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De récord

Un atún de tomo y lomo

El Mercado Central tuvo un visitante de peso en una de sus pescaderías. Un atún de 350 kilos, de los mayores expuestos en Zaragoza, provocó la expectación de clientes y curiosos. Llegó ayer y casi se agotó en el día.

Pedro y José Luis (de izquierda a derecha), luciendo el atún, en el puesto donde ambos trabajan.
Un atún de tomo y lomo
OLIVER DUCH

Madre mía, qué espectáculo! ¡Qué barbaridad! Ayer no cesaron las exclamaciones de sorpresa ante la pescadería de José Luis López, ubicada en el Mercado Central de Zaragoza. Pero? ¿cuánto pesa este bicho? ¿Es de verdad?, preguntaban varios clientes señalando al ejemplar de atún rojo que ocupaba todo el mostrador. Nada menos que 350 kilos de verdad y 2,85 metros de longitud tenía el animal. Fue capturado en aguas de Conil con el ancestral método de la almadraba, consistente en cercar con barcos a los bancos de atunes, atraparlos en redes y luego subirlos uno a uno a las embarcaciones. José Luis cuenta que lo adquirió "gracias a Paiky y Fali, unos amigos gaditanos que se dedican a este tipo de pesca".

Bueno, bonito y de precio 'justo'

El kilo se vendía a 19,90, un precio 'justo' para un producto de calidad. Atunes de tal tamaño son capturados con alguna frecuencia. Lo inusual es que la pieza se exponga entera en una pescadería.

Por ejemplo, hasta Mercazaragoza viajan ejemplares tan grandes procedentes de caladeros de todo el mundo, si bien al punto de venta llegan troceados, por lo que no se pueden admirar en toda su dimensión. Desde Mercazaragoza se explica que la venta en porciones "viene propiciada por una disminución de los hábitos de consumo". Es decir, se compra menos cantidad y vender un animal de una pieza es un riesgo para los pescaderos. Aunque a José Luis le salió bien la jugada, a juzgar por el ritmo de ventas ayer, ya que el atún fue 'perdiendo peso' a toda velocidad.

Había tenido atunes de hasta 200 kilos en su puesto del Mercado Central, pero nunca antes uno tan grande. Blas, un cliente habitual, ensalzaba las delicias de este manjar: "La semana pasada compré y lo guisé de dos maneras: con salsa china y con verduras. Estaba delicioso".

El conileño rojo, traído directamente desde Cádiz, llegaba a Zaragoza a las 7.15. Tras una breve parada en Mercazaragoza, se instaló en el que sería su último destino antes de llegar a la mesa. Fueron necesarios varios palés para ponerlo a la altura del mostrador. Sobre las 8.00, la expectación comenzaba y comerciantes, clientes y curiosos se agolpaban delante del puesto, donde la comparación con una merluza hermosa, de casi diez kilos, colocada por José Luis sobre al atún, daba idea de la magnitud de este.

José Luis decía entonces que, "como mucho, llegará al sábado por la mañana". Se equivocaba, ya que ayer se vendió prácticamente todo. Cuando el Mercado Central echaba la persiana, solo quedaban unos 15 kilos. Varios restaurantes de la ciudad no perdieron la oportunidad de comprar antes de que se acabase el género.

"¿Qué ocurre aquí?", bromeaba el padre de José Luis al entrar en el Mercado mientras su hijo daba explicaciones a todo aquel que se interesara por la pieza. "Esto no se ve todos los días", añadía.

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