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Ha muerto a los 76 años

Stephen Hawking estuvo a punto de venir a Benasque

En 2003, todo estaba programado para que participara en un encuentro sobre teoría de cuerdas en el Centro de Ciencias Pedro Pascual.  

Muere el físico Stephen Hawking a los 76 años

Stephen Hawking estuvo “a punto de venir a Benasque, al Centro de Ciencias Pedro Pascual, para participar en un congreso sobre teoría de cuerdas”. Lo recuerda Manuel Asorey, catedrático de Física Teórica en la Universidad de Zaragoza. “Fue una gran movida que se frustró porque se había olvidado que, en esas mismas fechas del año 2003, tenía un compromiso previo en Cambridge al que no podía faltar”. 

Estaba todo preparado: la invitación había venido de la mano de Andrew Strominger, investigador de la Universidad de Harvard, habitual en los encuentros científicos internacionales de Benasque y amigo de Hawking. “El Gobierno de Aragón lo financiaba porque era carísimo traerle, incluso con un helicóptero medicalizado”, detalla.

Además, tras la estela mediática de Hawking “iba a venir el 'showman' Brian Greene, científico y divulgador americano, autor de 'El universo elegante', con su equipo de televisión”. La idea era hacer un reportaje en torno al centro de Benasque, “con Hawking como estrella invitada”.

Aunque estaba todo programado, finalmente Hawking no pudo asistir al encuentro. “Hubiera sido fantástico”, señala Asorey, pensando en la posibilidad de compartir unos días de trabajo con un científico “con un pensamiento tan original, tan creativo”. En 2009, la Agrupación Astronómica de Huesca también organizó una visita que finalmente se truncó por un problema de salud.

Agujeros negros y apuestas

Asorey trabaja en un campo al que Hawking también se dedicaba: la pérdida de información en los agujeros negros, “un tema muy filosófico con el que él perdió varias apuestas”. En este caso, “apostó que una observación que venía de una determinada galaxia no era un agujero negro, pero sí que lo era”. Muy aficionado a este tipo de juegos, “a veces apostaba pasta, pero una vez lo que perdió fue una enciclopedia británica”. Fue justamente en torno al tema de la pérdida de información en los agujeros negros. “Él propuso que en un agujero negro la información se pierde. Por ejemplo, si tiras una enciclopedia, el agujero negro se la come, pero, al cabo del tiempo, cuando el agujero negro acaba desapareciendo, ¿dónde está la información que ha tragado?, ¿dónde está la enciclopedia? Es la paradoja de la pérdida de información, que se conoce como efecto Hawking. En 2004 reconoció que realmente no se pierde esa información y pagó la apuesta, aunque queda por explicar dónde se queda acumulada esa información. Es un tema candente hoy en día”.

Una campaña en favor del Nobel

Hawking, comenta Asorey, “estaba activo en estos momentos, tenía un artículo de hace tan solo unos meses”. La semana pasada, supo que se estaba promoviendo “una campaña a nivel mundial” para impulsar que le otorgaran el premio Nobel. “Estaba bastante consolidado el acuerdo, pero no llegó a cuajar porque el efecto Hawking no se ha detectado y querían encontrar otro motivo para darle el Nobel”. En opinión de Asorey, hubiera sido momento de distinguirle con el Nobel “dentro de unos años, ahora no, le faltaba el 'break through', ese descubrimiento disruptivo. Ha estado cerca”.

En cuanto a su contribución científica, Hawking, “de alguna forma era un continuador de Einstein, pero incorporando a la gravedad la física cuántica; supo compatibilizar ambas cosas”.

Lo más importante que descubrió es que “un agujero negro no es negro totalmente, sino que emite radiación, una radiación que no se ha detectado pero que está ahí. Es incuestionable”. “Se han hecho simulaciones con otro tipo de ondas y ocurre, pero no se ha detectado en agujeros negros, que hay pocos, están lejos y la radiación es tan tenue que no llega aquí”. “Es su descubrimiento más importante; es un efecto cuántico, el efecto Hawking”.

Entre sus otras aportaciones se encuentra “consolidar la teoría del Big Bang, al que da una formulación matemática rigurosa, aunque no sea un descubrimiento suyo; igualmente hizo con los agujeros negros, que ya se conocían pero que él formalizó”.

Así, “partiendo de un origen de física matemática, fue capaz de enlazarla con la realidad”. Asorey no tiene duda de que “va a quedar para la historia por el efecto Hawking”. Una aportación que “hizo él solo, tras una primera etapa de estrecha colaboración con Penrose”.

Destaca también su labor como divulgador, a través de sus libros, algo que “unido a su situación física y su encomiable lucha contra la enfermedad, le convirtió en la personalidad más carismática del mundo científico y menos controvertida por sus opiniones y comportamiento”. A ello se unía también “un gran sentido del humor y su disposición a promocionar la ciencia en todos los ámbitos”. Aunque fuera en lugares tan remotos como el Polo Sur, “donde unos amigos chilenos le invitaron a un congreso y, aunque el viaje era largo e incómodo, en un avión de la fuerza aérea chilena, con un clima adverso, acudió”. Porque, “pese a las dificultades de comunicación, a través de esa voz electrónica, era invitado a todos los foros”.

En su opinión, alguien que “era recibido por los presidentes americanos y el Papa”, siempre supo “utilizar su carisma y su eco mediático en favor de la ciencia y el desarrollo”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 





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