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Sociedad
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EL ACUSADO NIEGA LOS CARGOS

Juicio al ex concejal del PP de Palma por abusar sexualmente de tres menores de edad

El padre de tres de los cuatro menores presuntamente abusados por el ex concejal Javier Rodrigo de Santos, Héctor C., ha manifestado ante el tribunal de la Audiencia Provincial que juzga al ex edil por supuestos abusos sexuales que Rodrigo de Santos "intentó tocarles en lo posible y algo más que no tengo muy claro", aunque aseveró creer en sus hijos y debía dar crédito a lo que decían cuando le contaron los hechos. Asimismo, negó que denunciase los hechos "por aversión" contra de Santos ni por verse beneficiado económicamente.

En su declaración en calidad de testigo, apuntó que en una reunión que él y su mujer mantuvieron con sus hijos Mariano y Francisco, ambos les contaron con detalle los abusos sufridos. "Nos contaron todo y nos abrazamos, porque somos una piña y queríamos apoyarles", agregó el padre, quien apuntó que la madre fue la primera en enterarse pero en un principio "no le dio mucha importancia".

Según relató, sus hijos no se atrevían a decir nada sobre los supuestos abusos pero un día su mujer, que se había enterado antes, le explicó el tema llorando, y en el momento que lo supo buscó orientación "sobre los pasos a seguir" al tiempo que pidió "detalles" a Francisco y Mariano sobre lo que había pasado. Es así como contactó con varias personas para orientarse, entre ellas el catequista Nicanor M., quien les instó a "actuar en conciencia y de acuerdo a la Ley para denunciar los hechos".

"No dudé ni un momento de las manifestaciones de mis hijos", prosiguió Héctor C., quien aseveró creer "firmemente en Dios, y sabe hacer justicia mejor que los jueces", motivo por el que acudió al religioso. Respecto a la denuncia, explicó que no estuvo motivada por "ninguna aversión" contra él sino por la situación "desgraciada" con sus hijos, negando asimismo querer verse beneficiado en sentido económico u otro "ni ésta será jamás nuestra intención porque somos gente sencilla y verdadera, no necesitamos pedir a nadie nada". En este sentido, aseveró que "no podíamos denunciar sin tener clara la veracidad de lo que estaban diciendo".

 

"Ningún impedimento"

Preguntado en su declaración por la relación que en un principio tenían con los hijos del ex edil, manifestó que estos son "estupendos y educados" por lo que no ponía "ningún impedimento" para que sus hijos fueran a dormir a casa de de Santos.

En relación a sus otros hijos mayores, manifestó que "han pasado también una mala experiencia con de Santos pero no me han dado detalles, quizás sí a su madre". Por otro lado, afirmó que tenía más contacto con la mujer del ex concejal Santos por las actividades del grupo religioso al que pertenecen, en la parroquia de Son Oliva, y tal y como manifestó, no había "ningún tipo de enemistad ni problemas con el ex edil".

A preguntas del abogado de Santos, José Ignacio Herrero, el testigo señaló que sus hijos le pedían permiso para ir a casa del ex edil y señaló que su hijo Emmanuelle, entonces de 18 años, no estuvo presente en la reunión con los padres porque eran "libres" de contarles o no las cosas.

Por su parte, la madre de los menores, Gladis Elena G., explicó que en varias ocasiones durmieron en casa del ex edil sus hijos Emmanuelle, Francisco y Mariano, presuntamente abusados por el ex regidor. En el momento en que los hijos les comunicaron los presuntos hechos, en el caso de Mariano, éste "llegó un día desencajado y blanco, y me dijo que de Santos le había tocado".

Posteriormente, acudieron a contar lo ocurrido al catequista y "dejamos el asunto en manos de Dios, porque ¿qué otra cosa íbamos a hacer?", espetó la testigo, hasta que psicólogos de la escuela a la que iban les dijo que "el tema era mucho más grave y nos instó a denunciar". En este sentido, manifestó que la denuncia estuvo motivada por los hechos que relataron sus hijos "y no con ánimo de hacer daño a la familia de De Santos, ya que para nosotros es muy importante la familia".

Por último, recordó que de Santos la llamó por teléfono desde la cárcel para pedirle "perdón por los hechos" y que, "como le iban a caer 20 años, cuidase de sus hijos", al tiempo que le solicitó escribir una carta en la que transmitiese de su parte perdón a sus hijos.


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