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Agroalimentación

El 'brexit' toca tierra

La decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea ha despertado inquietud en el sector primario aragonés, que espera con expectación y cautela el impacto de esta decisión tanto en la PAC como en las relaciones comerciales.

Chus Garcia 31/10/2016 a las 06:00
La decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europa provoca grandes preocupaciones.

En el mismo momento en que el Reino Unido sorprendió a toda Europa con un sí mayoritario a su salida de la Unión, saltaron todas las alarmas en el sector agroalimentario. Motivos había para la preocupación. Como miembro de la UE es uno de los mayores contribuyentes netos al presupuesto de la PAC. Y más allá de eso, las islas son uno de los principales mercados (el primero para algunas producciones) de la variada oferta agroalimentaria española. Importa el 60% de los alimentos que consume y un 75% de estas compras proceden de la UE.

La decisión británica hizo florecer previsiones, estudios, informes y numerosos augurios en los que se cuantificaba el negativo impacto que la pérdida de tan potente socio comunitario podría dejar en el campo español, sobre todo en las producciones hortofrutícolas, vitivinícolas o cárnicas (tanto de vacuno como de porcino), a priori las más perjudicadas por el antieuropeísmo  británico.
Pero, pasado el susto inicial, los afectados han comenzado a serenar sus declaraciones y prefieren mantener la cautela hasta ver qué sucederá con la condición depaís tercero que tendrá el Reino Unido cuando abandone la UE. Si se han calmado los ánimos es también porque el sector está convencido de que en las islas tampoco habrá ninguna intención de complicar un comercio alimentario con la Unión del que depende el abastecimiento alimentario (a buen precio) de su población.

A pesar de todo, la decisión británica ha abierto numerosos interrogantes. El primero, en los bolsillos de los agricultores y ganaderos. ¿Cómo será ahora la PAC_sin el Reino Unido, un país que aportaba a su presupuesto, descontado el cheque británico, unos 5.000 millones de euros?


Aragón no ha realizado un informe oficial para medir este efecto en las ayudas que recibe de Bruselas. Tampoco lo considera imprescindible. «Es muy complejo de realizar, casi estaríamos entrando en el terreno de la investigación, aunque en mi opinión no creo que haya que hacerlo». Quien así habla es el consejero de Desarrollo Rural, Joaquín Olona, para quien el mayor impacto del ‘brexit’ es el propio ‘brexit’. Esto es, «en sí mismo es un ejercicio de insolidaridad y, desde luego, una patada en la espinilla de la construcción europea», dice Olona, que reconoce que este golpe se sentirá, por supuesto, en la PAC, «la única política verdaderamente común en la que los Estados han cedido sus competencias con generosidad en aras de un bien superior», matiza.

Por eso, aunque comprende la preocupación que ha despertado el ‘brexit’, quita hierro a aquellas voces que advierten de la pérdida de subvenciones. «En la PAC hay que tener cierta tranquilidad porque está asegurada hasta 2020 por lo que no hay que ver fantasmas sobre una inminente reducción de ayudas directas».

En ello confían también las organizaciones agrarias aragonesas (UAGA, Asaja, UPA y Araga), aunque no pueden evitar sospechar que con un contribuyente menos haya consecuencias. «O el resto de socios aportan más dinero para cubrir el agujero o veremos una reducción de hasta el 20% de las ayudas», aventuran.
Aunque el consejero de Desarrollo Rural resta importancia al impacto que el ‘brexit’ tendrá en la PAC en términos cuantitativos, advierte de la pérdida cualitativa que supone la salida del Reino Unido. «Con el ‘brexit’ la PAC_pierde el agente más influyente desde el punto de vista ideológico, intelectual», señala Olona, que recuerda que los economistas de este país han aportado mucho conocimiento a una política «demasiado centrada en el reparto de fondos y poco preocupada en los fundamentos, en el para qué y en el cómo».

Olona lamenta esta pérdida, pero considera que abre una oportunidad para España. «Esta ausencia tendrá que sustituirse por algo y quizá por la importancia que tiene el sector en nuestro país nos lo deberíamos tomar en serio y situarnos en una posición influyente, tanto desde el punto de vista político como intelectual, en el nuevo tablero de juego», destaca.

