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¿Procrastinando sin remedio y con muchos quehaceres esperando?

Lo que tienes que hacer es salvar al sapo. Lo dice el gurú de la gestión del tiempo: Brian Tracy.

Según esta teoría, el sapo es la tarea más importante.
Según esta teoría, el sapo es la tarea más importante.
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¿Qué tendrán que ver el tocino con la velocidad? O, más bien, la procrastinación con el sapo? Para el coach motivacional que se ha ganado el título de gurú de la gestión del tiempo Brian Tracy, mucho. La procrastinación es ese capítulo más de tu serie favorita con la pila de platos todavía sin fregar. Es ese espontáneo deseo por aprender a hacer galletas cuando deberías estar preparando el examen de matemáticas y también las horas dedicadas a revisar redes sociales en vez de pedir cita para renovar el DNI. La procrastinación es todo aquello que haces por no hacer otras cosas, es retrasar las tareas que sí son necesarias o importantes para tu vida diaria pero que no te apetece llevar a cabo o no encuentras fuerzas para afrontar. El problema principal surge cuando el exceso de procrastinación da paso al estrés y la ansiedad al darse cuenta de que los objetivos esperados podrían no cumplirse. ¿Qué hacer? Centrarse en el sapo.

Según Brian Tracy, la pila de platos, el examen de matemáticas y la renovación del DNI son un sapo, tal y como explica en su libro 'Eat that frog', son la tarea más importante que tienes que solucionar antes de que se marche dando brincos y se convierta en una responsabilidad mayor o no tenga solución. ¿Cómo salvar al sapo? Para comenzar puedes seguir unos consejos

1. Define tus objetivos

Piensa en qué quieres hacer y qué debes hacer y por qué. Cuáles son tus objetivos a corto y largo plazo, y a dónde pretendes llegar con ello.

2. Planifica tu tiempo

Existen muchos métodos de gestión del tiempo que puedes seguir, solo tienes que encontrar el que mejor se ajuste a tus necesidades. Ten en cuenta la regla del 80/20 o principio de Pareto: el 20% de nuestros esfuerzos permiten alcanzar el 80% de los resultados. 

3. Analiza y combate las excusas

No debes buscar excusas para la falta de rendimiento sino entender por qué pasa. Tal vez tu planificación del tiempo sea ambiciosa o poco realista. ¿Merece la pena el estrés final por esos minutos que estás robando diariamente a tus tareas? Probablemente no.

4. Identifica y gestiona tu potencial y tus obstáculos

Descubre tus puntos fuertes y tus debilidades. Si eres consciente que necesitarás más trabajo para afrontar una tarea, Tracy propone colocarla al principio de la lista, para que, una vez solventada, la sensación de agobio disminuya. De la misma forma, aquellas que te resulten más agradables o sencillas de realizar, puedes dejarlas hacia el final, porque aunque tu mente estará más cansada por el trabajo anterior, puedes llevarlas a cabo con menor concentración de esfuerzos.

5. Prioriza

Enumera las tareas dándoles prioridades. Así, la tarea número dos no deberías hacerla antes que la uno, ni la seis antes que la cinco. Si la uno se retrasa y no puedes terminarla, puedes tratar de avanzar, pero siempre siguiendo tu esquema. Al final deben quedar aquellas que, si no puedes afrontar hoy, no supongan consecuencias graves.

6. Concéntrate en una única tarea cada vez

Uno de los problemas del estrés es que afecta a la concentración y a la eficiencia. Pensar en todo lo que tienes que hacer solo conseguirá que tu mente se atasque y no produzca con la efectividad que es capaz de hacerlo. Céntrate en la tarea que tienes entre manos y la organización hará el resto.

7. Aprende a desbloquear la mente

Si en el proceso te estancas, para. De nada sirve agobiarse, estresarse y bloquearse. Es recomendable tanto para la solución de la tarea como para la salud definir y respetar los espacios dedicados al descanso y, además, la inspiración puede llegar en cualquiera de estos momentos. Es importante saber detectar cuándo uno está bloqueado y parar un momento a tomar aire para volver a empezar el trabajo con las pilas recargadas.

8. Sé tu propio líder

Si necesitas a alguien que esté encima de ti controlando que tengas las cosas hechas vas por el mal camino. Puede que tus padres o el personal docente lo haya hecho durante mucho tiempo, pero para afrontar tus responsabilidades debes ser capaz de ejrcer presión sobre ti mismo para cumplir con tus tareas.

9. Motívate

La autoestima es muy importante para afrontar desafíos. No te des por vencido ni dejes que el agobio te bloquee. Debes saber ser tu propio 'coach' personal y motivarte: cumplir tus objetivos será tu recompensa.

10. Valora las consecuencias

Si la cantidad de trabajo es superior al tiempo del que dispones para llevarlo a cabo todo es posible que algunas tareas se queden sin hacer. ¿Qué es lo peor que puede pasar si no completas tu lista de tareas? Enfoca tu esfuerzo hacia aquello que eres capaz de afrontar en los plazos establecidos y relativiza las posibles consecuencias.

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