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SUCESO EN CATALUÑA

Padre e hijo mueren en un tiroteo en Sant Boi

Un padre y su hijo fallecieron el viernes a consecuencia de los disparos efectuados por un individuo en el transcurso de una discusión en la localidad barcelonesa de Sant Boi de Llobregat. El presunto autor de los disparos, de 39 años, fue detenido horas más tarde por los Mossos d'Esquadra.

Los hechos ocurrieron sobre las 20.30 horas, en una calle del barrio de Camps Blancs. Al parecer, un hombre de 50 años y su hijo de 35, mantenían una acalorada disputa con otro individuo, todos de etnia gitana. Este último sacó un arma con el que disparó a bocajarro contra los otros dos, que cayeron gravemente heridos.

Pese a la rápida llegada de los servicios de urgencia, los médicos no pudieron hacer nada por salvarles.

Aunque las autoridades no descartaban ninguna hipótesis, el tiroteo pudo producirse como consecuencia de un ajuste de cuentas entre diferentes clanes gitanos. Ni vecinos, ni familiares confirmaron esta posibilidad. "Eran unos gitanos muy buenos, los mejores del barrio", señaló una vecina en la televisión catalana.

Otro residente de la zona expresó que el tiroteo se escuchó por todo el barrio y que en un principio sonó como una ráfaga de petardos. Padre e hijo eran muy populares en el barrio, de mayoría gitana.

El presunto autor de los disparos, Manuel H. S., detenido horas después en la localidad de Viladecans (Barcelona), adonde huyó tras el tiroteo y donde fue hallado gravemente herido por arma blanca.

El hombre tuvo que ser ingresado en un centro hospitalario. También vecino de Sant Boi, el principal sospecho del doble crimen iba armado en el momento del arresto, según los Mossos.

Testigos y vecinos del barrio en el que tuvo lugar el trágico suceso explicaron que poco después del tiroteo numerosos familiares de las víctimas acudieron al lugar de los hechos entre fuertes gritos e intentaron a la carrera buscar al autor de los disparos.

La consternación se apoderó de la populosa calle Federico García Lorca, del barrio de Camps Blancs, donde los familiares y amigos de las víctimas se mostraron muy afectados. En principio, nadie se explicaba lo ocurrido y pocos vecinos accedieron a hablar sobre lo acontecido.

Horas más tarde del tiroteo, medio centenar de personas se concentraron frente al domicilio de las dos víctimas para arropar y acompañar en el luto a la familia de los fallecidos. El domicilio de las víctimas fue un no parar de idas y venidas de gente. Todas ellas permanecieron durante horas en la plaza frente al edificio donde vivían los fallecidos.

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