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Sociedad

La libertad era eso

Portada de la revista con Ortega Cano como protagonista
La libertad era eso

La proporcionalidad es importante. Sobre todo en lo que se refiere a la Justicia. Como parece obvio, la duración de las penas depende de la gravedad de los delitos, porque no tendría mucho sentido que robarle el móvil a la vecina tuviera una condena mayor que asesinarla y descuartizarla.

Y sin embargo, a veces hay decisiones judiciales que hacen dudar de estos principios.

Es lo que ha pasado estos días con la revista ‘Mongolia’. Para quienes no la conozcan, se trata de una publicación satírica muy ácida, que tiene a gala no dejar títere con cabeza y atacar sin miramientos, según ellos mismos señalan, "a bandoleros, farsantes, embusteros y demás fauna que anteponga sus intereses personales y los del FMI los del mundo mundial". Algo así como un ‘Le Canard Enchainé’ a la española.

Los responsables del invento –Edu Galán y Darío Adanti– también tienen un espectáculo cómico que pasean por teatros de toda España. Hace unos meses, para anunciar ese espectáculo en Cartagena, utilizaron la imagen del torero Ortega Cano en sus carteles. Este aparecía con cuerpo de extraterrestre y con un ovni estrellado a sus espaldas.

Al diestro no le hizo gracia la broma y denunció a la revista. Y ahora un juez le ha dado la razón y ha condenado a ‘Mongolia’ a pagarle 40.000 euros por vulnerar su honor.

Aquí es donde entra lo de la proporcionalidad: Ortega Cano fue condenado por provocar un accidente de tráfico en el que murió un hombre. La sentencia fue de dos años y medio de cárcel e incluyó una indemnización de 181.000 euros para la familia del fallecido.

181.000 euros por la vida de una persona. 40.000 por un chiste. Visto así, reconocerán que la cosa suena un tanto desequilibrada.

Y dadas las últimas sentencias de Estrasburgo contra España, a lo mejor los jueces de nuestro país deberían andar más finos en todo lo que se refiere a la libertad de expresión. Porque esta a veces roza los límites y molesta, pero protegerla incluso en esos casos es lo que garantiza que de verdad vivimos en una democracia.

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