Tercer Milenio

Los cactus asesinos

¿Las plantas roban el oxígeno de la habitación por la noche y enrarecen el aire con el CO2 que generan? Un poco de fotosíntesis, respiración y catabolismo nos ayudarán a entender qué ocurre realmente.

¿Es peligroso dormir con plantas?
¿Es peligroso dormir con plantas?
Efe

El mito

Todos hemos oído alguna vez eso de que es peligroso dormir con plantas: porque te roban el oxígeno, dicen; y, todavía peor, emiten dióxido de carbono. Un gas muy muy peligroso porque te mata en silencio, sin que te des cuenta. Sobre todo, claro, si estás dormido. Es el peor momento del día, la planta sabe que no vas a poder hacer nada y aprovechará para asesinarte a base de eructos repletos de CO2. Ah, y no se os ocurra llevarle flores a ese amigo vuestro que está ingresado. Si queréis que se recupere, ¿cómo os atrevéis a llenarle la habitación de plantas que van a robarle el oxígeno? Insensatos. Bastante tiene con la comida insulsa del hospital, como para hacerle la vida más difícil... Vale, ya paro. Por si no queda claro con el tono jocoso y sarcástico de este primer párrafo, voy a dejarlo bien claro: es un mito. No pasa nada por dormir con plantas (a no ser que seas alérgico o les tengas mucha mucha manía). ¿Queréis saber por qué? Seguid leyendo, que hoy el Desmitificador llega cargadito de ciencia.

Verdadero o falso

La verdad es que os he metido tal ‘spoiler’ en la introducción que ya no sé muy bien qué contaros. Porque no, dormir con plantas no es peligroso. Adiós mito, ¿no? Ah, claro, ahora querréis la explicación. Vale, lo intento.

Primero, aclarar el tema de las plantas y los gases. Porque seguro que habéis oído que ‘devoran’ el oxígeno pero, ¿entonces por qué plantar árboles podría ayudarnos a solucionar el cambio climático? Pues porque las plantas producen oxígeno y lo consumen, en procesos distintos.

Por un lado está la fotosíntesis, que no es eso de despertarse convertido en un escarabajo, sino la manera que tienen las plantas de autoalimentarse. Son organismos autótrofos, capaces de sintetizar todos los nutrientes que necesitan sin utilizar a otros seres vivos. La fotosíntesis es una pasada. La planta coge del aire dióxido de carbono (CO2) y agua, un poquito de luz solar y, gracias a la magia de la química, los transforman en glucosa, en azúcar, que es su alimento fundamental. Espera, espera, ¿y esto por qué no lo hacemos nosotros? Básicamente, porque nuestras células no tienen cloroplastos, unos orgánulos repletos de clorofila que son capaces de realizar esta maravillosa transformación.

Hasta aquí guay, ¿no? Ahora falta explicar por qué las plantas gastan oxígeno. Y no es difícil. Es exactamente por lo mismo que gastamos oxígeno nosotros. Porque las plantas, aunque no tengan nariz ni pulmones, también respiran. Necesitan el oxígeno para vivir, para ‘quemar’ los nutrientes y así poder obtener energía. Esto, en bioquímica, se conoce como catabolismo. El proceso mediante el cual se rompen moléculas, se rompen enlaces químicos para producir energía. Como quemar gasolina, pero dentro de nuestras células.

Es muy importante aclarar que las plantas respiran durante todo el día. Solo pueden hacer la fotosíntesis de día, ya que sin luz solar este proceso no funciona, pero no paran de respirar. Hay muchos esquemas por ahí, incluso en los libros de texto, que son muy confusos, parece que las plantas vayan alternando estos dos procesos y sólo ‘roben’ el oxígeno por la noche. Y no es así.

Pero claro, sí que es cierto que de noche respiran, gastan oxígeno, exhalan CO2 (como nosotros), y mientras tanto no hacen la fotosíntesis así que… ¡es verdad que acabarán por matarnos! No, tranquis, respirad (guiño, guiño). Una planta expulsa, respirando, menos CO2 del que ‘come’ mediante la fotosíntesis. Los expertos en plantas han hecho las cuentas por nosotros. Una planta superbien cuidada, con toda el agua y luz solar que necesita, tan solo expulsa el 70% del dióxido de carbono que ha transformado en glucosa durante el día. En una habitación totalmente hermética, durante una noche la planta solo gastaría el 0,022% del oxígeno disponible. Si dormís con vuestra pareja, él o ella gastará 70 veces más. ¡Ajá! ¿Quién es el asesino ahora? Ya no es el cactus, en el dormitorio, con el dióxido de carbono.

De propina
Igual a vosotros no os llama la atención, pero a mí me flipa mucho que las plantas sean capaces de coger dióxido de carbono, agua, una pizca de luz solar y transformar este cóctel en comida. Y no soy el único. A los químicos les encanta este proceso. Tanto, que ahora se dedican a imitarlo, intentando producir en sus matraces lo que se conoce como ‘fotosíntesis artificial’. Un proceso que, idealmente, podría producir combustibles limpios (y oxígeno) a partir de agua y CO2. ¿Por qué serían combustibles limpios? Pensadlo. Uno de los mayores inconvenientes de los combustibles fósiles es la ingente cantidad de dióxido de carbono que emiten a la atmósfera cuando se queman, aumentando el efecto invernadero. Pero, en este caso, el CO2 se transforma en combustible y, cuando lo quemamos, producimos exactamente la misma cantidad de CO2. Es un ciclo cerrado. Como diría José Mota, las gallinas que entran por las que salen. Ojalá sea pronto una realidad.

Para saber más
La mayor parte de la información para redactar este artículo se la he robado vilmente a mi amigo Rafa Medina (@copepodo), doctor en Biología y especialista en botánica, evolución y conservación de la biodiversidad. Si os gustan las plantas, no os perdáis su blog ‘Diario de un copépodo’ (un copépodo es un crustáceo enano que vaga formando parte del plancton). También os aconsejo fervientemente sus artículos en ‘Principia’, esa preciosa revista que mezcla arte y ciencia de manera impecable. Y el propio Rafa os recomienda el libro ‘Elogio de la planta’, de Francis Hallé, un libro estupendo para entender el mundo de las plantas.

Fernando Gomollón-Bel Químico y divulgador científico @gomobel

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