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Sociedad
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FIESTA MULTICULTURAL

Una cita con la solidaridad

Más de 5.000 personas participaron ayer en Zaragoza en los actos culturales y musicales del 2º Festival de la Buena Gente/Buena Chen.

Los grupos de animación callejera llenaron de ritmo y música los alrededores de San Bruno
Una cita con la solidaridad
ÓLIVER DUCH

El sonido de los tambores y cavaquinhos de varios grupos de pasacalles atrajeron ayer como un imán a una decena de turistas japoneses que paseaban por los alrededores de la Seo y que terminaron tomando un té senegalés en la plaza de San Bruno. Los nipones se olvidaron de las explicaciones de la guía sobre el mudéjar de la catedral para disfrutar del ritmo y colorido de los pasacalles de los grupos Dance del Gancho o Escola da Samba.

 

Cientos de personas acudieron a los actos diurnos programados para celebrar el 2º Festival de la Buena Gente, organizado por Buena Chen, colectivo social integrado por voluntarios y artistas aragoneses. En esta edición, todo el dinero recaudado en los actos diurnos y parte de lo obtenido en el concierto de anoche en la Sala Multiusos servirá para financiar la creación en Zaragoza de un centro de derechos sociales para la atención y asesoramiento de los sectores excluidos y los emigrantes sin papeles.

 

Bajo el lema 'Ante la crisis... primero la gente", el encuentro multicultural atrajo a cientos de personas llegadas desde el barrio de San José, el centro histórico, el Pirineo y otros lugares más remotos como Senegal, Argelia o Brasil.

 

"Todos somos buena gente y estamos aquí para gritar en voz alta que tenemos los mismos derechos y deberes y que no queremos leyes que excluyan a los sin papeles", señaló Terete, artesana que ayer se convirtió en peluquera improvisada para trenzar los cabellos de la chiquillería que acudió al encuentro.

 

Muy cerca del puesto donde varios voluntarios informaban sobre la adopción de gatos callejeros, Sandy, una artista experimental, entretenía a un grupo de niños enseñándoles a hacer flores y animales con fieltros de colores. "Los pequeños son el futuro de nuestra sociedad y los que nos van a enseñar el verdadero significado de la palabra solidaridad", señaló.

 

En otros puestos, el argelino Dadhy vendía cuadros elaborados con productos reciclados y Mika, un senegalés que lleva tres años y medio en Zaragoza, repartía folletos pidiendo el apoyo para la gente sin papeles, bajo una enorme pancarta en la que podía leerse: "Ningún mantero en prisión".

 

Mika se levantó ayer muy temprano para preparar parte del menú que se sirvió en este rincón solidario. Productos típicos de senegal, como bisa (té) o fataya (pastel de carne) compartieron expositor con pinchos de tortilla de patata.

 

La tarde se completó con actuaciones teatrales y juegos y por la noche, los más jóvenes tomaron el relevo de las familias y acudieron al Auditorio para disfrutar del plato fuerte del festival: un concierto solidario a cargo de grupos tan conocidos como Tako o los Violadores del Verso. El 10% de los beneficios irán destinados a causas sociales elegidas por los propios grupos. En el Auditorio, el dj Loto y los 'guerreros' que forman parte de Lurte, el grupo aragonés de música folk, fueron los encargados de encender la mecha musical y poner a bailar a más de 4.000 personas.

 

"Nuestro objetivo, después del éxito del año pasado, es conseguir que este encuentro sea un ejemplo de solidaridad y compromiso. Todos los artistas y más de 200 voluntarios dan fe de ello", matizó Francisco Iturbe, uno de los organizadores del encuentro.

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