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Amenazado de ruina un mural de Ignacio Fortún

Esta obra del pintor aragonés se realizó _sobre la fachada de la antigua escuela de La Cartuja hace 25 años. Vecinos y alcaldía del barrio piden su traslado

Un vecino contempla el mural de Ignacio Fortún, situado en un edificio abandonado.
Amenazado de ruina un mural de Ignacio Fortún
R. URCHAGA

Un mural del pintor aragonés Ignacio Fortún, ubivado en la calle de Salduba del barrio de La Cartuja, en Zaragoza, se mantiene intacto a duras penas sobre el edificio, hoy en ruinas, que albergó las antiguas escuelas. El inmueble sufrió el desplome de su cubierta hace tiempo y tan solo se conservan en pie las paredes. La alcaldía del barrio y la asociación de vecinos solicitan su traslado.

Este mosaico fue creado en 1984, impulsado por la asociación de vecinos. Fortún, que residía en el barrio, colaboró en esta iniciativa. “Este artista, que ahora es conocido y reconocido, comenzaba entonces a despuntar”, recuerda Rafael Urchaga, vicepresidente del colectivo vecinal.

El paso del tiempo, sin embargo, se ha cebado con esta obra. El propio autor habla del “maltrato” que está sufriendo, ya que no se ha actuado a pesar de las numerosas denuncias efectuadas en las juntas vecinales. La dejadez alcanzó su cota máxima cuando sobre ella se apoyaron durante más de seis años unas vallas que se instalaban para los encierros de las fiestas. Una denuncia de la que se hizo eco Heraldo Abierto en mayo de 2007.

Estas vallas de hierro se trasladaron a otro lugar, pero el mural sigue sin tener una solución definitiva que garantice su conservación. El alcalde del barrio rural, José Ramón Gracia, recordó que es un tema del que se lleva hablando ya muchos años. “Se decidió trasladarlo a una fachada del pabellón polideportivo y así se solicitó al Ayuntamiento de Zaragoza”, apuntó. Pero no se ha hecho nada al respecto.

Para Ramón, el problema es que este mosaico “se colocó en un sitio inadecuado” porque el edificio “está construido en adobe (una masa de barro con paja) y cuando llueve corre peligro de venirse a bajo”. Desde la alcaldía de barrio “no tenemos ni medios técnicos ni económicos para costear su traslado”. En su momento hubo un proyecto para rehabilitar el inmueble y convertirlo en almacén, pero esa actuación quedó paralizada. El penoso estado en el que se encuentra este edificio entraña además cierto peligro para los viandantes.

La asociación de vecinos lleva tiempo peleando para que este mural no desaparezca, destaca Urchaga. “Nuestra obligación –recoge este colectivo- es seguir reclamando una solución para el mural ya que sería lamentable que después de resistir contra viento y marea durante 25 años, incluso al desplome del edificio en el que se encontraba, tuviésemos que ver que otro pedazo de la historia de nuestro barrio acabase en el suelo convertido en escombros”.

Para Ignacio Fortún, autor del mural, es un “desprecio a un patrimonio socio-cultural porque es un legado de un pueblo y de su historia contemporánea, que representa un momento de lucha vecinal en los principios de la democracia”. “Me duele -menciona- porque si se quiere hacer algo, se puede._No es un problema de restauración, sino de cuidar y preservar lo que hay”. “Falta voluntad política”, asevera este artista.


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