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Sociedad

SANTA ÁGUEDA

Cuando la fe se conjuga en femenino

Como es costumbre, la iglesia del Portillo de Zaragoza se llenó ayer de mujeres venerando las reliquias de la mártir protectora de las madres y nodrizas. Por la noche, el ritual religioso se transformó en fiesta pagana

Es un regalo estar aquí, con todas las mujeres. Me encanta saludarlas y decirles amablemente lo guapas que están hoy". Rosalía Morral Angulo, una voluntaria de la parroquia del Portillo, guiaba ayer a los muchos fieles que se acercaron hasta la iglesia para besar la reliquia de Santa Águeda. Su compañera, Pilar Gea, limpiaba la plata con un paño y entregaba un recordatorio a los fieles que se dirigían después a orar en la capilla. Mientras tanto, por los altavoces se escuchaba la misa en la que el párroco explicaba las virtudes de la santa de origen siciliano, que prefirió el martirio antes que renegar de su fe cristiana, y cómo el trozo de cráneo de Santa Águeda que se venera en el Portillo llegó a Zaragoza de la mano de Carlos V.

 

"Venimos siempre", "es una bonita costumbre" o "le tengo mucha fe" eran los comentarios más escuchados entre quienes se arremolinaban en los aledaños del Portillo. Allí se había dispuesto un vallado para organizar las filas porque desde primerísima hora, a eso de las 7.15, los fieles rondaban el templo. Esta estampa se repetiría hasta las nueve de la noche, cuando cerró sus puertas, y no en vano Santa Águeda es una de las vírgenes más veneradas en la capital. "Es raro. Este año que no llueve parece que hay menos aglomeración", comentaba ayer Mercedes Laso, que lo atribuía a que "la gente se diversifica porque en otras iglesias también exponen tallas frente a las que rezar a la virgen", y citaba los ejemplos de San Felipe o Santiago el Mayor.

 

"Bueno, pero venir aquí es más especial, además hay una misa cada hora", replicaba su amiga Jimena Sáinz, con una estampa de la mártir, en cuyo reverso se invitaba a imitar a la santa "a la que cercenaron los pechos pero no su fe en Jesucristo".

 

En la nave central del templo se distinguía a algún que otro hombre -maridos ejerciendo de acompañantes en su mayoría-, pero resultaba evidente que Santa Águeda es la patrona de las mujeres y que muchas de ellas venían a pedir por la salud de los pechos y la normalidad de los partos. Junto a la hornacina con la imagen de la mártir, con una palma en una mano y en la otra una bandeja en la que reposan dos pechos, las fieles rezaban silenciosamente y alguna se emocionaba casi hasta la lágrima.

Laminería local

Fueron 14 las horas que estuvieron desfilando fieles en el Portillo, para alegría de quienes regentaban los puestos de dulces improvisados en sus puertas, en donde se podía cumplir con otra de las tradiciones de la jornada: comprar una 'tetilla' de trufa o de nata. Estos bollos, recubiertos en la parte superior por una capa de chocolate y coronados con una guinda a modo de pezón, se vendían ayer entre los 3,50 y los 5 euros, dependiendo del tamaño, y se despachaban a destajo porque "forman parte del rito, tanto como el roscón de San Valero o el lanzón de San Jorge", comentaba Sáinz. Rosquillas y barquillos formaban también parte de la oferta golosa de ayer, en la que, según la costumbre, las mujeres de la familia han de reunirse para merendar un chocolate con churros. Estas informales reuniones en las que las mujeres 'cogen capazo' se repitieron por muy distintos pueblos aragoneses en los que también se honra a Santa Águeda como Escatrón, Zuera, Pedrola, Siresa, Mesones de Isuela, Altorricón o Burgo de Ebro, entre otros.

 

En la capital, igualmente, conforman otro clásico de la jornada las voluntarias de la Asociación de Mujeres Aragonesas de Cáncer Genital y de Mama (AMAC GEMA), que colocan a los visitantes un pequeño lazo blanco en la solapa a cambio de una limosna. "Es el único día que pedimos, aquí y en San Cayetano", explicaba ayer Julia Serrano, con una sonrisa a todo aquel que salía o entraba. La asociación de la que es voluntaria se encarga de recordar a las mujeres la importancia de la vigilancia y la prevención para luchar contra este tipo de enfermedades.

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