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Una artista navarra se despide con una emocionante esquela: "¡A bailar!"

Susana Ortiz envía un recuerdo a sus familiares, en especial de su madre: "Mami, ya me han dicho por aquí que no hay nadie que se parezca a ti"

La esquela publicada este lunes en el 'Diario de Navarra'
La esquela publicada este lunes en el 'Diario de Navarra'

La esquela es un tradicional instrumento empleado por los familiares de un difunto para dar a conocer el deceso. Pero en ocasiones también es un vehículo programado por el propio fallecido para despedirse de su entorno, habitualmente de un modo entrañable. Así ha sucedido en Pamplona, donde el ‘Diario de Navarra’ publica este lunes una esquela que ha dejado tocados, por el cariño que desprende, a muchos lectores.

La artista Susana Ortiz Urbeltz, fallecida en la capital navarra este domingo, dice de este modo adiós a sus seres queridos: “"Ane, cuida a Niko, bonita. Jotis y María, ¡cuidad a mis sobrinos! Jesusiko, sin ti habría durado cinco minutos, amor infinito. Papi, ve quedándote con pistas que esto está lleno de candados. Mami, ya me han dicho por aquí que no hay nadie que se parezca a ti. Gracias por los 45 años que me has regalado, no ha existido mami igual. ¡A bailar!".

La esquela ha tenido una gran repercusión en Twitter y Facebook, donde muchos comentarios han recordado a Susana Ortiz. “La emoción al descubrir que has convertido tu esquela en un nuevo baile por el que te desplazas agradecida y armónica”, ha afirmado en Facebook el periodista José Murugarren. “Su gran talento y sensibilidad para la música y el baile, su permanente sonrisa… Un abrazo fuerte a su familia. D.E.P.”, ha afirmado un usuario en Twitter. “Emocionante”, “pone los pelos de punta” o “impresionante” han sido otros de los calificativos que ha merecido la esquela.

El caso de Susana Ortiz recuerda a otros que han aparecido en medios de comunicación en los últimos tiempos. El pasado mes de agosto, sin ir más lejos, un hombre se encargó de dejar escrito su último mensaje en el ‘Diario de Cádiz’. “Yo, Javier Martínez Pastor, he muerto”, encabezaba la esquela. En 2017, Enrique Aldaz Riera se disculpaba por “morirse sin permiso” y prometía: “No lo hará más”. "Sus afligidos, fundamentalmente él mismo, si pudiera; hijos, Enrique y Elena; sobrinos y demás parientes suplican una oración por su alma", continuaba. Terminaba con un deseo de que sus cenizas fueran esparcidas "en el mismo monte en el que lo fueron las de su madre". Pero añadía: "Si, por razón de la grave crisis que afecta al país, supusiese un excesivo gasto de energía, que le tiren al Llobregat". Unos años antes, E. de Zarauz pedía “un donativo para Médicos sin Fronteras” en vez de “flores o coronas” y a continuación sintetizaba su vida: “Me lo he pasado muy bien”.

También hay mensajes póstumos mucho menos agradables, como el de Soledad Hernández Rodríguez, que quiso dejar constancia a través de la esquela de que perdonaba "a los familiares que la abandonaron cuando más les necesitó, sus hermanos Juan y Manuel Hernández Rodríguez y su hija María Soledad García Hernández por su absoluta falta de cariño y apoyo durante su larga y penosa enfermedad".

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