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El desmitificador

El peligro de las botellas de plástico

¿Por qué aconsejan no reutilizar la botellas de agua? ¿Hay algo peligroso en el plástico del que están hechas, llamado polietilentereftalato, PET para los amigos? Descubre por qué es mejor no rellenar eternamente los botellines.

Fernando Gomollón-Bel Actualizada 03/04/2018 a las 11:48
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El mito

Casi todas las etiquetas de las botellas de agua llevan una advertencia: "Por su seguridad, no reutilizar". ¿Qué es esto? ¿Un complot de las multinacionales para que compremos más y más botellas? ¡Con lo que contaminan! Quizás de verdad las embotelladoras velan por nuestra salud, tener el agua ahí en contacto con el plástico todo el rato no puede ser bueno. Seguro que se liberan sustancias químicas tóxicas y peligrosísimas. De hecho, una búsqueda en Google rápidamente confirma nuestras sospechas. Bisfenol A, ftalatos, antimonio… ¡vamos a morir todos! ¿O no?

Verdadero o falso

Pues no. No vamos a morir. O sea, sí, pero no por eso. En primer lugar, hay que dejar claro que los plásticos de las botellas no liberan sustancias tóxicas. De ser así, no estaría permitido su uso en alimentación. Es cierto que, para sintetizar los polímeros (el ingrediente principal de los plásticos), los químicos utilizan pequeñas cantidades de algunas sustancias peligrosas. Pero estas sustancias nunca están presentes en el producto final, ya sea porque se han transformado en una sustancia inocua o porque se han integrado perfectamente con el plástico. Ejemplo práctico: si alguien os dice que va a dejar de comer carne porque para preparar el filete se ha usado un peligroso y afilado cuchillo, ¿no lo tomaríais por loco?

Además, las botellas se fabrican de plásticos muy estables y bastante resistentes. Si miráis el ‘culo’ de cualquier botella que tengáis por casa, seguramente tenga un triangulito de reciclaje con un 1 dentro. Y debajo del triangulito dirá: PET. Esto son las siglas de un polímero que se llama polietilentereftalato. Pero, como tiene este nombre casi impronunciable, los químicos lo abreviamos como PET, que es como más de andar por casa. Y aquí viene el bombazo: el PET ni lleva bisfenol A ni lleva ftalatos. "Estas sustancias se utilizan en la fabricación de otros plásticos, pero no para la fabricación de PET", explica al desmitificador Yanko Iruin, catedrático (jubilado) de Química Física de la Universidad del País Vasco y experto en polímeros. Y, aunque así fuera, las autoridades europeas en seguridad alimentaria son muy claras: "El bisfenol A no supone riesgo para la salud (…) en los niveles actuales de exposición, (…) que en todos los casos analizados están por debajo de la cantidad diaria tolerable".

¿Y el antimonio? Porque es un elemento con fama de peligroso. Algunos expertos dicen que, de no haber estallado el Vesubio, la población de Pompeya habría muerto tiempo después intoxicada. Resulta que las tuberías de la ciudad tenían antimonio a cascoporro, que a la larga podría haber contaminado el agua corriente. También hay quien sugiere que el famosísimo compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart murió intoxicado por abusar del tartrato de potasio y antimonio, un remedio que se tomaba por aquella época para inducir el vómito tras una copiosa cena. Yanko Iruin nos explica que, en los plásticos, este elemento tóxico "proviene de restos del catalizador de trióxido de antimonio empleado en la síntesis del polímero". "Pero no hay que preocuparse", aclara. "El antimonio no se acumula en el organismo y, además, para llegar a ingerir niveles tóxicos deberíamos beber más de 1.500 botellas diarias de agua contaminada", concluye el catedrático. Efectivamente, aunque parte del antimonio puede migrar al agua, ningún estudio hasta la fecha ha encontrado efectos adversos para la salud.

Entonces, ¿por qué recomiendan no reutilizar las botellas de plástico?

Una vez más, el Desmitificador se desmitifica a sí mismo. Porque resulta que rellenar las botellas en realidad sí que puede ser peligroso. En primer lugar, porque no todos los líquidos transparentes e incoloros son agua. Si la rellenas de otra cosa (no sé, detergente, por ejemplo) y no avisas, la lías muy parda. Pero, además, están nuestras amigas las bacterias. "La contaminación bacteriana es el verdadero riesgo de reutilizar las botellas", comenta la química y divulgadora Deborah García Bello. "Si no se lavan correctamente, los microorganismos pueden crecer en las botellas, proliferar y llegar a niveles que pueden ser muy peligrosos", comenta. Y no le falta razón. Hace unos años, unos investigadores canadienses demostraron que, si reutilizas una botella durante varios meses y no la friegas, puede acumular bacterias hasta el punto de convertir el agua contenida en no potable.

Para saber más
  • ‘El Blog del Búho’, del mayor experto en plásticos, Yanko Iruin, no solo contiene varios artículos sobre los supuestos peligros de la reutilización de las botellas, sino que es un referente en divulgación de la química. Merece la pena echarle un ojo.
  • Y a los fans de los mitos desmitificados les recomiendo el libro ‘¡Que se le van las vitaminas!’ (Paidós), donde Deborah García Bello desmonta 24 mitos sobre alimentación, salud, cosmética y muchos temas más.

Fernando Gomollón-Bel Químico y divulgador científico @gomobel





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