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Sociedad

MARKETING OLFATIVO

¿Puede un olor disparar mis ventas?

Los comercios de Zaragoza utilizan en sus locales aromas para incentivar el consumo y mejorar la productividad de sus empleados.

Todo influye a la hora de tomar una decisión de compra
¿Puede un olor disparar mis ventas?
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¿Puede el olor ambiental modificar sustancialmente el comportamiento de una persona? ¿Izquierda o derecha, blanco o negro, uno o tres, son respuestas que dependen del aroma del momento? Pues según parece –y algunos estudios confirman-, sí. Y si ese cambio se puede dirigir a mejorar las prestaciones de un negocio, mucho mejor.

Al menos, eso es lo que han pensado las empresas –pocas todavía- dedicadas al suministro de productos aromáticos que incentivan las ventas de los comerciantes y mejorar la productividad de sus empleados.

En Madrid y Barcelona ya son una realidad, y desde hace un tiempo comienzan a extenderse por la capital aragonesa. Y la clave está en encontrar el aroma adecuado para cada producto y situación.

En Zaragoza, por ejemplo, algunas clínicas dentales ya han instalado difusores de aroma a hierbabuena, té verde, o tierra mojada, que sugieren un ambiente relajado para el paciente, y disminuyen el nivel de estrés de otros olores más agresivos como el de la anestesia.

En cambio, las tiendas de ropa y complementos apuestan por esencias como la mandarina, el bambú o el roble, que incitan y estimulan las ansias de compra de los consumidores.

En una conocida cadena de jugueterías se ha apostado por el olor a chicle fresa, que hace las delicias de los más pequeños, mientras que en otra –también conocida- de frutos secos están probando los beneficios de incrementar en sus locales el olor a palomitas.

Los bares ya no pueden culpar al tabaco

Uno de los sectores que más interés está mostrando por el marketing olfativo es el de la restauración. Bares y cafeterías ya no pueden ampararse en el escudo del humo del tabaco para tapar determinados olores (baños, tuberías, aceites…), por lo que se está disparando la instalación de aparatos ambientadores.

“Está demostrado que cuando hay un olor agradable o atrayente en un establecimiento, la estancia es mayor y se suele repetir la visita”, asegura Eva García, experta del sector en la firma Aromarketing.

En el caso de los bares, la gama de olores solicitada va desde el aroma a pastel de manzana hasta uno que simula –o al menos lo sugiere- al de las bebidas gaseosas más populares del mercado como la Coca-Cola.

Pero no solo de incentivar las ventas se trata. La productividad de las empresas y sus empleados está estrechamente relacionada con el olor ambiental. Según un estudio realizado en Japón, algunas oficinas pueden llegar a cometer un 50% menos de errores si se instala un aparato difusor de aromas de limón.

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