Las organizaciones agrarias no pierden de vista la repercusión que el ‘brexit’ pueda tener en la PAC, pero, en estos momentos, su mirada está centrada en otra gran incertidumbre: las relaciones comerciales con las islas. Hay una petición común. Que la salida «no sea abrupta», que impere «el sentido común» y que las negociaciones no terminen en un portazo que acabe dando la espalda al consumo de alimentos.

«Hay mucho nerviosismo y caos en Bruselas y eso inquieta y despierta preocupación», señala José Manuel Penella, secretario general de UAGA, que, sin embargo, reconoce que hay que estar vigilante pero sin alarmismos. Penella asegura que «nadie piensa ni cree» que el Reino Unido vaya a imponer aranceles que harían más costosa y menos competitiva la exportación. Tampoco lo cree el secretario general de UPA, José Manuel Roche, que confía que la salida no sea brusca y que Aragón pueda, como lleva haciendo desde 2010, continuar aumentando su margen de negocio y su cuota de mercado en este país.

El presidente de Asaja en Huesca, Fernando Luna, reconoce que de momento hay que trabajar con hipótesis. Asegura que la principal preocupación de esta organización agraria es qué pasará con los fondos que dejará de aportar el Reino Unido a la PAC. Una circunstancia que teme pueda producirse ya el próximo año. «O los  países ricos aumentan su aportación o habrá un recorte lineal de las ayudas de un 5%». Inquieta también a Asaja y a UPA_que en las nuevas relaciones bilaterales con las islas no sea si España quien negocie sino que haya que hacerlo a través de la UE. Y por experiencia, los representantes agrarios advierten que cuando así sucede, el sector agrario español termina convirtiéndose en moneda de cambio para favorecer el comercio de otro tipo de producciones.

Pero mientras todo eso sucede, los primeros efectos del ‘brexit’, señalan los sindicatos, ya se han notado en la facturación de los productores. Dado que tras conocerse el resultado del referéndum, la moneda británica se devaluó hasta un 20%, un porcentaje que, según los sindicatos, se trasladó a aquellas transacciones comerciales que ya se habían realizado y no se habían cobrado. «Eso ha dejado a muchas empresas tocadas», destaca Luna.

Y todos insisten en que el ‘brexit’ significa que el Reino Unido deja la UE pero no es un cataclismo con el que vayan a desaparecer el país y su mercado. «Habrá ganadores y perdedores, ventajas e inconvenientes, problemas y oportunidades, pero el error será salirse de la partida porque el juego continúa», puntualiza Olona.

El nuevo líder de producción

El  triunfo del ‘brexit’ encumbra a España como el principal productor de ovino y caprino en la Europa comunitaria. Y por eso, este sector, con importante presencia en Aragón, analiza su futuro sin el Reino Unido en Europa hasta con cierto optimismo. Incluso ha habido voces que animan a los productores a aprovechar esta nueva situación para conseguir poner fin «al maltrato de la PAC con la ganadería extensiva».

«Desde luego el ovino español podría tener ahora más peso en las negociaciones agrarias europeas», reconoce Francisco Marcén, director general de Grupo Pastores y presidente de Interovin, la interprofesional del sector. Pero Marcén pone cautela a la euforia que supondrá convertirse en el buque insignia de esta producción en la UE. Esta ganadería tendrá nuevas oportunidades y mayor influencia para conseguir que las decisiones europeas vuelvan la vista hacia la ganadería mediterránea «si sabemos hacerlo, si lo hacemos de la mano con Francia y si quien nos defiende en Bruselas sabe ejercer ese liderazgo», matiza.

Para Marcén donde la huella del ‘brexit’ será más evidente es en el terreno comercial. El Reino Unido no solo cuenta con el mayor censo de ovino de la UE, sino que además es su mayor proveedor –supone el 50% de las exportaciones a la UE–, gracias también a las importaciones (auspiciadas por la Unión Europea) procedentes de Nueva Zelanda. «Ahora habrá negocaciaciones a varias bandas porque el Reino Unido será un país tercero y, por tanto, tendrá también unos cupos», destaca Marcén. Estas relaciones comerciales podrían sufrir modificaciones si Bruselas impone aranceles a la producción británica, circunstancia que, sin embargo, el presidente de Interovin no cree probable «porque la intención de Europa y España será la de seguir acudiendo sin trabas a ese mercado».

