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Sociedad

ROMPIENDO BARRERAS

"Antes debía pedir ayuda hasta para dar la luz o abrir la puerta"

El físico Pablo Echenique ha sido Premio Romper Barreras 2008 por el proyecto de adaptación de su despacho en la Universidad de Zaragoza. Con solo apretar un botón abre la puerta, sube la persiana o conecta la estufa desde su silla de ruedas.

Para hacer algo tan sencillo como abrir la puerta del despacho y encender la luz para ponerse a trabajar, Pablo Echenique, un investigador de Física Teórica de la Universidad de Zaragoza, siempre tenía que pedir ayuda, lo que le obligaba a acudir a investigar en horarios que siempre hubiera algún compañero que le echara una mano. Ahora, Echenique ha logrado ser autónomo en su ámbito laboral, algo que aunque parezca normal es extraordinario entre quienes padecen una discapacidad grave. Las nuevas tecnologías le han permitido que todo su despacho esté adaptado de forma que desde su silla de ruedas abra la puerta con solo apretar el botón de un mando o encienda la estufa desde el ordenador.

La adaptación de su despacho, que ha sido financiada por la Universidad de Zaragoza (unos 6.000 euros), le ha valido además el premio Romper Barreras, unos galardones que Toshiba y BJ Adaptaciones dan a los receptores de estos servicios para fomentar la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad mediante el uso de la tecnología. El próximo 23 de octubre se lo entregan en Madrid. "Ahora ya no tengo que pedir ayuda para cosas tan sencillas, lo que, en primer lugar, es más rápido pero, además, es menos coñazo", dice coloquialmente.

Pablo Echenique Robba, de 30 años, investiga el plegamiento de las proteínas en la Facultad de Físicas de Zaragoza y padece una enfermedad genética que se llama Atrofia Muscular Espinal (AME). "Tengo poca fuerza, puedo mover todo, pero poco", explica. El joven se desplaza en una silla de ruedas eléctrica, pero su dolencia le impide hacer esfuerzos imperceptibles para el resto de la población, como abrir una puerta. Ahora, lo hace desde el ordenador. "Cada aparato (la estufa, el teléfono, la persiana, la ventana...) tiene un receptor y el mando es un emisor. Todo va por radiofrecuencia y el mando me lo puedo llevar y así cerrar todo cuando me voy y abrir cuando llego", dice.

Este becario postdoctoral, miembro del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos, lleva ya seis años en el área de Física Teórica y hace uno dio con una empresa de Barcelona, Bj Adaptaciones, que abría su franquicia aquí. "Hablé con ellos y con la Universidad, que gestionó la adaptación", cuenta. Una de las grandes ventajas es que es personalizada. "Está hecho a mis necesidades pero otras personas pueden poner otras aplicaciones que requieran", afirma. Además, no supone ninguna molestia para su compañero de despacho, ya que todos los mecanismos están diseñados para que se puedan accionar por otras personas sin tener que hacerlo desde el mando de control remoto o desde el ordenador. El sistema básico permite la incorporación de nuevas adaptaciones sin modificar el hardware básico, lo que abre muchas posibilidades para domicilios particulares.

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