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Sociedad
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HERALDO ABIERTO

Voces solidarias por los derechos de la infancia

El coro Malagasy Gospel, formado por niños de Madagascar, ha pasado esta semana por Zaragoza.

Algunas de las integrantes del coro Malagasy Gospel.
Voces solidarias por los derechos de la infancia
L.S.

En algunas zonas del planeta, el agua de coco es el único suero accesible para la población en época de escasez. Agua de Coco es también el nombre de una fundación que desde 1997 lucha contra la explotación infantil en Madagascar, un país olvidado, lastrado por el hambre y la pobreza.

Esta semana, uno de los proyectos de la fundación ha pasado por Zaragoza para hacer oír la voz de Madagascar. Se trata del coro Malagasy Gospel, formado por 43 niñas y dos niños malgaches. Los integrantes del coro tienen entre 11 y 17 años, y provienen de tres centros que Agua de Coco tiene en el país africano: una escuela para las niñas que trabajan en las minas de sal, un centro de atención a la mujer y otro más para niños con discapacidad visual, que tienen un gran riesgo de exclusión social.

Mamy y Harris son los representantes masculinos del coro Malagasy. Harris tiene una voz prodigiosa, y Mamy toca cualquier instrumento que se le ponga por delante. "Estamos encantados entre tantas chicas", bromean. Ambos provienen del centro para niños con discapacidad visual. "En Madagascar, los ciegos están excluidos de la sociedad. Se piensa que, como no pueden trabajar, no merecen atención. Son niños muy autónomos, porque no han tenido más remedio que buscarse la vida desde muy pequeños", explica Eva Rodríguez, responsable de la fundación.

Precisamente en este centro es donde nació la idea de formar el coro. "Varios miembros de la fundación fuimos a visitarlo, y al irnos los niños decidieron obsequiarnos con una canción que nos emocionó", recuerda Eva.

Desde ese primer momento han pasado tres años. Ahora están inmersos en su tercera gira por España, una serie de conciertos con entrada gratuita cuyo fin es hacer visibles los problemas de su país. "No cobramos entrada a los conciertos porque nuestro objetivo no es recaudar, sino que la gente sea consciente de la importancia de los derechos de la infancia como primer paso para la solución de los problemas", recalca la responsable de la fundación.

Para muchos niños es su primera visita a España, y lo que más les sorprende es la piscina y el agua corriente, algo impensable en Madagascar. Lo que peor llevan es el frío, como dice Eva: "¡Les he visto dormir con mantas a veinte grados!".

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