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EXPOSICIÓN

Un brindis por los refrescos

Las Asociación Nacional de Refrescos conmemora el 175 cumpleaños del popular producto con una muestra en Zaragoza.

Imagen de una de las vitrinas colocadas en el Centro Comercial Augusta de Zaragoza, con envases de bebidas de distintas décadas.
Un brindis por los refrescos
ESTHER CASAS

Ya pueden brindar. Aunque eso pueden hacerlo cualquier día, ya que se dedican, precisamente, al gremio de las bebidas. Pero los fabricantes de refrescos españoles tienen un motivo más para alzar las copas. La chispa de la vida, a pesar de su nombre, no es eterna, pero sí longeva. Son 175 años lo que cumplen los refrescos en España. Y la asociación que agrupa a este colectivo, Anfabra, lo celebra en Zaragoza con una exposición que muestra etiquetas, carteles y, sobre todo, sus envases: desde las tradicionales botellas de las gaseosas hasta los nuevos diseños de plástico. Y entre medias, y aun antes, decenas de recipientes que han estado en las cocinas y bares del país durante décadas.

«Los primeros refrescos que se crearon fueron los sifones, aunque el invento fue de las farmacias, para tratar los dolores estomacales -descubre Maite González, portavoz de Anfabra-. Incluso algún hospital llegó a fabricar gasómetros para dar a sus pacientes. Después, por su buen sabor, se empezó a popularizar». Y de ahí, a las gaseosas, un producto 'typical spanish' que lideró el mercado durante generaciones hasta la creciente tendencia a pedir bebidas 'light' o para deportistas.

De unas y otras hay representación en la muestra, que se mantendrá en el Centro Comercial Augusta hasta el próximo sábado y donde llaman la atención decenas de recipientes hoy en el olvido, pero que en el pasado fueron de lo más populares. Por ejemplo, las primeras botellas de gaseosa, que eran de vidrio verde y con tapón de corcho, al estilo de las de cava. «Entonces -explica Maite-, se transportaban en burros y carretillas y les ponían corcho para que no se salieran. Además, ahora se hacen todas sin calorías, pero hubo un tiempo, tras la Guerra Civil, en la que era obligatorio que llevaran azúcar. Al productor que no lo hiciera, lo podían meter en la cárcel».

También se muestran los boliches, un complicado recipiente con una canica dentro que se utilizaba en la década de los veinte y que obligaba al sediento a beber con pajita. Y un envase de la primera bebida refrescante sin gas fabricada en España, y que dejaba bien a las claras el producto que se vendía. «Se trata de un vidrio con forma de tres naranjas, precisamente de las tres variedades valencianas que se usaban para hacerla. Fue inventada en 1934 por el doctor Trigo y un precedente de lo que luego sería Trinaranjus», cuenta la experta.

En cualquier caso, en nuestra comunidad, no hay competencia, porque, según los estudios de Anfabra, los aragoneses tenemos claras nuestras preferencias: la bebida de cola es la estrella. «Aunque también hay que reconocer que es uno de los sitios de España donde más os gusta probar los nuevos sabores que van surgiendo», agradece Maite.

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