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Tercer Milenio

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Jorge Villagra: "Habrá un internet de los coches"

Dentro de una década o poco más, habrá coches completamente autónomos circulando por las autopistas. El tráfico de una ciudad es, para esta rompedora tecnología, un entorno mucho más complejo. En la mejora de la toma de decisiones y de la percepción de cuanto rodea a un vehículo trabajan centros como el de Automática y Robótica, donde Jorge Villagra Serrano dirige el programa Autopia. Sabe que aún no estamos preparados para soltar el volante por completo, pero todo llegará, de la mano de una tecnología que cambiará la sociedad.

Jorge Villagra intervino en el ciclo de Ibercaja 'Inventos y avances científicos que están cambiando el mundo'
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Carlos Muñoz

De cerca
Ingeniero industrial y doctor en Informática en Tiempo Real, Robótica y Control Automático. Responsable del programa Autopia del Centro de Automática y Robótica (Universidad Politécnica de Madrid-Consejo Superior de Investigaciones Científicas) desde 2016. Este grupo de investigación del CSIC "trabaja desde hace 20 años para mitigar las limitaciones potenciales de una conducción totalmente autónoma a través del control compartido humano-máquina y de la cooperación con otros agentes de carreteras. El grupo tiene un interés creciente en las arquitecturas de toma de decisiones".¿Qué tecnologías hacen posible una conducción autónoma?

Un vehículo autónomo es como un robot. Necesita sensores, actuadores y sistemas de computación (ordenadores) de altas prestaciones. Para poder alcanzar el grado de fiabilidad que los usuarios demandan, se necesita fusionar un gran número de sensores (radares, cámaras, lidares, ultrasonidos) e incluso combinar la información resultante con la que nos llegue vía comunicaciones inalámbricas de otros vehículos o de la infraestructura. Para procesar en tiempo real esa gran cantidad de información es necesario utilizar ordenadores de muy altas prestaciones, que ocupen poco espacio y que además tengan un consumo lo más reducido posible.

¿Algún ejemplo que pueda sorprendernos?

Un concepto que dará mucho que hablar y que puede tener cabida en el mercado y en la sociedad a medio/largo plazo son los vehículos autónomos convertibles. En la línea del e-Palette que Toyota ha presentado en el último CES, es probable que lleguemos a un tipo de vehículo eléctrico y autónomo que se reconfigure en función de la hora del día, del contexto en que se encuentre y de la demanda de cada momento. Esa reconfiguración permitirá ver, sobre la misma plataforma, un vehículo de transporte de mercancías en la última milla, de pasajeros, de punto de venta de diferentes objetos, de distribución de comida...

¿Cómo conectan vehículo autónomo e internet de las cosas?

La conectividad va a ser uno de los pilares de la movilidad autónoma a demanda: iremos hacia un internet de los coches, que se conectarán a su vez a todas las otras cosas. El desafío mas importante es la mejora de la ciberseguridad. No es sencillo encontrar soluciones que garanticen resiliencia a cualquier vector de ataque sin poner en peligro la seguridad crítica de los vehículos, que necesitan información nueva y fiable 20 y 30 veces por segundo en ciertos componentes.

¿Se alcanzará una autonomía completa?

Aunque en 10-15 años habrá soluciones con autonomía completa en entornos específicos –autopistas, complejos hoteleros...–, es aún pronto para vislumbrar con claridad cuándo alcanzaremos la autonomía completa en los entornos más complejos: las ciudades.

¿Están los conductores preparados para delegar totalmente?

No. Las encuestas nos dicen que los conductores aún tienen miedo hoy al vehículo autónomo, aunque es una tendencia que puede revertirse si se sacan al mercado soluciones específicas con autonomía creciente y se genera un buen equilibrio entre el cumplimiento de las expectativas y las capacidades reales de la tecnología.

¿Vamos también hacia la conducción cooperativa?

La cooperación es un ingrediente fundamental en el avance de esta tecnología. En intersecciones o incorporaciones, el descenso de accidentes pasa por que se anticipe la toma de decisiones artificial, usando la información comunicada entre vehículos o con la infraestructura.

Ha habido un accidente mortal con un coche Tesla. ¿La toma de decisiones es el talón de Aquiles de la conducción autónoma?

Los accidentes de Tesla son el resultado de un mal uso de la tecnología, que en ocasiones se ha vendido sin la precisión necesaria. La automatización de vehículos se clasifica en niveles: desde 0 (manual) a 5 (completamente autónomo). El autopiloto de Tesla está en el nivel 2, en el que todavía es necesario que el humano supervise al sistema artificial, por lo que parece más razonable afirmar que el talón de Aquiles en los vehículos automatizados actuales es la interacción hombre-máquina.

En caso de accidente de un coche de nivel 5, ¿quién será el responsable: el conductor, el fabricante del vehículo, el del software?

Este es un asunto que está en discusión abierta entre todos los actores del ecosistema: reguladores, aseguradoras, proveedores de servicios, fabricantes, proveedores… Aún queda camino por andar, pero parece que habrá que buscar mecanismos que permitan diferenciar entre el nivel de automatización del vehículo, la acción (o inacción) del conductor y el contexto de conducción.

En nombre de la seguridad ¿llegará a prohibirse conducir de forma manual?

Es difícil aventurarse en algo que, en todo caso llegaría a muy largo plazo. Lo que sí que es muy probable es que llegará un día en que la referencia en seguridad sea el vehículo autónomo.

Ya no compraremos vehículos
Una tecnología disruptiva trae consigo productos y servicios innovadores y cambia incluso ciertos hábitos de consumo. En el caso de la conducción autónoma, "la tecnología modificará radicalmente no solo el sector de la automoción, sino también la movilidad de las personas e incluso la planificación de las ciudades", señala Jorge Villagra. Porque cuando vehículos completamente autónomos reinen en la ciudad, "se reducirá el espacio dedicado a carreteras y aparcamientos, con lo que se podrán buscar nuevos usos para esos terrenos". "La disrupción no será solo la tecnología embarcada en los vehículos, sino también la de las comunicaciones y el despliegue de servicios que permitirán la movilidad autónoma a demanda". Ya no compraremos vehículos, sino que "pagaremos por cada viaje en vehículo autónomo". Y dejaremos de llevar el coche al taller porque será el proveedor del servicio quien se ocupe del mantenimiento. "Será parecido a lo que hacemos hoy con los aviones. No nos preocuparemos de si vamos en un Seat o en un BMW o de si tiene 100.000 km o va con diésel, sino de cosas como la limpieza del habitáculo o las posibilidades de conectividad y entretenimiento a bordo".

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