Sociedad

Tercer Milenio

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El 'timo' de los botiquines de nuestra infancia

¿Tenías agua oxigenada por si te cortabas? Puede que no sea lo más indicado para desinfectar.

No faltaba el agua oxigenada entre los imprescindibles de todo botiquín

Hace un par de décadas no había botiquín doméstico que no tuviera un botecito de agua oxigenada (peróxido de hidrógeno, si nos ponemos técnicos) junto al bote de alcohol. Y escocía mucho menos, claro. "Hoy el mundo se me ha hecho un poco más cuesta arriba, y todo por leer que la utilidad desinfectante del agua oxigenada ha quedado en entredicho", se lamenta Miguel Artime en 'Maikelnai's Blog'. Los poderes curativos del agua oxigenada eran casi un bluf, un timo, un engaño en el que participaban inadvertidamente nuestros bienintencionados padres.

"Suponíamos que cuando comenzaba a surgir sobre la herida esa espumilla (acompañada de su sonido reactivo peculiar), eso significaba que las huestes de gérmenes que intentaban adentrarse en nuestro cuerpo eran barridas por aquella mortífera sustancia que –sin embargo– era inocua para nosotros. ¡Craso error!". Varios estudios recientes indican que el producto es ineficaz reduciendo el número de bacterias. Para colmo, diversas investigaciones han demostrado que el peróxido de hidrógeno es citotóxico para las células sanas, es decir, que mata e irrita a los tejidos sanos en la base de la herida.

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