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Sociedad

Música para ahuyentar a los ladrones en los pueblos

A ritmo de Manolo Escobar o de Rimsky Korsakov. Así ahuyentan a los intrusos en varios pueblos de Teruel, Huesca o Castellón.

Vista general del municipio Les Coves de Vinromà (Castellón), que avisa por megafonía de intrusos con el 'El vuelo del moscardón' de Rimsky-Korsakov.
Vista general del municipio Les Coves de Vinromà (Castellón), que avisa por megafonía de intrusos con el 'El vuelo del moscardón' de Rimsky-Korsakov.
Colpisa

Viven en plena era digital, pero nacieron en un mundo analógico. No saben de redes sociales ni de sociedades de la información. Están acostumbradas a que el tañido de las campanas marque sus ritmos de vida y que la lectura por megafonía de los bandos municipales sea el sistema de comunicación sin cables más efectivo con el que estar al día de lo que ocurre en su pueblo. Por eso, en algunos municipios pequeños y con un reducido número de habitantes han tenido que tirar de ingenio para que los vecinos más mayores, que constituyen en algunos casos más del 60% de esa población, no sean víctimas de timos o atracos. "Son personas muy confiadas, que han vivido toda su vida con las puertas abiertas, pero también son las más vulnerables y en quienes los intrusos ponen sus ojos". Así lo expone Mónica Nos, alcaldesa del municipio castellonense de Les Coves de Vinromà, que desde primeros de enero tira del compositor ruso Nikolai Rimsky-Korsakov para advertir por megafonía a todos sus vecinos de la presencia de merodeadores y estafadores al ritmo de ‘El vuelo del moscardón’. "Solo tienen que avisarnos de que hay alguien sospechoso e, inmediatamente, pinchamos esta melodía para que todo el mundo esté en alerta y no abra las puertas de su casa a ningún desconocido", explica la regidora.

En realidad, fue La Puebla de Valverde, hace ya una década, pionero en implantar este particular sistema antirrobo. En esta localidad, de apenas 450 almas, cuando escuchan por megafonía el famoso tema ‘Mi carro’, de Manolo Escobar, saben que no es el inicio de una verbena, sino el momento de cerrar las puertas y abrir bien los ojos. Dice su alcaldesa, María de los Ángeles Izquierdo, que el balance es muy positivo, pero que continúa siendo necesario para evitar casos, como el que ocurrió este pasado verano cuando a un vecino le robaron 3.000 euros en su propia casa. "Al abrir la puerta pensando que era el amigo de un conocido suyo, le rociaron la cara con un espray, quedó adormecido y cuando se despertó le habían desvalijado el piso", explica Izquierdo.

Pese a todo, defiende que el índice de delincuencia es bajo y estima que durante 2017 habrán tenido que recurrir al ‘Método Manolo Escobar’ entre 15 o 20 veces. La medida es aplaudida por la población, muy familiarizada ya con ella, aunque no tanto los turistas que visitan este municipio por su proximidad a las pistas de esquí de Javalambre y de Valdelinares. "Cuando les informamos de la iniciativa, suelen recibirla con sorpresa, pero también con una gran sonrisa al decirles que quien les pondrá sobreaviso será Manolo Escobar", indica Tere Mengoad, directora del hotel El Horno, de La Puebla de Valverde. El impacto de la iniciativa fue tal en su día que pocos años después otros núcleos de Aragón la implantaban exactamente igual. En 2013, lo hacía Cella (Teruel) ante la preocupación creciente por robos en el municipio. "El tiempo ha demostrado que este sistema los ahuyenta, pero también los disuade antes de venir", explica su alcalde Joaquín Clemente, que ha activado el ‘sistema’ una veintena de veces. A día de hoy, tanto Cella como Gurrea de Gállego (Huesca) siguen fieles a Manolo Escobar para escapar de indeseables. En otros lugares, como en Tirig (Castellón), llevan "toda la vida" alertando de intrusos con bandos, "sólo que antes, en lugar de megafonía para anunciar su lectura, era al ritmo de trompeta que marcaba un alguacil", recuerda Lorena Gozalbo, técnica de la Oficina de Turismo.

En Les Coves de Vinromà solo han tenido que utilizar este método, "rápido, barato y eficaz" dos veces; la última, esta semana. "En ambas ocasiones fue por el mismo motivo: personas que van puerta a puerta para convencer de forma deshonesta a sus víctimas de que cambien el contrato de luz, agua o telefonía. Muchas de ellas son mayores, que confían en lo que les están ofreciendo y acaban firmando algo con lo que después no están de acuerdo. Seguramente será legal, pero es un abuso que debemos evitar", aclara la primera edil Mónica Nos, quien ya llevaba meses barajando esta iniciativa, pero que no acababa de dar con la pieza adecuada. Al final recurrió a los clásicos, como ya lo hace para otros bandos municipales, ya que en este municipio de 1.850 habitantes de la comarca castellonense de La Plana Alta cada uno tiene asignado una música dependiendo del carácter que tenga.

Así, todo lo referido a servicios municipales o institucionales se anuncian por megafonía al ritmo del ‘Himno de la Alegría’; la salida del colegio y la hora del almuerzo se comunica a las 13.00 horas todos los días cuando suena ‘Viva la vida’, y hasta tienen un tema concreto para los bandos particulares. "Estos son importantes, porque cuando a alguien se le pierde algo por la calle, puede venir al Ayuntamiento y nosotros hacemos sonar la banda sonora de la película ‘El doctor Zhivago’ y a continuación detallamos qué se ha perdido. Así todo el mundo puede ayudar a encontrarlo".

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