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Sociedad

SALUD

Párkinson, cuando tiembla la vida

Hoy, Día Mundial de la enfermedad, se incide en la investigación biomédica para buscar su curación. En España hay 100.000 casos y en el mundo, cuatro millones.

El Día Mundial del Párkinson pondrá hoy el acento en la investigación biomédica para descubrir las causas de esa enfermedad neurodegenerativa y buscar su futura curación. Pero sin olvidar la calidad de vida de los pacientes (más de 100.000 en España y cuatro millones en todo el mundo) y las personas cuidadoras. Más allá del temblor característico que se ha instalado como imagen social de la patología, ésta presenta otros síntomas motores y consecuencias psicológicas que provocan mucha más discapacidad y sufrimiento personal y familiar.

"Es una enfermedad que afecta a toda la persona", remacha Gurutz Linazasoro, director del Centro de Investigación de Párkinson de la donostiarra Policlínica Guipúzcoa, al señalar que ese conjunto de síntomas "altera mucho la calidad de vida". Porque a los frecuentes temblores se añaden la rigidez muscular, la torpeza, la pérdida de equilibrio, la lentitud de movimientos y otros síntomas no motores que van acentuando la dependencia del paciente: dificultad para hablar, depresión (el 50% la sufre en algún momento), ansiedad, problemas de memoria (20-30%), alucinaciones (como efecto adverso de la continua terapia farmacológica) y, a la larga, demencia. La lista de problemas se completa con alteraciones de sueño, estreñimiento, disfunciones sexuales y urinarias, mala deglución, salivación muy abundante, sudor excesivo, etcétera.

Tratamientos paliativos

Lo más complicado, reconoce Linazasoro, es abordar esa amplia galería de síntomas, para la que, a falta de tratamientos curativos, hay opciones paliativas con fármacos y cirugía, que se reserva para cuando la medicación no da más de sí y solo se emplea en un 5% de casos debido a su riesgo de hemorragia. También pueden ayudar la atención psicológica para enfrentarse mejor al problema, la atención social y terapias complementarias como fisioterapia, logopedia y musicoterapia.

Pero todo eso no son más que "soluciones provisionales" para mejorar la calidad de vida de pacientes y personas cuidadoras, a la espera de que la ciencia acabe ganando su batalla para conocer el origen de la patología y, así, dar con sus claves curativas. De ahí el lema de este año, "Investigación y Parkinson. El impulso lo damos todos". Y de ahí el reconocimiento del presidente de la Federación Española de Párkinson, Carles Guinovart, a la nueva Ley 14/2007 de Investigación Biomédica, cuya entrada en vigor mejora el control y la calidad del escenario científico, aunque en el futuro la norma "deberá adaptarse a una sociedad donde los valores cambian a ritmo vertiginoso".

En el horizonte de las esperanzas médicas destacan las células madre, ámbito en el que ya hay estudios en marcha. Así lo destaca el subdirector general de Terapia Celular y Medicina Regenerativa del Instituto de Salud Carlos III, Augusto Silva, que recuerda que esa enfermedad protagoniza dos de las siete áreas de trabajo de los Centros de Investigación Biomédica en Red. Sin embargo, aclara, "todavía queda un camino por recorrer para trasladar las investigaciones con células pluripotentes inducidas a humanos".

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