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Una nueva epidemia de ébola en el corazón de África

El ébola avanza en la República Democrática del Congo y podría propagarse a otros países como Uganda. ¿Qué sabemos sobre el virus que lo provoca? ¿Por qué se propaga en humanos? ¿Qué factores favorecen que se convierta en una epidemia?  ¿Qué se ha investigado sobre esta enfermedad en los últimos años?

FILE PHOTO: Mwamini Kahindo, an Ebola survivor working as a caregiver to babies who are confirmed Ebola cases, holds an infant outside the red zone at the Ebola treatment centre in Butembo, Democratic Republic of Congo, March 25, 2019. REUTERS/Baz Ratner/File Photo [[[REUTERS VOCENTO]]] HEALTH-EBOLA/SOCIETY
Mwamini Kahindo, superviviente del ébola, trabaja cuidando niños con la enfermedad confirmada en el centro de tratamiento de Butembo, en el Congo
Baz Ratner / Reuters

Desde agosto del año pasado, un nuevo brote de ébola afecta a la República Democrática del Congo. Aunque las noticias de este brote han ido apareciendo con cuentagotas en los medios de nuestro país, esta epidemia de ébola se convirtió en noviembre de 2018 –con 300 casos y 200 muertes registradas– en la mayor y más letal producida en este país de África Central. Casi un año después, la cifra de afectados ha ido creciendo y ya supera los 2.000, y más de 1.400 personas han fallecido. Se trata de la segunda mayor epidemia de ébola de la historia, después de la que afectó a varios países de África Occidental entre los años 2013 y 2016.

¿Qué es el ébola?

La fiebre hemorrágica del ébola es una enfermedad infecciosa grave y en muchos casos letal, causada en los seres humanos por un virus del género Ebolavirus. Este género comprende seis especies de virus conocidas de las que solo cuatro –los virus del ébola, del Sudán, de Taï Forest y de Bundibugyo– producen la enfermedad en los humanos.

Todos ellos son filovirus. Se denominan así por la característica forma de filamento que tienen las partículas virales infecciosas observadas al microscopio electrónico. Como el resto de virus, el ébola es un agente infeccioso acelular que necesita de la maquinaria molecular de las células del huésped al que infecta para replicar su genoma y producir muchas copias de sí mismo. Una vez se introduce en la célula, el genoma del virus (que es una molécula de ARN negativa) se usa de molde para la síntesis de ARN mensajeros, a partir de los que –usando la maquinaria celular– se producirán las 9 proteínas virales. Estas se ensamblarán para formar nuevos virus. El ébola infecta unas células del sistema inmune denominadas células dendríticas que actúan como cámaras de seguridad. Cuando estas fallan, otras células del sistema inmunitario no pueden reconocer el virus y este se reproduce sin control. Igual que otros virus de ARN, el genoma del ébola muta rápidamente, incluso más que el del virus de la gripe.

En la familia de los filovirus se encuentran también virus como el de Marburgo y el de Lloviu. El virus de Marburgo fue descrito en 1967 durante pequeños brotes que ocurrieron simultáneamente en laboratorios de las ciudades de Marburgo y de Fráncfort, en Alemania, y en Belgrado. En ellos se infectaron 31 personas y siete fallecieron. También ha causado brotes con centenares de afectados en la República Democrática del Congo (1998-2000) y en Angola (2004-2005). El virus de Lloviu fue descubierto en 2011 en ejemplares del murciélago de dedos largos de Schreiber procedentes de la cueva del Lloviu en Asturias. Es la única especie descrita de Cuevavirus y un pariente lejano de los virus de Marburgo y del ébola. No se sabe si podría ser patogénico para los murciélagos y se cree que no los es para las personas.

Los primeros brotes de ébola registrados se produjeron en junio de 1976 en Nzara (Sudán) y en septiembre de ese mismo año en Zambuku (en la antigua Zaire y actual República Democrática del Congo), cerca del río Ébola, del que la epidemia tomó su nombre. Años más tarde se determinó que estos primeros brotes fueron causados por dos especies distintas del virus: Sudán (Sudan ebolavirus) y ébola (Zaire ebolavirus). Desde finales de los años setenta, se han ido produciendo brotes de ébola en distintos países principalmente de África ecuatorial, la mayoría con menos de 50 afectados. Además de los brotes de 1976, otras grandes epidemias de ébola fueron las de la antigua Zaire en 1995 (con 315 afectados), la de Uganda en 2000-2001 (con 425 afectados), la de la República Democrática del Congo en 2007 (con 264 afectados) y la de África Occidental en 2013-2016 (con 28.646 afectados).

¿Cómo se transmite?

La fiebre hemorrágica del ébola es una zoonosis, una enfermedad que se da en los animales y que se transmite de forma natural a las personas. No se conoce con exactitud el origen del virus, pero se cree que su reservorio podrían ser algunas especies de murciélagos. El ébola infecta también a chimpancés, gorilas y a un tipo de pequeños antílopes africanos, los cefalofinos. En todos ellos produce una enfermedad mortal como la de las personas y, por lo tanto, estos animales no representan un método de propagación eficaz para el virus. En cambio, se ha visto que tres especies de murciélagos frugívoros –que se alimentan de frutos–, Hypsignathus monstrosus, Epomops franqueti y Myonycteris torquata, son portadoras sanas del virus.

