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Las innovaciones y su historia

Playstation: la revolución llegó al videojuego

Esta es, posiblemente, la historia más famosa de intraemprendimiento, es decir, emprender un negocio dentro de tu propia empresa. Hablamos de Ken Kutaragide, el padre de estas famosas consolas y su travesía vital de brillante y prometedor ingeniero de Sony a dirigir toda una filial de la compañía.

Ángel Gavín Actualizada 21/10/2016 a las 09:10
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El éxito de PlayStation fue tal que llegó a representar el 40% del volumen de negocio de todo Sony.

De ingeniero de Sony a dirigir toda una filial de la compañía. La historia de Ken Kutaragi, el llamado padre de las consolas PlayStation, es una historia de convicción en las ideas de uno mismo. De cómo es posible que un gigante tecnológico como Sony cambie su visión, apueste por tus ideas y las conviertas en uno de los negocios más rentables de la compañía. Todo esto no exento, por supuesto, de dificultades y muchas zancadillas. Posiblemente la historia más famosa de intraemprendimiento: emprender un negocio dentro de tu propia empresa.

Si Sony no quiere...

Ken Kutaragi era un prometedor ingeniero de Sony. Viendo jugar a su hija con una consola de Nintendo que le había comprado, se dio cuenta de que la calidad del sonido era claramente mejorable. ¿Qué hizo? ¿Conformarse con criticar, quejarse? No. Puso todo su empeño en mejorarla.

Pero por aquel entonces Sony no estaba interesada en la industria del videojuego. Para la dirección de la compañía, no había negocio. Kutaragi desarrolló en secreto un chip específico para el sonido. Se estableció como consultor externo y ofreció su tecnología a Nintendo. Cuando esto llegó a oídos de la dirección de Sony quisieron despedirle. Pero el por entonces el director general de Sony, Norio Ohga, no era un directivo convencional sino un cantante de ópera fichado por Sony al recibir una carta suya de protesta con los defectos que veía en las grabadoras en cinta del fabricante nipón, y que ascendió por sus conocimientos de sonido y tecnología hasta llegar a liderar la corporación. Norio Ohga se convirtió en un defensor a ultranza de Kutaragi. Con el beneplácito de Ohga, Kutaragi siguió trabajando personalmente para Nintendo, pero permaneciendo en Sony. Ayudó, y mucho, que el chip de Kutaragi dependiese de la tecnología de Sony para desarrollarlo.

El vínculo Nintendo-Kutaragi-Sony quedó establecido. Ambas empresas establecieron una alianza para desarrollar una nueva consola: la Play Station (¡con espacio en medio!) que incorporase una unidad de CD-Rom para los juegos (sin prescindir de los cartuchos). Pero el acuerdo no era beneficioso para ninguno y se rompió de la forma más dolorosa posible. En el mismo acto en el que se iba a presentar la Play Station, Nintendo anunció una alianza con la holandesa Philips para desarrollar la videoconsola. ¿Podemos imaginar las sonrisas veladas, la alegría entre los enemigos de Kutaragi? Nuestro héroe supo reponerse a la adversidad.

Un acuerdo roto

El acuerdo se rompió en 1991. En 1993, Kutaragi tenía luz verde para un nuevo proyecto: la PlayStation (¡sin espacio!). Kutaragi había llevado nuevamente en secreto un proyecto de I+D para usar la tecnología de visualizado 3D que estaba desarrollando Sony, y vendió internamente la idea de incluirla en una consola propia con capacidades desconocidas hasta entonces. La apuesta era arriesgada y requería una enorme inversión en I+D y tecnología. Se repite la historia: controversia y rechazo de una gran parte de la dirección, pero apoyo del director general, Ohga.

Para torpedear el proyecto, este se asignó a la división Sony Music (encargada de crear cedés de música). Nuevamente supo jugar las cartas que venían mal dadas, y Kutaragi aprovechó la ocasión para diseñar una consola sin cartucho, solo con CD-Rom, para la PlayStation. Y llegar a acuerdos con empresas de videojuegos que eran beneficiosos para todas las partes.

El resto es historia. La PlayStation fue la consola de referencia y arrasó en el mercado. Tal fue el éxito que dio lugar a una nueva filial dentro de Sony, la Sony Computer Enterteinment, de la que Kutaragi fue director. El éxito de PlayStation (y su sucesora PlayStation 2) fue tal que llegó a representar el 40% del volumen de negocio de todo Sony.

¿Y después?

Kutaragi tuvo una brillante carrera. Ascendió a otros puestos directivos, y se postuló como firme candidato a dirigir Sony. Se lo impidieron sus detractores por su particular personalidad (algo arrogante, criticando incluso en público la estrategia de Sony), el relativo fracaso de PlayStation 3 y PSP, y no haber podido reflotar el negocio de electrónica de consumo. Terminó como presidente honorífico de Sony. Actualmente dirige su propia compañía.

Lecciones aprendidas

¿Imaginas qué hubiera pasado si Sony hubiera hecho oídos sordos a las ideas de ‘Crazy Ken’? ¿Si Kutaragi no hubiera tenido el empeño y tesón suficientes? Quizá Nintendo, u otro competidor, se hubiera llevado el gato al agua: el inmenso negocio de la industria del videojuego.

Del talento y las ideas de los empleados de una empresa pueden surgir increíbles oportunidades de negocio, muchas veces incluso en sectores en los que no opera la empresa. Ignorarlos puede suponer la pérdida de oportunidades excelentes. Y, desde el punto de vista del intraemprendedor, la tarea es complicada. Hay que saber moverse internamente y convencer a las personas adecuadas. Pero si uno tiene fe en sus ideas y tesón, merece la pena intentarlo.

Ángel Gavín es autor del blog ‘el miracielos’.
 




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