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Sociedad

SAN FERMÍN 2009

El joven fallecido en Pamplona tenía una afición "desmedida" por los encierros

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El joven fallecido en Pamplona tenía una afición "desmedida" por los encierros
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pamplona. El joven madrileño Daniel Jimeno Romero engrosó ayer la lista de fallecidos en el acto más emblemático de los Sanfermines. El corredor, de 27 años y natural de Alcalá de Henares (Madrid), fue alcanzado por las astas cuando se encontraba en el suelo tratando de protegerse bajo el vallado del tramo de Telefónica, muy cerca de la plaza de toros.

Según el parte médico, la muerte fue causada por una "herida supraclavicular con trayectoria descendente a la aorta, la cava y el pulmón de la víctima, produciéndole lesiones incompatibles con la vida".

A pesar de que el fallecimiento se produjo a las 8.40 de la mañana, Daniel Jimeno no fue identificado por sus familiares hasta media mañana, ya que no llevaba consigo ningún tipo de documentación. La inscripción de su anillo y un tatuaje dieron algunas pistas sobre su procedencia, según informó la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, que acudió al Hospital de Navarra. Según fuentes cercanas a la familia, con la que se encontraba de vacaciones en Pamplona, el corredor tenía una afición "desmedida" por los encierros de San Fermín y participaba de forma habitual en ellos. Era "un chico fuerte y preparado", explicaron desde su entorno.

El de ayer fue el encierro más accidentado de estos Sanfermines, pues los Jandilla hirieron a otros 11 corredores, tres más por asta y ocho con distintas contusiones. Uno de ellos, E.P.S., estadounidense de 61 años, se encuentra en estado grave.

Desde que hay constancia del primer fallecido en los encierros de Pamplona, en 1924, han muerto un total de quince corredores. Hasta hoy, la última víctima mortal del encierro era el pamplonés Fermín Etxeberria Irañeta, a causa de un traumatismo en la cabeza. El último fallecido por cornada fue un joven americano de 22 años, Mathew Peter Tassio, en el año 1995.

Con un número de corredores similar al de los días pasados, comenzó a destacar el protagonista de la mañana. Capuchino, el único toro colorado de la manada, de 515 kilos y marcado con el número 106, entró en primer lugar en la plaza Consistorial, arrollando a varios mozos. El resto de toros le dejaron atrás y a partir de ese punto cubrió solo el resto del recorrido.

Un fatídico tramo final

A partir de la Estafeta, la manada se fue disgregando. Dos toros por delante, otros dos algo más retrasados y un quinto morlaco, que también rozó la tragedia cuando tuvo en sus astas a un mozo. Pero el verdadero peligro venía por detrás. En el tramo de Telefónica, Capuchino anduvo perdido y despistado. Allí empitonó por el cuello a Daniel Jimeno. Fue una cogida mortal, vista y no vista. Unos metros más adelante, el toro sacó de las tablas a otro mozo, que protagonizó imágenes escalofriantes. Por fin, después de un minuto y medio de angustia en las inmediaciones de la plaza, Capuchino se decidió a entrar en el coso cuando se cumplían los cuatro minutos y medio de encierro, la carrera más larga de estos Sanfermines.

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