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HERALDO ABIERTO

"La gente debe perder el miedo a viajar"

Javier Esquillor García va a pasarse el mes de agosto recorriendo Senegal en bicicleta. Durante su aventura acompañará a un grupo de la Universidad Politécnica de Cataluña que quiere estudiar las construcciones típicas de la zona.

Javier Esquillor García es un ingeniero aeronáutico aragonés que cumplirá 30 años en septiembre, pocos días después de haber regresado de su última aventura en bicicleta, esta vez, por África.

Desde hace aproximadamente dos años, Esquillor se ha dedicado a viajar en bici. Ha cruzado 14 países pedaleando y, en algunos, ha permanecido tiempo suficiente para participar en las maratones más famosas dentro de sus fronteras, como la Gran Maratón del Tíbet, una prueba de resistencia que se realiza a 4.000 metros de altura y en la que quedó segundo. "Quería probarme física y mentalmente para conocer mis límites".

Su próximo reto consiste en atravesar Senegal en bicicleta desde Dakar a Ziguinchor, capital de la zona meridional del país, cruzando Gambia. "En línea recta creo que son unos 500 kilómetros, pero como tendré que rodear ríos y no conozco los pasos de las zonas montañosas no sé la distancia exacta que recorreré", explica.

Esquillor pretende completar el recorrido en un mes, conviviendo con los nativos, sin pisar hoteles ni lugares para turistas. Viaja junto a un grupo de la Universidad Politécnica de Cataluña que desea estudiar las construcciones de los djola. "Esta tribu, que vive en Senegal, se distingue por haber llevado a cabo las construcciones más complejas de África y hay un grupo de catalanes que desean estudiar los diseños de sus casas", explica Esquillor. Sin embargo, la gente de la universidad hará el viaje a su manera. Él completará el recorrido en bicicleta y se irá encontrando con el grupo en distintos puntos.

Ha sido seleccionado para acompañarles porque durante sus viajes ha mantenido contacto con gente del mundo del estudio urbanístico y desea colaborar en el trabajo de este grupo aportando su experiencia, sus contactos y sus conocimientos de francés. Además, su intención es recoger sus vivencias en un libro.

Miedo e ignorancia

"La mayoría de la gente tiene miedo de viajar y pisar determinadas zonas del planeta. Quiero escribir un libro para contar mis viajes, para quitarles ese miedo", explica Esquillor.

Debido al incidente que se ha producido recientemente en el país africano, donde unos turistas españoles fueron atacados en la zona de Ziguinchor, Esquillor ha tenido que lidiar con la preocupación de familiares y amigos. "Con todo lo que se ha publicado al respecto, la gente cercana a mí tiene miedo de que me vaya y me da rabia. No conocen nada de lo que me espera allí pero ya le tienen miedo. No hay que hablar sin saber y por eso quiero escribir para contarles mi experiencia y que conozcan la verdad", indica el joven viajero que también ha cruzado solo otras zonas del globo que, al igual que Senegal, no recomienda el Ministerio español de Asuntos Exteriores, como la frontera entre Kosovo y Montenegro. Afirma que siempre le han tratado "como a uno más de la familia".

Durante sus periplos por Europa y Asia, Esquillor siempre ha dependido de la ayuda de la gente con la que se encontraba en su camino. "He confiado en el ser humano, en las personas con las que me cruzaba y solo he tenido que pagar un hostal para dormir una noche", indica Esquillor, quien quiere aclarar que aquel día "estaba en Bosnia y era invierno por lo que no había mucha gente por la calle a la que pedir ayuda".

Buenas y malas experiencias

"Ir en bici te acerca a la gente", explica Esquillor. "Las personas quieren compartir y vivir lo que has vivido durante el viaje, así que te acogen en sus casas y te tratan como uno más". Sin embargo, tampoco todo su recorrido ha sido un camino de rosas.

Tras terminar la Gran Maratón del Tíbet, Esquillor se lesionó y le ingresaron en el hospital 15 días. "El visado me caducaba en cuatro y no me concedieron la prolongación que solicité por lo que, al salir del hospital, me enviaron a la cárcel".

Una cárcel hindú no es, precisamente, un lugar de lujo. Esquillor dormía en el suelo y compartía celda con varios presos del país. "Algunos habían matado o robado y otros, simplemente, eran inocentes, pero allí estábamos todos juntos", recuerda.

Al final, gracias a la ayuda prestada por varios amigos locales que había hecho mientras preparaba la maratón y a la organización de este evento deportivo, al cabo de 19 días consiguió salir de prisión. "Me ayudaron a contratar un abogado que deshizo toda la maraña legal y burocrática en la que estaba metido", indica.

"Lo peor fue no poder comunicarme con mi familia para poder decirles que estaba bien", aclara, por eso, tras el susto, Esquillor decidió volver a España. "Recorrí 14 países y me gasté más dinero en el avión de vuelta y el abogado que durante todo el trayecto", que había durado un año".

A pesar del mal sabor de boca que le dejó su última aventura, Esquillor está dispuesto a no dejarse ganar por el miedo. El pasado domingo cogió un avión que le llevó a Dakar, para seguir pedaleando y conociendo mundo.

Ligero de equipaje

Sin dinero ahorrado, con una bici, un par de pantalones y varios mapas que le habían regalado sus amigos, Esquillor comenzó su primer viaje en 2006.

Estaba trabajando en Francia, en la Sociedad Europea Aerospacial y de Defensa (EADS) y solicitó una beca para realizar su doctoradp en EE. UU. "Me contestaron que hasta septiembre de 2007 no era posible concedérmela, así que, como tenía un año libre decidí dedicarme a viajar con la bici durante ese tiempo".

Sin embargo, la pasión por superar fronteras y retarse a sí mismo, le ha llevado a alargar este año sabático hasta la actualidad. "Mi formación me ha servido para tener contactos, conocer el mundo laboral y darme cuenta de que no quiero dedicarme a eso".

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