Despliega el menú
Sociedad
Suscríbete

NUTRICIÓN

La comida rápida descontrola el apetito y fuerza a comer más

Los expertos coinciden en que la costumbre de comer de forma apresurada hace que no de tiempo a que se activen los mecanismos de saciedad del cerebro y "la persona ingiere más cantidad de alimento y, por tanto, más calorías".

El presidente saliente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), el médico e investigador Carlos Diéguez, ha afirmado que la comida rápida "descontrola el apetito y fuerza a comer más". Diéguez se ha referido a este tipo de alimentación en el marco del 50 Congreso Nacional de la SEEN, que se celebra desde el pasado miércoles en Bilbao.

La comida rápida, según ha dicho, presenta el "inconveniente" del valor nutricional de sus ingredientes, pero además, ha destacado, "conlleva la costumbre de comer de forma apresurada, por lo que no da tiempo a que se activen los mecanismos de sensación de saciedad del cerebro".

Ha explicado que "esto se traduce en que la persona ingiere más cantidad de alimento y, por tanto, de calorías, por lo que si se come de forma apresurada habitualmente, puede tener una consecuencia directa en el sobrepeso". Este especialista ha abogado por comer de forma "reposada y tranquila, para que los mecanismos de saciedad se activen de forma natural y así se eviten atracones o ingestas excesivas de alimentos".

En este apartado del control del apetito, Diéguez ha aludido, en concreto, al consumo de chocolate y ha asegurado que algunas personas presentan "una adicción real" a este alimento y que dicha adicción se sustenta en una "base científica".

Ha afirmado que, según recientes estudios, existe un condicionante genético que hace que algunas personas sean adictas al chocolate y ha añadido que también tienen importancia los genes "en las preferencias que muestran algunas personas por la ingesta de comidas ricas en hidratos de carbono o en grasas".

Este último colectivo también presenta riesgo de sobrepeso debido a que el efecto de saciedad de las grasas "es menor" que el de las proteínas "por lo que -ha apuntado-, para sentirse saciado en una comida rica en lípidos, una persona habrá de ingerir mayor cantidad de grasas que si comiera proteínas".

Durante el Congreso también se ha tratado sobre el déficit de yodo y sus consecuencias para la salud, y se ha lanzado el consejo de que se generalice la prescripción de suplementos de yodo para todas las mujeres embarazadas.

El coordinador del grupo de trabajo de la SEEN sobre déficit de yodo, Federico Soriguer, ha afirmado que "un déficit moderado de yodo aumenta el número de abortos y de muertes intraútero en los embarazos".

Además, ha agregado, "se ha constatado que un déficit moderado de yodo en los niños, tanto durante su gestación como en los primeros años de vida, provoca una disminución de entre 3 y 4 puntos en su coeficiente intelectual".

Etiquetas