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Los datos confirman lo que Exxon sabía (y no dijo) sobre el calentamiento global

Exxon predijo con exactitud el calentamiento global provocado por el ser humano, pero sus declaraciones públicas contradecían sus propios datos científicos.

Planta de ExxonMobil cerca de Chicago (Estados Unidos).
Planta de ExxonMobil cerca de Chicago (Estados Unidos).
Richard Hurd

Es conocido que ‘Exxon sabía’ hace medio siglo las amenazas del calentamiento global (incluso hay diversas iniciativas para denunciarlo e investigarlo), pero ahora científicos de la Universidad de Harvard (EE. UU.) y del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (Alemania) ponen números a esa afirmación. Esta primera evaluación sistemática de las proyecciones climáticas de la industria de los combustibles fósiles confirma que ExxonMobil conocía desde los años setenta que la quema de combustibles fósiles provocaría un calentamiento global de unos 0,20°C por década.

Las conclusiones, publicadas en ‘Science’, se basan en análisis estadísticos de datos nunca antes revelados y ocultos en los propios documentos de la empresa, así como en artículos científicos de esa época y años posteriores. El estudio revela que la compañía sabía el calentamiento que se produciría con una precisión asombrosa. "La mayoría de sus previsiones coincidían con las observaciones realizadas después", indica el trabajo, "y sus proyecciones también eran coherentes con las de los modelos académicos y gubernamentales independientes, o al menos tan exactas como estas", pese a los esfuerzos de la petrolera por sembrar incertidumbre y duda.

El estudio concluye que ExxonMobil, una de las mayores empresas de petróleo y gas del mundo, "también rechazó correctamente la perspectiva de una próxima era glacial, predijo con exactitud cuándo se detectaría por primera vez el calentamiento global provocado por el hombre y estimó razonablemente el ‘presupuesto de carbono’ para mantener el calentamiento por debajo de 2°C". En cada uno de estos puntos, sin embargo, "las declaraciones públicas de la empresa sobre la ciencia del clima contradecían sus propios datos científicos".

¿Mintió Exxon?

"Como historiadores de la ciencia, no utilizamos la palabra ‘mentira’ a la ligera, porque implica intencionalidad, que es difícil de probar, y sugiere que la empresa ni una sola vez representó fielmente la realidad, lo que no es exactamente el caso", explica a Sinc el autor principal del artículo publicado en ‘Science’, Geoffrey Supran, profesor asociado de la Universidad de Harvard y que a partir de este año lo será de la Universidad de Miami.

"Lo que sí es cierto es que la empresa ‘engañó’ al público y a los responsables políticos sobre la ciencia climática y sus implicaciones –subraya–. En este punto, somos muy explícitos en nuestras conclusiones: la compañía contribuyó de forma precisa, hábil y discreta a la ciencia del clima, al tiempo que proclamaba la duda sobre esa ciencia".

Aunque el profesor aclara que esto no quiere decir que ExxonMobil y otras empresas petroleras y de gas no hayan mentido explícitamente en otras ocasiones sobre el cambio climático: "Lo han hecho. Como informamos Naomi Oreskes y yo en el ‘Boston Globe’, los consejeros delegados mintieron bajo juramento ante el Congreso de Estados Unidos sobre su historial de comunicaciones públicas sobre el cambio climático".

¿Qué responsabilidades conlleva?

La pertinencia de este estudio recae "en la responsabilidad ante la ley y la población en general, que también merece la verdad", afirma Anna Cabré, física del clima, oceanógrafa y consultora en investigación en la Universidad de Pensilvania, al Science Media Center España. Además. "no es lo mismo saber que algo sucede que saberlo con certeza. La doctora Naomi Oreskes es historiadora de la ciencia y experta en el papel que juegan las compañías petroleras en el cambio climático y en el retraso de la implementación de soluciones. ExxonMobil decidió mentir, difundir la incertidumbre como estrategia de mercado y esto tiene que tener consecuencias legales". Cabré matiza que "aunque sabemos que la ciencia no puede ser completamente objetiva, ya que está moldeada por nuestra cultura, conocimiento, prejuicios y dominada sistémicamente por el pensamiento y el colonialismo occidentales, los científicos en general seguimos un código ético que fue ignorado en este caso".

Este artículo "también nos recuerda que la ciencia no vive aislada en un mundo paralelo, sino que participa e informa en decisiones que pueden cambiar el rumbo de nuestro futuro, por lo que –sugiere– quizás la historia de la ciencia debería ser una asignatura obligatoria en todas las carreras científicas".

