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Sociedad

Encuentran un bebé momificado entre las cosas de su madre recién fallecida

Tres hermanos británicos hicieron un estremecedor hallazgo cuando recogían la casa de la mujer.

Un rincón de Northallerton, la localidad donde se ha producido el suceso.
Un rincón de Northallerton, la localidad donde se ha producido el suceso.
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Los padres guardan secretos que los hijos no conocen nunca. Y algunos pueden ser espeluznantes. Les ha ocurrido a tres hermanos británicos, que han hecho un terrible hallazgo cuando recogían las cosas de su madre, que acababa de fallecer. En la casa de la anciana, debajo de una escalera, descubrieron una caja que contenía los restos momificados de un bebé. Según las pruebas de ADN, el niño es su hermano mayor.

La historia ocurrió el pasado mes de febrero, en la localidad británica de Northallerton, aunque se ha hecho pública ahora cuando ha salido a la luz la investigación judicial.

En enero, se produjo el fallecimiento de Carol Thompson. Unas semanas después, sus tres hijos -un hombre y dos mujeres- comenzaron a vaciar su casa y a ordenar papeles y trastos viejos. Fue entonces cuando hallaron la caja, en un armario bajo la escalera. Ante la evidencia de que aquello eran restos humanos, acudieron a la Policía.

Según explicó el detective Matthew Wilkinson al diario 'The Independent', lo que encontraron los tres hermanos eran "los restos humanos y momificados de un infante, envueltos en una tela". Ni los tres hermanos ni su padre, Melvin, que sigue vivo, aseguran saber nada del bebé ni de que Carol hubiera estado embarazada antes de que ellos nacieran.

A partir del tejido que envolvía los restos, la Policía sitúa la muerte del niño en torno a las décadas de 1950 o principios de 1960, lo que lo convertiría en el hermano mayor de sus descubridores. De hecho, en la caja había también varias cartas fechadas en 1968, el año que Carol y Melvin se casaron. Los tres hermanos supervivientes nacieron después de esa fecha.

Los Thomson se divorciaron en 1996 y, según la policía, el padre del bebé ha asegurado que nunca supo de ese embarazo ni de la existencia de la caja con los restos humanos.

Los investigadores no saben si el niño nació muerto o si falleció después, aunque sí han confirmado que los huesos no presentan evidencia de lesiones.

"Es el caso más terrorífico al que me he enfrentado en mis 25 años de carrera", ha explicado el ayudante del forense John Broadbridge.

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