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Sociedad

CONSUMO

España, entre los países de la UE que más productos peligrosos detectan

China es el país de origen del 52% de los productos no alimenticios de riesgo descubiertos en la UE.

El número de alertas por la identificación de productos no alimenticios que podrían suponer un riesgo para el consumidor aumentó en un 53% en la Unión Europea en 2007, lo que para Bruselas significa una prueba de la mejora de los controles en los Estados miembros y de la mayor seguridad para los consumidores. España, con un 8%, se sitúa entre los cinco países que más alertas de riesgo notificaron este año a la Comisión Europea.

Según el informe anual sobre el sistema de alerta rápida europeo para productos no alimenticios (RAPEX), presentado por la comisaria Meglena Kuneva, los juguetes y artículos de puericultura son objeto de la mayor parte de las notificaciones (31%), seguidos de los relacionados con vehículos de motor (15%), aparatos eléctricos y de iluminación (12% y 6%, respectivamente) y cosméticos (6%). De nuevo, China ha sido en 2007 el país de origen de la mayor parte de los productos peligrosos localizados.

El hecho de que en un año se haya pasado de 1.051 notificaciones de productos peligrosos a un total de 1.605 es una muestra de que la capacidad de vigilancia de los Estados miembros mejora y que los sistemas de control son "un éxito". Kuneva afirmó este jueves que en un año "complicado" --en referencia a casos como la retirada a gran escala de juguetes magnéticos o con plomo del pasado verano-- el sistema RAPEX "ha superado la prueba con nota" y que "hemos logrado mejorar".

El crecimiento en el número de notificaciones "no quiere decir que haya más productos peligrosos" en el mercado europeo, sino que "han mejorado los sistemas de control", explicó Kuneva. Por esta razón, la comisaria quiso "felicitar" a los países "más activos" en la detección de productos de riesgo. De hecho, Alemania (12%), Grecia (8%), Eslovaquia (8%), Hungría (8%) y España (8%) suman un 44 por ciento de las notificaciones cursadas en toda la Unión.

Así, la comisaria de Protección al Consumidor consideró que los resultados del informe anual señalan que hay "menos productos peligrosos que escapan al control", lo que redunda en que tanto los Estados miembros como países terceros "estén más atentos" con respecto a la seguridad de los productos que fabrican.

Los datos del informe anual indican que "cada vez se detectan y destruyen más productos antes de que puedan dañar a los consumidores" y que "los poderes públicos muestran claramente su responsabilidad cuando se trata de proteger a los consumidores", declaró Kuneva.

China, principal punto de origen

A su juicio, el buen funcionamiento del sistema de alerta rápida ha tenido un impacto "positivo" a nivel global. En este sentido, Kuneva recordó que el Ejecutivo comunitario lanzó el pasado otoño una petición para que aumentaran los controles de seguridad sobre los productos del sector juguetero. Una solicitud que fue atendida por los Veintisiete y que ha permitido que el Gobierno chino "se haya dado cuenta" de lo importante que son este tipo de medidas, aseveró la comisaria.

No en vano, el 52% de los productos identificados como peligrosos provenían de China en 2007 (frente al 49 por ciento en 2006). Otro 22% de los productos peligrosos llegaron desde la propia Unión Europea y de países del Espacio Económico Europeo, mientras que el origen de un 13% no pudo ser identificado.

El informe RAPEX de 2007 concluye que el aumento de alertas de productos chinos responde fundamentalmente a dos razones: el incremento de las importaciones a Europa de productos del país asiático y al aumento de la vigilancia de las autoridades, especialmente desde la alarma creada tras la retirada del mercado de varios objetos el pasado verano. Según los datos del Ejecutivo comunitario, el 80% del total de juguetes importados a la Unión Europea proceden de China.

Así las cosas, Kuneva reconoció ante los medios que no se puede ser "condescendiente ni autocomplaciente" a pesar de los buenos resultados del sistema de alerta europeo y señaló que el nuevo objetivo para Bruselas será "evitar que estos productos entren en la Unión Europea". "No nos interesa de donde proceden (los productos peligrosos), sino que no lleguen a Europa", remachó.

Cooperar para vigilar

La capacidad de actuación de la Comisión Europea radica en su "poder de convicción", indicó la comisaria, quien abogó por trabajar para lograr una "solución global", un "pacto de seguridad", que permita evitar los problemas derivados de las diferencias entre los sistemas de alerta existentes en el panorama internacional.

 

Por ello, destacó las principales iniciativas previstas para 2008 entre las que figuran las negociaciones para mejorar el actual memorando de acuerdo entre la Unión Europea y China y una cumbre trilateral sobre seguridad de los productos entre la UE, los EE.UU. y China, prevista para el próximo mes de noviembre en Bruselas.

Además, aseguró que la "presión" ejercida por Bruselas sobre las autoridades chinas ha permitido este año que se realizaran auditorías a más de 3.000 fabricantes en el país asiático. Este trabajo de colaboración entre las dos regiones hizo que 701 de estos fabricantes "perdieran su licencia exportadora" a la UE por no cumplir con los requisitos de seguridad. "Esto hubiera sido imposible sin la presión que hemos ejercido", insistió.

Desde la primera visita de Kuneva a China en junio de 2007, se ha instaurado un nuevo sistema de información trimestral sobre las medidas aplicadas sobre el terreno a fin de descubrir en su origen los productos peligrosos notificados en el sistema RAPEX de China. Los primeros resultados se han revelado positivos.

 

Las autoridades chinas investigaron 184 casos RAPEX de julio a septiembre de 2007 (frente a los 84 en los doce meses anteriores) y se tomaron medidas correctoras en el 43% de los casos. Entre los meses de septiembre y noviembre, las autoridades chinas investigaron 89 nuevas notificaciones RAPEX.

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