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Sociedad

Tercer Milenio

Salud laboral

Actividad física y productividad van unidas

La promoción de la actividad física en el entorno laboral ha demostrado ser una estrategia eficaz para mejorar la salud de los empleados, mejorar el ambiente de trabajo y reducir el absentismo laboral. El reto ahora es encontrar cuáles son los programas mejor ajustados a las necesidades de las empresas y conocer las dosis que producen mayores beneficios en las diferentes poblaciones de trabajadores. La Universidad de Zaragoza investiga en este ámbito tan poco estudiado en los países del sur de Europa.

Trabajadores realizando ejercicios con banda elástica durante su jornada laboral.
Trabajadores realizando ejercicios con banda elástica durante su jornada laboral.
Mutua Navarra

Los trabajadores más activos son también más productivos. Así lo constata un estudio realizado sobre 1.000 trabajadores de la Universidad de Zaragoza (UZ). El diagnóstico es claro: quienes realizan un mínimo de 150 minutos de actividad física moderada a la semana –la recomendación mínima establecida por la Organización Mundial de la Salud– faltan de media al trabajo por baja médica tres días menos que quienes son más inactivos.

Tras publicar los resultados de esta investigación, cuyo primer autor es Rubén López, doctorando de la UZ, en la revista ‘Occupational Medicine’, el siguiente objetivo es poder realizar intervenciones, ensayos clínicos aleatorizados con muestras de trabajadores.

Ya que más movilidad significa más salud y más productividad, y dado que el trabajo es el lugar donde más horas pasamos (despiertos), empieza a plantearse la promoción de la actividad física dentro de la jornada laboral. La Universidad de Copenhague ya incluye una hora a la semana de gimnasio entre las horas de docencia de sus profesores.

Además, los beneficios del fomento de la actividad física en el trabajo no solo se limitan a menos bajas por enfermedad. Los resultados de otra investigación realizada en colaboración con la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales de la UZ, registraron un descenso significativo de la percepción del estrés laboral entre los trabajadores que realizaban actividad física de manera regular igual o por encima del mínimo recomendado. Dicho estudio fue gestado en el marco de la iniciativa Exercise is Medicine, impulsada por el Colegio Americano de Medicina del Deporte. Esta institución americana reconoció a la UZ como Gold Campus en los años 2018 y 2019 por sus buenas prácticas en la promoción de la salud.

¿Qué actividad física es la mejor para la salud y productividad del trabajador?

Podríamos afirmar que cualquier tipo de actividad física mejora la salud, ya que somos entidades biológicas diseñadas para el movimiento. Debemos concienciar a trabajadores y empresarios de que las pausas activas –en las que caminar, tonificar, estirar, descansar los ojos o beber agua– han de implementarse en la jornada laboral como tareas imprescindibles para mantener la salud y mejorar la productividad. También utilizando la bicicleta o caminando ganamos salud, pero podemos conseguir más. Cuando el ejercicio físico es el adecuado, observamos una relación dosis-efecto. Pero el ejercicio (hay cientos de posibilidades) se debe adaptar a las necesidades y preferencias del sujeto. No hay ejercicios malos, simplemente están mal prescritos.

¿Es buena la actividad física en el entorno laboral?

Recientemente, Pieter Coenen, investigador en el Amsterdam Public Health Research Institute (Holanda), coordinó un estudio en el que se analizó a 200.000 trabajadores. Se observó una importante asociación entre actividad física en el trabajo y mortalidad: a mayor actividad física realizada en el desempeño del trabajo, más riesgo de morir prematuramente tenían los trabajadores. Este estudio ha reforzado los hallazgos de trabajos anteriores sobre la llamada paradoja de la salud, que apuntan a un efecto beneficioso para la salud cuando la actividad física es realizada en el tiempo libre y a un efecto nocivo cuando la actividad física se realiza con motivo de las tareas del trabajo. Este fenómeno pone de relieve la importancia de la dosificación de los esfuerzos en el trabajo, así como los peligros de la repetición de movimientos y posiciones forzadas mantenidas. Por el contrario, la actividad física realizada en el tiempo libre compensa los esfuerzos físicos y los movimientos realizados habitualmente en el trabajo o en la actividad cotidiana, lo que tiene efectos probados sobre la salud y también sobre las bajas laborales.

La investigación en el ámbito de la salud laboral es una prioridad en los países nórdicos, que cuentan con unidades específicas que estudian los efectos de la actividad y el ejercicio físico en diferentes tipos de trabajadores. En Holanda también se están invirtiendo muchos recursos en diferentes líneas de investigación.

¿Cuál es el coste de faltar al trabajo por enfermedad en España?

Según la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo, en España se pierden más de 25.000 millones de euros al año a causa de las ausencias del trabajo por enfermedad y el estrés laboral. A pesar de estas cifras, son muy pocas las instituciones y empresas españolas que están haciendo algo al respecto, como muestra un informe reciente publicado por el Instituto Nacional de Seguridad Salud y Bienestar en el Trabajo.

Las estrategias de promoción de la actividad física entre los trabajadores diseñadas y puestas en práctica por profesionales cualificados han demostrado ser efectivas a la hora de reducir las ausencias al trabajo por enfermedad, con o sin baja médica, o reducir la prevalencia de enfermedades crónicas como el dolor de espalda o cuello, hipertensión, diabetes, ansiedad y depresión, tan extendidas en algunos entornos laborales.

El estudio

  • OBJETIVOS Identificar las estrategias de promoción de la actividad física más eficientes para fomentar la salud de los trabajadores y reducir las bajas laborales. Analizar las tendencias de actividad física en el entorno laboral.
  • SOCIOS El proyecto, liderado desde la Universidad de Zaragoza (investigador principal: José Antonio Casajús), cuenta con el apoyo y asesoramiento del National Research Centre for the Working Environment de Copenhague (Dinamarca), el Colegio Americano de Medicina del Deporte (Estados Unidos) y el Cambridge Centre for Sport and Exercise Sciences (Reino Unido).
  • EJECUCIÓN Cuatro años a partir de 2020 para implementar nuevos ensayos clínicos.

José Antonio Casajús profesor de Actividad física y salud y catedrático de la Universidad de Zaragoza

Con la colaboración de la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Zaragoza

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