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SALUD

¿Maniático o enfermo?

El actor Jack Nicholson durante su interpretación de un maniático en la película 'Mejor imposible'
¿Maniático o enfermo?
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Las supersticiones han formado parte del vivir diario de los seres humanos desde siempre. Esquivar un gato negro o evitar pasar por debajo de una escalera son algunas de las manías más frecuentes entre los ciudadanos de cualquier raza, sexo o estrato social.

Luego hay otras más peculiares, como volver a casa cuando ya se ha salido para comprobar que la plancha efectivamente está desconectada, la luz apagada y el gas cortado. O que la servilleta esté doblada de determinada forma en la mesa o la agenda en un punto exacto en el escritorio. Detalles aparentemente sin importancia, pero que en ocasiones pueden esconder un trastorno obsesivo compulsivo que requiere tratamiento médico.

Según los expertos, cerca del 1 por ciento de la población mundial tiene habitualmente este tipo de comportamientos, que en la mayoría de los casos no tiene mayor importancia. Pero basta con que la mente traspase un determinado umbral para que se conviertan en una terrible obsesión para quienes los padecen. En estos casos los pensamientos negativos, la angustia, el miedo y la ansiedad van predominando sobre la razón hasta doblegarla.

El presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, Jerónimo Saiz, explica que el trastorno obsesivo compulsivo suele manifestarse, en dos terceras partes de los casos, durante la adolescencia, tanto en hombres como en mujeres. El experto, también cofundador de la Asociación de trastorno obsesivo-compulsivo (Atoc), destaca en primer lugar que los pacientes entregados a estas conductas sufren muchísimo. "Es egodistónico, es decir, va en contra del propio sujeto y este lo vive como algo ajeno. Hasta puede que lo niegue, que no lo acepte", arguye.

Este trastorno de ansiedad se caracteriza por la coexistencia de las obsesiones y las compulsiones repetidas. "El 90 % de los pacientes que sufren este trastorno son obsesivos-compulsivos. Las obsesiones son ideas o imágenes, de contenido desagradable, que se repiten continuamente en la mente del sujeto. Por ejemplo, que una persona religiosa esté en la iglesia y al mirar alguna escultura tenga un pensamiento de índole sexual", comenta. Saiz recuerda que la compulsión consiste en materializar de forma física los pensamientos de una obsesión. "Esta enfermedad es muy variada. La persona puede tener pensamientos absurdos, como el tener que ir al grifo a apagar un cigarro porque está convencido que al hacerlo en un cenicero se desatará un incendio", cuenta el psicólogo. Son frecuentes los casos de quienes no pueden evitar lavarse las manos continuamente por temor a contagiarse con alguna enfermedad, mientras otros temen hacer daño a un ser querido. "En una ocasión tuve un paciente que continuamente pensaba que mientras conducía podía haber atropellado a alguien con los neumáticos traseros. Por eso se detenía constantemente para mirar atrás", recuerda Saiz. "La obsesión no es más que un mecanismo de defensa ante la angustia. Al repetir lo que pensamos que debíamos de haber hecho lo que se hace es simplemente verificar una acción. Es un remedio natural a la angustia", añade.

Como ponen de manifiesto los ejemplos anteriores, existen múltiples manifestaciones clínicas del trastorno obsesivo-compulsivo (Toc). Entre los rituales más comunes destacan los de limpieza, comprobación, agresión y acumulación. Los primeros acarrean rigurosos métodos de higiene y limpieza para evitar posibles focos de contagio o contaminación, ya sean reales o imaginarios. Los de comprobación consisten en verificar, continuamente, que se ha realizado cierta acción como cerrar la puerta. Mientras, cuando una persona experimenta un miedo constante por tener el impulso de hacer daño a alguien definitivamente se enfrenta a un trastorno de agresión. Finalmente, quienes padecen el de acumulación les resulta imposible deshacerse de objetos sin valor. "En una ocasión tuve un paciente que tenía la idea de que le habían dado un billete falso, que luego el utilizó. El sujeto pensaba que la policía podría llegar a arrestar a la persona a la cual él le dio el billete y por eso hacía copia de cada uno de los billetes que tenía y escribía el papel el nombre del lugar donde se lo habían dado y donde lo había gastado. Llegó a acumular muchísimas carpetas con las copias de estos billetes", comenta el psicólogo.

Tratamientos

Los trastornos obsesivos compulsivos pueden combatirse por dos vías: la farmacológica o la psicológica. En la primera, según explica el doctor Saiz, los medicamedad infecciosa en la infancia puede ser un desencadenante o un factor de riesgo.

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