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Sociedad

MEDICINA

Un investigador que sale en los papeles

La revista médica más prestigiosa de EE. UU. publica el estudio de un zaragozano, que podría obligar a cambiar los prospectos de algunos medicamentos.

Alejandro, investigador y 'tintinólogo' reconocido.
Un investigador que sale en los papeles
OLIVER DUCH

Lo suyo no es la mesa de operaciones, sino la del despacho. En vez del bisturí, el médico zaragozano Alejandro Arana se encuentra rodeado de papeles. "A veces, demasiado", reconoce. Pero eso no significa que no salve vidas. "Mi especialidad, la medicina preventiva y la salud pública, supone el 80% de la salud de la población", especifica. Se formó en la Universidad de Zaragoza y la residencia la hizo en el Clínico, aunque ahondó en asuntos de epidemiología en Rotterdam (Holanda).

"Muchos aspectos de la sanidad no son clínicos: higiene de los hospitales, aislamiento de pacientes? Por ejemplo, yo no he visto nunca en mi vida una cocina más limpia que la del Clínico zaragozano. Los hospitales son ecosistemas y desarrollan gérmenes y se hace todo lo posible por evitar la contaminación", comenta. Su caballo de batalla ha sido durante años el estudio de los efectos adversos de medicamentos. Y, ahora, su último proyecto está recibiendo toda la atención internacional.

En concreto, la prestigiosa revista estadounidense 'The New England Journal of Medicine' se ha interesado por él y publica el análisis de este investigador aragonés en su último número, que se lanzó la primera semana de agosto. "Es la Biblia de la Medicina y una de las más antiguas que existen. Además, es la revista con más factor de impacto del mundo en medicina; en términos futbolísticos, la estrella del Mundial", cuenta. Para él, es uno de los mayores logros que podría conseguir, así que está exultante, tras más de un año de trabajo... y duras negociaciones. "En noviembre de 2009, se interesaron por la investigación, pero hasta abril de 2010 no la aceptaron. Ha sido un proceso largo, entre correcciones, comprobación de datos... pero una experiencia enriquecedora".

Lo importante para que la histórica publicación se haga eco del trabajo de este aragonés es, en sus palabras, que sea un tema candente. Y, en este caso, el estudio se centra en los antiepilépticos, medicinas en las que el Gobierno estadounidense ha obligado a advertir de importantes efectos secundarios -incluido propensión al suicidio- en un recuadro. El análisis de Alejandro y sus colaboradores echa por tierra esta hipótesis. "Seguro que, cuando salga, se alzarán voces que lo rebatirán. Pero eso es la ciencia: diálogo", afirma.

El estudio se ha basado en datos de cinco millones de pacientes del Reino Unido, seguidos durante seis años, y en él también han colaborado Félix Arellano, especialista en Farmacología -"y que fue el que dio la idea de enviar el proyecto a la publicación", informa Alejandro-, José Luis Ayuso, catedrático de Psiquiatría de la Autónoma de Madrid y el estadounidense Charles E. Wentworth III, experto en estadística. Sus conclusiones podrían ahora hacer que en Estados Unidos cambien los prospectos de estos medicamentos contra la epilepsia. "Al final -explica Alejandro, complacido-, nuestro trabajo es una frasecita en un prospecto. Y aquí hablamos de suprimir todo un cuadro".

Ahora, el centro de investigación que Alejandro tiene en Zaragoza, Risk MR, que pertenece a la Red Europea de Centros de Farmacoepidemiología, prepara un estudio sobre el asma y está colaborando en un plan de gestión de riesgos terapéuticos en vacunas para la alergia. Desde su experiencia, afirma que la seguridad en el medicamento es hoy tremenda. "Igual que el coche tiene el abs y el cinturón, se toman todas las medidas para que no haya problemas", matiza. Quizá por eso llama la atención que en las instrucciones de cada fármaco aparezca una lista interminable de efectos secundarios. "¡Pero eso es por información para el médico, porque alguna vez se hayan presentado en algún caso aislado!", justifica.

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