El salto del virus a las personas se produce por la caza de animales infectados y al preparar su carne para comerla. En los humanos, la transmisión del virus tiene lugar por contacto directo a través de las mucosas de la boca, nariz y ojos, o de heridas en la piel, con fluidos corporales –sangre, saliva, leche materna, orina, semen, heces y vómito– de personas infectadas o que han fallecido por causa del ébola. Este contacto se produce en entornos familiares, durante el cuidado de los enfermos o en rituales funerarios o en los hospitales. La infección también puede darse a través de objetos contaminados, como por ejemplo ropa o sábanas, o bien material médico como guantes, jeringas o agujas.

El ébola tiene un período de incubación entre dos y 21 días y se manifiesta inicialmente con fiebre, dolor de garganta, dolores musculares y dolor de cabeza. Generalmente, siguen náuseas, vómitos y diarrea, y el fallo de órganos como el hígado y los riñones. Es en esta fase cuando, en algunos pacientes, se producen hemorragias.

¿Es muy letal?

La enfermedad del ébola es una infección rara y muy grave, con una alta tasa de mortalidad, que se sitúa en general entre el 35 y el 90%. La letalidad del ébola está relacionada con el acceso que puedan tener los pacientes a la atención médica y con la respuesta de su sistema inmunitario. Por ejemplo, en el brote de 2013-2016 en África Occidental, la mortalidad general fue del 70% mientras que la mortalidad entre los pacientes hospitalizados fue del 57-59%. En otros brotes importantes, la mortalidad oscila entre el 53% del brote en Uganda (en 2000-2001), causado por el virus del Sudán, y el 90% del brote en la República del Congo (en 2002-2003), causado por el virus del ébola. A causa de su elevada letalidad y riesgo de contagio, el ébola se considera un agente biológico que debe manejarse en laboratorios especiales con un nivel de bioseguridad 4.

Existen dos especies de ébolavirus que, hasta la fecha, no se ha visto que causen enfermedad en los humanos. La primera, el virus de Reston, fue descubierta en 1990 en un brote que afectó a macacos cangrejeros procedentes de las Filipinas en una instalación de cuarentena de primates en Reston, Virginia. La segunda, el virus de Bombali, fue identificada en agosto del año pasado en murciélagos de Sierra Leona, y todavía se desconoce si puede causar alguna enfermedad en las personas o en animales.

‘Zona caliente’

El brote de Reston fue caracterizado en el libro de 1994 ‘Zona caliente’ del periodista Richard Preston y, recientemente, ha inspirado la miniserie de National Geographic ‘The Hot Zone’.

Más allá de la alarma inicial que suscitó la identificación de filovirus parecidos al ébola a pocos kilómetros de la capital de Estados Unidos, pronto se vio que el virus de Reston solo causa infecciones asintomáticas en los humanos. Se tomaron muestras de sangre de 178 trabajadores y en seis de ellos se detectaron anticuerpos contra el virus. Uno de los trabajadores, que se cortó mientras realizaba una necropsia al hígado de un macaco infectado, fue puesto en observación durante el período de incubación, pero tampoco desarrolló la enfermedad. El virus de Reston solo causa el ébola en primates no humanos y en cerdos.

Para poder entender por qué algunos ébolavirus producen enfermedad en los humanos y otros no, los científicos han estudiado las diferencias que existen en la secuencia de aminoácidos de las 9 proteínas del virus comparando el virus de Reston con los ébolavirus patogénicos en humanos. Aunque los factores que determinan la patogenicidad específica de especie siguen siendo bastante desconocidos, se sospecha que podría estar relacionada con ciertos aminoácidos de la proteína VP24, que desempeña funciones de supresión del sistema inmunitario innato del huésped y en la formación de partículas virales infecciosas.

Los científicos han determinado que la última especie descrita de ébolavirus, el virus de Bombali, presenta los mismos aminoácidos en la proteína VP24 que se cree que hacen que el virus de Reston no sea patogénico para los humanos. Esto y el hecho de que se haya aislado en murciélagos que cohabitan con los humanos en casas y en zonas pobladas y que, hasta ahora, no se hayan descrito brotes causados por este virus, sugiere que Bombali tampoco causa el ébola en las personas.

Tratamientos. ¿Existe una vacuna?

En un brote de ébola lo que se intenta es parar el contagio con medidas de prevención orientadas a evitar el contacto con personas o animales infectados por el virus. Se aísla a los pacientes y se les administra oxígeno, suero intravenoso y fármacos para controlar síntomas de la enfermedad como la diarrea y la pérdida de presión arterial. En los últimos años se ha desarrollado una vacuna contra el virus, denominada rVSV-ZEBOV, que ha mostrado una eficacia del 100% en la prevención de la infección en un estudio clínico llevado a cabo en 2015 en más de 11.000 personas en Guinea y Sierra Leona.

El brote actual de ébola en el Congo es el décimo en este país desde 1976 y su control está siendo mucho más complejo que en otras ocasiones porque afecta a una zona en guerra. En numerosos casos, la violencia ha obligado a los médicos que luchan contra la enfermedad a suspender su trabajo, instalaciones de salud han sido atacadas y sus trabajadores asesinados. Esto sumado a los miles de desplazados por el conflicto y a la desconfianza de las comunidades locales frente a los planes para combatir el ébola, han convertido esta nueva epidemia en la segunda mayor de la historia.

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