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Sociedad

Solbrillas: moda aragonesa para protegerse del sol

Lola Garraus es una de las artífices de la marca ‘Solbrillas’, una firma aragonesa que demuestra que la moda y los cuidados no están discutidos.

En la actualidad, de sobra son conocidos los riesgos que conlleva una exposición prolongada al sol sin la protección adecuada. Sin embargo, para Lola Garraus, una de las fundadoras de la marca ‘Solbrillas’, el camino que queda por recorrer a la hora de mentalizar a los aragoneses de la importancia de protegerse del sol es, todavía, muy largo.

“Los inicios fueron realmente complicados, ni siquiera sabíamos coser a máquina. El primer modelo fue un desastre. Recuerdo que teníamos muy claro que queríamos que todo el producto se fabricase en España”, explica Garraus. Con algunos de sus modelos más avanzados en la mano, Garraus y su socia viajaron a Madrid para darse a conocer: “conocimos a la modista Elena Benarroch y nos propuso visitar su tienda esa misma semana. Cuando la gente vio nuestro montaje alucinó”.

Solbrillas: moda aragonesa para protegerse del sol

Y es que, sin duda alguna, la creatividad es una de las mayores fortalezas de este producto ‘made in’ Aragón. Realizadas en tela de base y encaje teñidos a mano, con puños y regatones artesanos lacados, en la actualidad ofrecen dos modelos de ‘Solbrilla’: las ilustradas por artistas y las elaboradas con telas antiguas de entre 50 y 100 años.

“Las primeras están indicadas para personas con lesiones en la piel o con extrema sensibilidad, ya que la protección que proporcionan es casi total, la tela está tratada con UPF al 80%”, indica Garraus. Un producto que, a día de hoy, no tiene competencia en el mundo. “Somos únicos en lo que hacemos”, afirma. También existe la posibilidad de comprar el modelo completamente blanco, para aquellos usuarios que quieran pintar y personalizar su propia ‘Solbrilla’.

Durante los últimos años las aragonesas han participad como invitadas en el Congreso Nacional de Dermatología. “Precisamente este año presentamos uno de nuestros últimos productos: un sombrero con ala ancha para proteger el cuello y que se puede lavar a mano”, explica. Además, su fabricación se lleva a cabo en Zaragoza, de la mano de la empresa local de Ángel Gabardós. En la actualidad su precio asciende a 79 euros, mientras que las ‘Solbrillas’ oscilan entre los 65 y los 285 euros.

“Hay que tener en cuenta que se trata de piezas únicas e irrepetibles, y que pueden durar muchísimos años siempre y cuando se cuiden y guarden bien”, indica Garraus. En su opinión, se trata de una firma “curiosa” que puede trasladarse desde cualquier pasarela de moda hasta el carrito de un bebé: “tenemos modelos tradicionales, de fantasía, infantiles, para novia…”.

Y aunque en un primer momento parezca un producto dirigido a un sector muy concreto de la población, Garraus asegura que cualquier persona debería de utilizar una de estas sombrillas. “En estos momentos el cáncer de piel es un problema real que sigue en aumento y que preocupa mucho a los profesionales”, señala.

Algo de lo que entiende muy bien, ya que el proyecto nacería tras convivir con la enfermedad de su madre. “Ella tuvo una lesión cancerígena provocada por el sol y trate de buscar algo para protegerla, pero no había nada en el mercado. Hoy va por su tercer cáncer de piel”, recuerda.

Ante la protección de las cremas que existen en el mercado, cuyo efecto tan solo dura unas horas, Garraus asegura que es necesario tomarse en serio la exposición diaria a los rayos del sol. “Tenemos que mentalizarnos de la importancia de protegernos”, afirma.

Emprendiendo a los 58 años

Hoy, Garraus y su socia se centran en abrir el producto a nuevos mercados en el extranjero, también con el objetivo de desestacionalizar sus productos. “Nuestras ventas se concentran los meses de primavera y verano, indistintamente entre hombres y mujeres –ellos cada vez se atreven más-, y sobre todo con personas que tienen un problema de salud”, resume.

“Cuando empecé con este proyecto, en 2013, tenía 58 años. Hoy me siento afortunada de ser una de las emprendedoras más mayores de España. Lo único que tengo claro es que me encanta lo que hago, porque revierte en la salud de las personas”, concluye Garraus.

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