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ZARAGOZA

Cinco taxistas se hacen pasar por clientes para delatar a un 'pirata' en la estación Delicias

El transportista ilegal emprendió el viaje con su hija, de unos 10 años, y con una furgoneta destartalada con agujeros en el suelo.

"Se busca gente para transportar a Zuera o a distancias similares". Este mensaje, pegado en los andenes de la estación intermodal de Delicias con un número de teléfono incorporado, llamó la atención de varios miembros de la Asociación Provincial de Auto-Taxi. Hartos del intrusismo que sufre el sector, y al más puro estilo de los guiones cinematográficos, decidieron 'infiltrarse' en las filas 'enemigas' y se hicieron pasar por clientes para poder destapar al 'pirata'. La película tuvo final feliz.

 

El viernes de la semana pasada se decidieron a llamar. Uno de los taxistas se hizo pasar por cliente y se interesó por un servicio en el que irían cinco personas a la cárcel de Zuera. El sábado, quedó con el 'pirata'. "Se vieron y le dijo que le propusiera una cantidad", cuenta Pedro (nombre ficticio). Al final, el trato se cerró por 50 euros, 10 por persona. Ese mismo viaje en un taxi legal cuesta 45 euros, aunque solo pueden ir cuatro personas.

 

La cita tenía día y hora: ayer a las 12.00. El 'pirata' eligió como lugar de partida el Carrefour del Centro Comercial Augusta, para no llamar la atención de los taxistas de la estación -sin saber, claro, que iba a meter a cinco de ellos en su viaje ilegal-. Acudió a la cita con su hija -"de unos 10 años", calcula uno de los taxistas- y con una furgoneta "destartalada, con más de 20 años y que tenía agujeros en el suelo. Se veía la calzada a través de ellos", explica Pedro.

 

Cuando iban camino de la furgoneta, uno de los taxistas se separó ligeramente del grupo para llamar a la Policía Nacional y explicar lo que estaban tramando. El efecto fue casi inmediato. Poco después de arrancar, en Valle de Broto, la furgoneta era detenida por un coche camuflado. Antes, en pleno viaje, el 'pirata' les dijo que si les paraba alguna autoridad, le dijeran que eran amigos suyos.

 

Los taxistas lo tenían todo bien pensado. Para poder delatar al ilegal, se apuntaron los números de serie de los billetes con los que previamente le habían pagado los 50 euros acordados. Cuando los agentes pararon el vehículo, el chófer alegó que solo estaba llevando a unos amigos. La Policía le preguntó entonces por los nombres de esos supuestos amigos. No hubo respuesta. Para terminar de demostrar su culpabilidad, los taxistas demostraron con los billetes que había cobrado por el servicio.

Después, la Policía Local acudió al lugar de los hechos para tramitar las sanciones administrativas correspondientes. La denuncia se hace en base al reglamento de Auto-Taxi, que califica como "muy grave" el hecho de ejercer la actividad sin licencia. La sanción puede ir de los 901 euros a los 1.800.

 

Este grupo de cinco profesionales se decidió a actuar ante la proliferación de ilegales. Son cinco taxistas jóvenes -el mayor tiene 45 años- que están "cansados de ver lo que pasa en nuestras narices". Pedro explica que en Zaragoza "no hay los problemas que tienen en Madrid, por ejemplo", pero cuenta que tienen localizados "a uno en el cementerio, que va con traje y corbata, y a otros dos por la estación". Advierte de que el viaje con estos ilegales puede salir más caro que un taxi y que carecen del seguro reglamentario.

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