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Sociedad
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ALOJAMIENTO EN TIEMPO DE CRISIS

Estudiar en el campus, vivir en el campin

Casita con jardín, internet y, en verano, piscina. Lo último para universitarios es alquilar un bungaló durante el curso.

Andreea Popescu es la primera universitaria que se ha sumado a la oferta para residir durante este curso en el campin municipal.
Estudiar en el campus, vivir en el campin
OLIVER DUCH

Se ofrece parcela independiente, baño, cocina, salón y dormitorio. Incluye acceso a amplias zonas verdes y piscina en la puerta. No se puede perder, además, la compañía de vecinos trotamundos y familias de paso. Y por si el hambre aprieta, un restaurante de calidad a menos de 50 metros.

Visto así, no tiene mala pinta. Estos son solo algunos de los atractivos del campin Ciudad de Zaragoza para captar, por primera vez, a estudiantes universitarios. El objetivo es, grosso modo, ofrecer un mejor precio que una residencia y, a la vez, convertirse en una alternativa al típico piso de estudiantes.

La primera en sumarse a la iniciativa ha sido Andreea Popescu, una estudiante de 19 años de la Facultad de Empresariales. Es rumana y hace 3 años que vive en España. Cuando la admitieron en la Universidad, no tenía dónde quedarse, pero ahora está encantada con su "casita", como ella la llama.

Wi-fi y gastos incluidos

La oferta consiste en que dos alumnos compartan un bungaló, abonando cada uno 240 euros al mes. La casa tiene televisión, wi-fi, cocina completa, dos habitaciones con camas de 135, sábanas y toallas semanales y el precio lleva incluido el agua y el gas, para simplificar trámites.

"Estoy encantada. Tengo mi espacio y el sitio es muy tranquilo. Además no tuve que pagar fianza", explica. Y aunque reconoce que aún le quedan un poco lejos las paradas del autobús, el campin ha pedido al Ayuntamiento que una de las líneas que van hacia Rosales del Canal pare en la puerta de las instalaciones. En total, hay 70 bungalós, de los que hasta 30 se destinarán a los universitarios. Estos cumplen con los requisitos que marca la ley: quienes residen en un campin pueden hacerlo durante 11 meses como máximo, porque se trata de un hospedaje turístico, no residencial. Así que un curso es el tiempo perfecto.

El gerente de las instalaciones, Juan Antonio Guerrero, insiste en que el campin que quiere integrarse lo máximo posible en la vida de la ciudad. Y lo va consiguiendo a través de los estudiantes, abriendo su piscina al público general (tienen que abonar algo semejante a lo de cualquier piscina pública) o cediendo sus instalaciones para que los niños del colegio de Rosales del Canal practiquen en ellas algunos deportes.

En el caso de los universitarios, han suscrito un convenio con la Universidad San Jorge (USJ), por el que ofrece unas condiciones preferenciales para alumnos, profesores y sus trabajadores.

Junto a ellos conviven familias o trabajadores de constructoras que deben pasar solo unos meses en la ciudad. A menudo, las propias empresas pagan este alojamiento y lo van renovando en función de los plazos de los trabajos.

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