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Sociedad

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"David estaba obsesionado con ella y con los críos desde que se separaron"

Un maltratador aprovechó ayer el régimen de visitas para asesinar a su hijo de 11 años en Beniel (Murcia) antes de ahorcarse.

Dos días de luto y concentración de condena por el crimen machista de Beniel.
Dos días de luto y concentración de condena por el crimen machista de Beniel.
Colpisa

"Él daba vueltas por el pueblo, a ver si podía ver a los críos. Decía que su suegra no le dejaba verlos". Francisco Javier Moñino era hoy uno de los vecinos de Beniel (Murcia) más reclamados por los periodistas. No en vano, pocos como él conocían a David, el hombre condenado por maltrato a su exmujer que unas horas antes, el jueves por la tarde, acabó a cuchilladas con la vida de su hijo menor, de once años, y se ahorcó en la cocina de la vivienda.

"Estaba todos los días por el pueblo a ver si la veía (a su exmujer). La controlaba. Yo le veía y le decía: 'David , deja de controlarla, tío'. Estaba obsesionado, lo ha estado desde que se fue la mujer hasta ahora. Obsesionado con ella, con los críos", explicó este vecino de Beniel, que durante un tiempo tuvo al parricida como compañero de trabajo en la construcción.

"Lo ha tenido que hacer por joder a la mujer. A él le daba igual todo. Parecía que podía quitarse la vida, como ya hizo uno de sus hermanos, pero nunca que podía matar a uno de sus hijos. No puedo entender cómo ha matado al crío", añadió frente al número 32 de la Avenida Calvo Sotelo, en cuyo tercer piso se desencadenó la tragedia.

Dos años separado

David S.O., de 39 años, se separó hace dos años y ahora se encontraba en pleno proceso de divorcio en los juzgados. La relación con su antigua pareja era tormentosa. Tenía una condena por violencia de género -en concreto por coacciones- y fue detenido el 18 de junio por quebrantar la orden de alejamiento. Por esos hechos le impusieron una pena de cuatro meses de prisión, que quedó suspendida a petición de la defensa y sin la oposición de los acusadores

Pese a los antecedentes, David seguía viendo con regularidad a su hijo pequeño, en cumplimiento de un régimen de visitas que seguía vigente -dos días a la semana durante dos horas-, pero no ocurría lo mismo con el mayor, de 17 años, que podía decidir por sí mismo si quería estar con su progenitor. "Por suerte, el mayor no fue a la casa y se ha escapado. Porque yo creo que si está el mayor, también lo mata", sentenció Francisco Javier, quien aseguró que David tenía "esquizofrenia, depresión, le daban vértigos, y me dijo que tenía cáncer de hígado". "Tenía las pupilas y las uñas amarillas, pero su comportamiento no era agresivo. Iba todos días con la misma ropa, con la ropa sucia, pero por lo demás hablaba bien con todo el mundo", explicó.

La madre dio la alerta

La madre fue quien alertó a la Guardia Civil, hacia las ocho y media de la tarde. Su expareja no le había devuelto al niño a la hora acordada. Los agentes se personaron rápidamente en casa del varón y entraron con la ayuda de un cerrajero. El cadáver del pequeño, quien en apariencia fue apuñalado, estaba en el pasillo y a su progenitor, colgando del cuello por una cuerda, en la cocina.

La noticia se propagó a gran velocidad y sumió Beniel en el estupor y el horror. "Me he quedado helada. La criatura no tenía culpa de nada", declaró una vecina junto al edificio donde se produjo el suceso.

Amparo Navarro estaba indignada al término de los tres minutos de silencio convocados hoy. "Si él quería quitarse la vida, pues quítatela, pero deja a tu hijo, que empieza a vivir. Con tal de hacerle daño a su madre... porque eso una persona normal no lo hace". En su opinión, "gran culpa de esto la tienen los jueces; tienen que controlar más estas cosas, porque esa persona no estaba para tener a su hijo dos veces a la semana". "Es una pena muy grande que esa criatura haya pagado por la mala cabeza del padre, que estaba con depresión, no tenía trabajo... La familia está destrozada. Esto es muy difícil de asimilar. Una desgracia, por nadie pase", aseguró.

Los testimonios se repetían con ligeras variaciones. María del Carmen García, asistente también al acto de repulsa, se unió a quienes reprochaban el acto brutal. "Ellos ya ni se querían y ahora él le ha robado al hijo, que es lo que más quería en esta vida. Tenía que haber existido una persona para controlar la entrega y para que vigilase al padre mientras estaba con su hijo, porque él era un maltratador".

Isabel María, cuya hija jugaba habitualmente con el pequeño asesinado, se lamenta de que "mientras el hijo mayor podía elegir si acudía o no a ver a su padre, y no tenía relación con él, el menor estaba obligado por ley. Él no quería ir, pero era menor y su opinión no contaba. Un año más y podría haber elegido, porque con doce años ya puedes decidir". Explica que "era un crío muy bueno, que no daba el menor problema", y al que le gustaba jugar al fútbol.

El titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Murcia, en funciones de guardia, abrió hoy diligencias por asesinato. La causa, sin embargo,acabará archivada porque la responsabilidad penal en la que habría incurrido David S.O. se extinguió el jueves, con su muerte.

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