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Sociedad

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La DGA continuará investigando la margaritífera en un local en San José

Pese a las quejas por humedades de una vecina, Medio Ambiente seguirá haciendo pruebas en los bajos de un edificio en la calle de Tudelilla hasta la construcción de un nuevo centro de investigación de esta especie.

Una vecina afectada, Nuria Llonch, a la puerta del local
La DGA continuará investigando la margaritífera en un local en San José
DIEGO GARCÍA

La DGA insiste en que el centro de investigación de la margaritífera que tiene instalado provisionalmente en un local en el barrio de San José no provoca problemas a los vecinos. Trabajadores de Medio Ambiente revisaron ayer el local, en la calle de Tudelilla 29, como hacen habitualmente. Nuria Llonch y su familia, vecinos del primero, llevan tres años denunciando que la actividad de este centro genera mucha humedad ambiental en su vivienda y afecta a su salud.

El centro está ubicado en los bajos de un edificio de viviendas desde hace tres años. Es un local de unos 300 metros cuadrados, sin ventanas al exterior. Antes estaba ocupado por un taller de confección. En la puerta no hay ningún distintivo del Gobierno de Aragón ni de Sodemasa, la empresa que dirige el proyecto de conservación de la margaritífera auricularia.

Fuentes de Medio Ambiente explican que la actividad continuará en este local hasta que se construya un centro definitivo de investigación. La DGA está negociando con la Confederación Hidrográfica del Ebro para que le ceda unos terrenos. La margaritífera, una almeja de agua dulce en peligro de extinción, sobrevive en algunos tramos del Ebro y en el Canal Imperial de Aragón. Es una especie endémica de Aragón. El futuro centro de investigación se hará con aguas del Canal. Pero no hay plazos ni presupuesto para esta obra.

“Cuando se encuentren unas instalaciones más apropiadas, trasladaremos el centro de investigación de la cría de la margaritífera. De momento, seguiremos aquí realizando los experimentos. Es una especie en peligro de extinción, la población está muy diezmada y requiere actuaciones rápidas”, afirman. En el local se hacen distintas pruebas con la margaritífera, en convivencia con otras especies (como el blenio). Durante la época de cría, de enero a junio, se instalan varias piscinas y acuarios cerrados. El invierno pasado hubo distintos contenedores con más de 10.000 litros en total. Ahora mismo no hay ningún recipiente con grandes cantidades de agua.

Los responsables de estas instalaciones provisionales en la calle de Tudelilla subrayan que cuentan con la licencia de actividad y que cumplen con toda la normativa respecto al sistema de ventilación, sistema eléctrico y evacuación de aguas. Controlan periódicamente la humedad ambiental y nunca han registrado ninguna medición excesiva. “Incluso en ocasiones hay más humedad en la calle que dentro del local”, apuntan.

No entienden las quejas de esta mujer. “Siempre hemos colaborado con ella. Le dejamos un deshumidificador. Con otros vecinos no hay conflictos de convivencia”, señalan.

Nuria Llonch, la vecina que vive justo encima del local, insiste en que los problemas de humedades en su vivienda comenzaron cuando se instaló este centro y niega que las tuberías estén deterioradas “porque se cambiaron hace cuatro años”. El pasado mes de mayo recogió 28 litros de agua en su vivienda con el deshumidificador que ahora le reclaman.


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