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Sociedad

GALARDONADOS

Los mosqueteros del pago de impuestos

Cuatro jóvenes zaragozanos recibieron ayer en Zaragoza los premios del IV Concurso 'Carta a un defraudador'.

Laura, Guillermo, Sergio y Natalia, en primer término, junto a los amigos que fueron a arroparles en la entrega de premios.
Los mosqueteros del pago de impuestos
TONI GALáN/A PHOTO AGENCY

No tienen edad para hacer la renta. Pero, aun así, son los principales valedores de que se haga. Y de que se haga bien. Y el que no, que se prepare para el rapapolvo de estos cuatro jóvenes zaragozanos, que ayer se llevaron un premio por esta labor: el del IV Concurso de Redacción de la Agencia Tributaria en Zaragoza. ¿Su misión? Escribirle unas líneas a un hipotético defraudador.

El primero en subir ayer al estrado fue Guillermo Gallego, del IES Grande Covián, que elaboró un texto en el que una familia recibe al abuelo, enfermo, justo cuando el padre se queda en el paro. Una situación que achaca a los dueños de la fábrica que aprovecharon la crisis para despedir a gente y al poco dinero destinado a la dependencia o a las becas. "Esta es mi mala suerte -concluye-, formar parte de un país donde no pagar impuestos es guay". Aunque la historia no es real, el joven estudiante sí se inspiró en el día a día y en historias de su entorno.

Su trabajo, igual que el de Sergio Domínguez, del colegio Santa Rosa, competirá en Madrid en el mismo certamen, pero a nivel nacional, junto con otras dos cartas seleccionadas en Huesca y Teruel. En su ensayo, Sergio se mete con otra forma de defraudar: las facturas sin IVA. En este caso, la historia sí la vivió en primera persona. "Vinieron a ponernos unas mosquiteras y el que las instaló preguntó a mis padres si querían factura", recuerda este estudiante.

Pero ayer hubo también otras dos pequeñas vencedoras. La primera, Laura Viscasillas, del colegio Santa Ana, que se encara en su trabajo con un supuesto ricachón que no cumple con sus obligaciones fiscales. "Si puede permitirse ese descapotable? ¿por qué no puede pensar más en los demás y menos en sí mismo?", escribe Laura. La última en recoger su premio fue Natalia Arguedas, también alumna del colegio Santa Rosa, para la que el que defrauda no debiera usar los servicios públicos. "No te mereces estar en los lugares públicos porque no has ayudado a construirlos", afirma.

Leídos los más de 200 originales que llegaron a la Agencia Tributaria, la delegada especial de Aragón, Nuria Pozuelo, reconoce que lo tuvieron difícil para elegir. Eso sí, se felicita porque el mensaje ha calado entre los jóvenes. "Deberíamos dirigirnos también a un tramo de edad más avanzado", admitió.

El concurso se enmarca dentro de su programa de educación tributaria, que se inició en 2003 para jóvenes de entre 10 y 16 años. La coordinadora del programa y presidenta del jurado, Concha Roldán, explicó que el concurso les ayuda a evaluar el grado de recepción de las charlas a los escolares. Y parece que la cosa va bien: "En una encuesta que hacemos a los alumnos cuando vienen a visitarnos -contó Roldán-, uno contestó: 'Sobre todo, he aprendido que no sois tan malos como dicen mis padres".

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