, esta alternativa es todavía más viable desde finales del año pasado, cuando en una de las últimas inversiones económicas realizadas, se mejoró el entorno. Así, se adecentaron los caminos exteriores, como el que conecta el castillo con el pueblo, o el de la entrada, donde está el parking.

Aunque este año, por las circunstancias especiales, no se pueden ofrecer todas las modalidades de visita (como las nocturnas) y otras actividades que habitualmente se desarrollan en el castillo, la fortaleza roja de Peracense sigue siendo una de las construcciones de este tipo más emblemáticas y visitadas de la zona.

Cómo completar la visita al castillo

Aunque el castillo de Peracense es uno de los principales atractivos de la zona, sus alrededores ofrecen alternativas para completar el día de visita al castillo. Si uno se ha sentido seducido por el color rojizo del rodeno, ¿por qué no seguir disfrutando de este característico paisaje?

Para los amantes de las buenas vistas, subir al cerro de San Ginés para contemplar desde allí el castillo es una buena opción. Es la cumbre del valle del Jiloca, a unos 1.600 metros de altitud, y se levanta al sur de Peracense. Está a 11 kilómetros de la localidad y se puede llegar en coche.

Pero para una verdadera experiencia paisajística por el rodeno, se recomienda realizar una ruta a pie circular desde el pueblo hasta el cerro de San Ginés y pasando por el castillo para regresar finalmente a Peracense. En total, son unos ocho kilómetros de caminata durante los que disfrutar de las vistas y del característico entorno.

La ruta comienza callejeando por el casco urbano hasta dar con la vía del tren y cruzarla para tomar un sendero ancho camino del cerro y la ermita de San Ginés. Tras avanzar unos metros, al otro lado del valle del Jiloca aparece a la derecha el castillo, aunque estas vistas son solo un adelanto de las que se obtendrán desde lo más alto.

El camino amplio se convierte en sendero estrecho tomando un desvío a la izquierda poco después del punto desde el que se veía el castillo. Entre pinos, se va subiendo hacia el cerro y casi llegando arriba los grandes macizos de rodeno se apoderan del paisaje. Desde la parte más alta se pueden ver las localidades de Rodenas y Peracense y, elevado entre ambos, el castillo.

Tras deleitarse con las vistas y tomar las fotos de rigor, toca emprender el camino de vuelta. Durante los primeros 20 metros se baja por el mismo sendero por el que se ha subido pero en seguida habrá que dejarlo para seguir recto y bajar por un cortafuegos en la ladera del cerro, claramente visible. Una vez recorrido hasta abajo, la ruta continua por un camino ancho de tierra que conecta, posteriormente, con un último sendero a la derecha que adentra al caminante en lo más profundo del valle entre el castillo y San Ginés. Sin dejar esta pista, el tramo final de subida hasta la fortaleza de Peracense está asfaltado.

El rodeno se puede seguir recorriendo más allá de San Ginés, a lo largo de un área declarada de Interés Geológico entre Peracense y la vecina localidad de Almohaja.

Este tipo de paisaje se puede contemplar además en la colindante sierra de Albarracín, donde se localiza el Paisaje Protegido de los Pinares del Rodeno, repartido entre los términos municipales de Albarracín, Bezas y Gea de Albarracín.

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