Despliega el menú
Sociedad
Suscríbete

.

"La jubilación es un derecho, no un deber"

Amelia Casaucau, prejubilada de banca de 55 años; Gema Cabestre, licenciada en Empresariales y desempleada de 36 años, y Francisco José Carapeto, catedrático y médico en activo de 67, debaten sobre la edad de jubilación y las prejubilaciones.

Amelia Casaucau, Gema Cabestre y Francisco José Carapeto, en la cafetería del hotel Palafox
"La jubilación es un derecho, no un deber"
CARLOS MONCÍN

¿Jubilaciones a los 65, a los 67, más tarde, antes de los 60? El debate está en la calle. Quedamos con tres personas con un perfil laboral muy distinto a tomar un café y charlar sobre la reciente polémica de la edad de jubilación: Francisco José Carapeto, médico que sigue trabajando con 67 años; Amelia Casaucau, prejubilada de banca de 55, y Gema Cabestre, parada de 36, licenciada en Empresariales.

 

Se presentan, se saludan, piden un café y empieza el coloquio. "¿Cuánto tiempo llevas en el paro?, le pregunta Francisco José a Gema. "Desde noviembre, mi último trabajo fue un mes de teleoperadora. Durante la Expo trabajé en el departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de Zaragoza, muy interesante. Y antes estuve seis años en Adidas Salomon. Me gustaba mucho mi trabajo, pero vendieron Salomon y me ofrecieron trasladarme a Barcelona, en 2006. Entonces lo sopesé y decidí quedarme en Zaragoza, me acababa de comprar un piso. Y no podía imaginarme que iba a llegar una crisis económica tan fuerte", reflexiona. "Ahora busco trabajo y mientras me preparo oposiciones", añade.

 

"La gente joven lo tiene ahora más difícil", afirma Amelia, que tiene tres hijas de 23, 26 y 28 años. Ella empezó a trabajar con 20 años en el Banco Hispano (después Central y luego Santander) y en 2005, cuando tenía 51 años, le ofrecieron irse a casa. "Con las fusiones sobraba gente y me dieron la opción de prejubilarme. A mí me gustaba mucho mi trabajo. Lo pensé detenidamente y decidí ganar tiempo y calidad de vida", explica.

 

"¡Qué suerte! ¿Y qué haces ahora que tienes más tiempo libre?", le pregunta Gema. "El primer año me lo tomé sabático, me quedé en mi casa a descansar. Llevaba mucho tiempo corriendo, madrugando, compaginando la casa con las chicas. Ahora leo mucho, voy a la parroquia a ayudar, hago más deporte. A veces voy a esquiar entre semana con una de mis hijas, que trabaja en Formigal. "¿Y no echas de menos el trabajo?", plantea Gema. "Al principio es un 'shock', es un cambio de vida muy grande. Ahora solo echo de menos a los compañeros", reflexiona. "Para mí también fue un 'shock' quedarme en el paro, siempre he sido muy activa. Empecé a trabajar a los 15 años", cuenta Gema.

 

"Has hecho muy bien en coger lo que te ofrecieron -interviene Francisco José-, pero desde el punto de vista de la sociedad, jubilarse a los 51 es un poco inmoral. Es una pérdida de recursos. Creo que las prejubilaciones hay que regularlas". "Yo tampoco lo veo justo. Habría que poner una edad diferente para las jubilaciones en función de los trabajos", apunta Gema. "Y de los años que uno haya cotizado", añade Amelia.

 

Francisco José empezó a trabajar a los 22 años y no ha parado. "Cuando terminé la carrera entré en la Universidad como profesor ayudante. He hecho todas las oposiciones internas y soy catedrático de Dermatología desde 1977. Compagino las clases con mi trabajo en el Clínico, soy jefe del departamento de Dermatología. La experiencia es fundamental para la enseñanza. Y también la motivación. Es muy importante elegir la profesión y el trabajo que nos gusta", afirma. Su intención es trabajar hasta los 70 años y después retirarse "para dedicarme a leer y hacer otras cosas".

 

"¿Cuál debería ser la edad de jubilación?". "Depende", contestan. Los tres contertulios son partidarios de medidas flexibles, en función de las profesiones y de los años de cotización. "La jubilación es un derecho, no un deber. No es bueno obligar a jubilarse a los 65 o a los 67", señala Francisco José. "La propuesta del Gobierno de ampliar la edad a 67 es antipopular, pero es coherente con los cambios sociales. Me parece una medida valiente", afirma Gema. "Ha cambiado la sociedad y la cultura del trabajo. Ahora hay más movilidad, más flexibilidad. En mi época, empezabas a trabajar en una empresa y era para toda la vida", apunta Amelia.

 

"Pero lo prioritario no es discutir la edad de jubilación, sino dar respuesta a los 4 millones de parados", subraya Francisco José. Apuran el café, se despiden, desean suerte a Gema y ella se marcha a apuntarse a unas oposiciones de auxiliar administrativo.

Etiquetas