En su opinión, comercialmente hablando va a influir más el comportamiento del mercado mundial que el ‘brexit’. Y prueba de ello, señala Marcén, es que a pesar de que la libra se devaluó un 30% los precios de la carne no han caído porque «ha habido más demanda que oferta».

El primer impacto, con la libra

El Reino Unido gasta anualmente casi 10.000 millones de euros en productos hortofrutícolas europeos. Y España, según los datos de la Federación Española de Exportadores  es su mayor proveedor de frutas y verduras, productos de los que comercializó el pasado año 1.694 millones de kilos por un valor cercano a los 1.916 millones de euros. De ellos, más de 35 millones se facturaron en Aragón, sobre todo con la venta de hortalizas y de cerezas.

«Hay preocupación, por supuesto», señala el responsable del sector en UAGA, Vicente López, que reconoce que la devalución de la libra, que ya se ha dejado notar en la factura de los productores, «hará que este mercado sea menos atractivo».

Para López que este país deje de ser socio comunitario para convertirse en país tercero «ya es un problema», porque podrían establecer aranceles, cambiar las reglas del juego, establecer nuevas normas de calidad y seguridad o incluso saltarse las exigencias que impone a estas producciones la Unión Europea. Y aunque a priori parece impensable que pueda haber excesivas trabas porque «a nadie le interesa y menos al Reino Unido porque podría ver como se encarece su cesta de la compra o incluso sufrir desabastecimiento», el representante de UAGA no se fía. «Pueden darnos cualquier sorpresa, cualquiera sabe, mira lo que sucedió con el ‘brexit», insiste.

Por eso López, que considera un «error» la decisión británica, matiza que el ‘brexit’ no supondrá la desaparición de este mercado «pero no sabemos cómo se va a desarrollar». Desde luego, de lo que se muestra seguro es que esta nueva condición del mercado británico no tendrá el impacto que el veto ruso ha provocado en el sector.

A corto plazo, señala López, el brexit ya se ha dejado notar en las transacciones comerciales. El desplome de la libra que provocó el resultado del referendum se trasladó inmediatamente a las compras realizadas por los clientes de las islas, que «llegaron a aplicar bajadas de hasta un 20%». A largo plazo, solo los acuerdos que alcancen el Reino Unido y Europa, podrán definir el estado de las exportaciones.

Preocupado por su primer cliente

Son muchos los análisis, entre uno del instituto de investigación Farm Europe, que señala al vino como uno de los grandes damnificados por el adiós del Reino Unido a la UE.  El mercado británico es un gran consumidor de este producto, del que aprecian especialmente la calidad de los caldos de Aragón. De hecho, para dos de las denominaciones de origen aragonesas –Cariñena y Campo de Borja–, el Reino Unido es su primer y principal mercado.
Pero en los consejos reguladores de ambas D. O. no se habla tanto de temor como de incertidumbre, cautela o expectación.

«Lo vemos con preocupación pero no porque el Reino Unido se vaya de la Unión Europea sino  porque un duro enfrentamiento entre ambos bloques y un portazo de despedida podría  provocar un rechazo de los productos alimentarios europeos entre los consumidores británicos», señala Antonio Ubide, presidente de la Denominación de Origen Carineña, que comercializa alrededor de 8 millones de botellas en la isla. Ubide quita hierro a las advertencias de aquellos que auguran que el Reino Unido buscará nuevos proveedores entre los productores de vinos del Nuevo Mundo. «Ya están comprando en esos mercados», señala, y se muestra además totalmente confiado en que no habrá aranceles que compliquen el comercio actual «porque ni los británicos ni los europeos querrán pegarse un tiro en el pie».

«El sector está expectante, pero no solo en Aragón, sino en toda España, en Francia o en Italia», matiza José Ignacio Gracia, secretario general de la D. O. Campo de Borja, que exporta más de 2,8 millones de botellas al Reino Unido. Gracia reconoce que con la devaluación de la libra, los consumidores han tenido que pagar hasta un 20% más por el mismo producto, pero asegura que, al menos de momento, esta circunstancia no ha tenido repercusión en las ventas. Destaca, sin embargo, que las bodegas de la D. O. viven una situación de ‘impass’ porque son muchas las incertidumbres aún por despejar.
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