La física del clima y oceanógrafa resume que la empresa petrolera ExxonMobil "ya sabía en los años setenta que las emisiones de dióxido de carbono de su negocio provocaban el calentamiento global y el cambio climático, lo que quedó demostrado en 2015 cuando se descubrieron documentos confidenciales". A pesar de esto, "ExxonMobil inició una campaña de desinformación a gran escala que continúa hoy (aunque con un enfoque diferente), poniendo en duda las predicciones de la investigación académica". El trabajo aportado ahora por Supran, Rahmstorf y Oreskes ha consistido en "analizar los modelos climáticos internos de ExxonMobil y compararlos con los modelos publicados en revistas científicas en ese momento".

La experta pone el acento en el hecho de que ExxonMobil "no solo sabía que sus operaciones creaban temperaturas más altas y un período interglacial más largo, sino que sus predicciones e incertidumbres eran tan precisas como las publicadas en el mundo académico, sabían cuándo se detectaría un calentamiento significativo causado por el hombre y la cantidad de dióxido de carbono que podría liberarse antes de alcanzar los 2 grados de calentamiento global".

¿Qué relevancia tiene este estudio?

Ernesto Rodríguez Camino, meteorólogo Superior del Estado y miembro de la Asociación Meteorológica Española, en declaraciones al Science Media Centre España, destaca que "esta publicación revisa exhaustivamente las publicaciones de los científicos de la empresa petrolera ExxonMobil desde finales de los 70". Concretamente entre 1977 y 2003. Desde el punto de vista de la ciencia del clima, considera que "el artículo no aporta nada sustancialmente nuevo a lo que actualmente se conoce sobre la evolución del clima y las causas fundamentalmente antropogénicas del actual cambio climático". Pero la clave reside en otro sitio. El experto considera que "el artículo tiene mucha relevancia puesto que permite aclarar mucho sobre la gran distancia que había cuando se escribieron las publicaciones –tanto las revisadas por pares como los documentos científicos internos de la propia compañía– entre la estrategia de comunicación de ExxonMobil y lo que internamente se conocía sobre el tema".

Las proyecciones de calentamiento que se estimaron por parte de los científicos de ExxonMobil "apenas diferían de estudios similares realizados y publicados entre 1970 y 2007 por otras instituciones académicas y gubernamentales, y que fueron obtenidas independientemente con diferentes modelos. En este sentido, los autores de este trabajo concluyen que el equipo científico de la compañía conocía sobre el tema tanto como el resto de la comunidad científica, lo que demuestra hasta qué punto la comunidad científica progresa en paralelo y se retroalimenta con resultados y avances de grupos trabajando de forma independiente en el mismo campo de actividad".

En su opinión, lo realmente importante de este trabajo es que "muestra de forma muy fehaciente la dicotomía que había entre el departamento científico de la compañía y los responsables de la estrategia de comunicación de la misma. Mientras que los resultados de los científicos se alineaban perfectamente con los obtenidos por otros grupos nacionales e internacionales, la estrategia de comunicación de la compañía ponía un énfasis excesivo en las incertidumbres, las limitaciones de los modelos climáticos, la indiscernibilidad del calentamiento antropogénico y la variabilidad natural, y reducía, o incluso negaba, el papel de los combustibles fósiles como causa fundamental del actual cambio climático".

¿Cuál era el grado de precisión?

Los científicos de ExxonMobil calcularon la cantidad máxima de CO₂ que todavía podría ser emitida a la atmósfera, fundamentalmente por el uso de combustibles fósiles, para evitar un calentamiento superior de los 2ºC respecto a la época preindustrial, que es el límite máximo asumible de calentamiento recogido en el Acuerdo de París. Rodríguez Camino señala que "estimaron una horquilla de emisiones máxima de CO₂ (entre 2015 y 2100) desde 251 hasta 716 gigatoneladas de carbono. Recientes investigaciones han reducido un poco la horquilla, pero las estimaciones de los científicos de ExxonMobil son esencialmente consistentes con la horquilla generalmente aceptada".

¿Por qué desinformaban?

El estudio confirma "lo que hemos sabido siempre, que a quienes afecta la transición a energías limpias –las grandes compañías de combustibles fósiles– harán todo lo posible para confundir al público y enlentecer el proceso de descarbonización". Así recoge el Science Media Centre España la valoración de Pep Canadell, director ejecutivo del Global Carbon Project e investigador jefe del Centro de Ciencias del Clima CSIRO en Canberra (Australia).

Desde su punto de vista, "al proteger sus propios intereses económicos, estas compañías son responsables de millones muertes prematuras debido a la contaminación y los impactos del cambio climático que ocultaron". Y pide cuentas por estas responsabilidades: "Es importante que los casos en los juzgados contra estas compañías avancen para prevenir futuros abusos de corporaciones, las cuales tienen con frecuencia más información que los propios gobiernos y público".

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