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Sociedad

Tercer Milenio

Experimenten

Caminante no hay camino… ¿se hace cerebro al andar?

Este pasatiempo te hará descubrir cómo caminas y cómo piensas. Un nuevo Experimenten conectado con investigaciones recientes. 

Un Experimenten para pensar y caminar
Un Experimenten para pensar y caminar

En efecto, no hay camino. Y, de hecho, el reto consiste en trazar el camino o recorrido que conecta la casilla inicial y la final teniendo en cuenta que:

  1. Solo puede girar en ángulos rectos lo que (supone que no puede pasar de una casilla a otra en diagonal).
  2. Cada celda que forma parte del camino solo puede estar en contacto con la que le precede y la que le sigue pero no puede compartir ni arista ni vértice con ninguna otra parte del camino.
  3. Los números dispuestos a la izquierda y sobre la cuadricula indican el número de celdas que forman parte del camino presentes cada fila y columna.

Tal como se muestra en este ejemplo:

Conectando la casilla inicial y la final
Conectando la casilla inicial y la final

Mide el tiempo que necesitas para resolver esta cuadrícula:

Resuelve esta cuadrícula
Resuelve esta cuadrícula

Una vez completada la primera parte del Experimenten, llega la segunda: sal a dar un paseo a paso ligero sobre una distancia conocida y mide el tiempo que inviertes en recorrerla para calcular la velocidad a la que caminas.

Y después de tanto rodeo, por fin llega la explicación: parece ser que existe una relación entre el ritmo al que camina una persona y su edad cerebral y (de salud) física. Una conclusión alcanzada por un reciente estudio efectuado en Nueva Zelanda y que ha analizado ambos parámetros sobre un grupo de un millar de individuos de 45 años, es decir, de mediana edad.

Hasta ahora se sabía que en las personas de mayor edad –en los ancianos- el deterioro cerebral y cognitivo estaba vinculado al físico y locomotor. Es decir, las dificultades motrices eran consecuencia y síntoma de dicho deterioro mental, atendiendo a que este repercutía en un correcto y eficiente control del sistema musculo-esquelético.

Sin embargo y tal y como se ha encargado de reflejar el nuevo estudio, esta relación se manifiesta en toda la edad adulta o al menos desde mucho antes de alcanzar la vejez. Para comprobarlo, los investigadores midieron el ritmo del paso de los participantes en el estudio y realizaron exámenes de la actividad cerebral mediante resonancia magnética y test de capacidad cerebral y comprobaron que los más lentos tendían a presentar un volumen cerebral menor, menor grosor de la región cortical y un mayor número de microlesiones asociadas al riego sanguíneo en el cerebro; además de puntuar menos en los citados tests –en resumidas cuentas que sus cerebros parecían y, de hecho se comportaban como si fuesen más viejos que lo que correspondía a su edad biológica-. Además, un análisis a nivel físico reveló que tanto sus pulmones como sus dientes como su sistema inmunitario tampoco “estaban en forma”.

Lo importante del estudio es que, de confirmarse los resultados, los médicos contarán con un indicativo fiable más para detectar posibles problemas cerebrales a una edad temprana y, de este modo, poder tratarlos antes de que sigan progresando.

Pero claro, para eso, primero es imperativo confirmar dichos resultados. Y en eso anda este Experimenten. Dicho lo cual, ¿te ha costado mucho resolver el pasatiempo?, ¿has invertido mucho o poco tiempo en ello? Compara el tiempo invertido con los valores reflejados en la siguiente tabla, que representan la velocidad media a la que se camina a paso ligero en función del rango de edad:

Velocidad a la que se camina a paso ligero en función de la edad
Velocidad a la que se camina a paso ligero en función de la edad

En tu caso, ¿se da la correlación entre mayor/menor velocidad y menos/más tiempo necesario para resolver el pasatiempo?

Por cierto, esta es la solución al reto del camino:

La solución
La solución

Esta sección se realiza en colaboración con el Observatorio de la Ciencia Ciudadana en España, coordinado por la Fundación Ibercivis

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